Blog Home

Aunque la economía es una ciencia que requiere mucho estudio, análisis y reflexión, sus principios no son —en el fondo— complejos. Debe si, para poder aprehenderlos, aplicarse la más rigurosa lógica, y esto, a veces, representa una dificultad para muchos, sobre todo en los tiempos que corren.

A continuación, vamos a comentar el excelente resumen que hace un no menos importante profesor mexicano, Luis Pazos (Educación económica, CISLE), de algunas de las máximas económicas más relevantes que nadie debería perder de vista para mejorar el propio nivel de vida y el de todos los demás:

"Única vía para aumentar salarios reales: apoyar leyes que faciliten más inversión y capacitación en empresas, lo demás es politiquería"

Mucha gente y economistas creen de buena fe (aunque profundamente errados) que los salarios e ingresos en términos reales pueden subirse por decreto o voluntad gubernamental. Otros opinan que son los sindicatos los que cumplen un papel fundamental para que los ingresos de los asalariados mejoren. No obstante, todos los que así piensan están hondamente equivocados, ya que solo existe una manera genuina, real y sostenida para que los salarios e ingresos de todo el mundo mejoren, y este medio es la libre incorporación de capital en el lugar donde se quieran ver esos beneficios concretarse. Lo mismo ha de decirse para las empresas, que serán las primeras interesadas en invertir en capacitación allí donde sea necesario para optimizar el rendimiento de su personal. Ello, también redunda en sensibles mejoras para la remuneración de sus empleados.

"Ni en Brasil, Argentina, Uruguay, ni en México en los 80, aumentos de salarios mínimos incrementaron salarios reales"

Y no solamente no subieron los salarios reales, sino que —como es sabido— aumentaron el desempleo, ya que es el efecto directo (aunque a veces no sea tan inmediato) que producen tanto las políticas de salarios mínimos como todas aquellas que de manera artificiosa incrementen los costos laborales.

"Políticas de controles de precios y salarios no reducen pobreza, la agravan. Demagogos las proponen, ignorantes las aceptan"

Otra máxima de fundamental importancia. La idea popular es evitar que los precios suban. Hay, no obstante, que aclarar aquí cierta ambigüedad en la terminología que puede llamar a confusión. Los salarios también son precios. Es otra forma de designar al ingreso del empleado. Con el vocablo "salario" simplemente se distingue la entrada monetaria del empleado de la que obtiene su empleador. La diferenciación es útil también a los fines académicos, ya que otra discrepancia en lo netamente económico es los disímiles tipos de controles que ambos sufren. La política popular (y muchos economistas) determina que debe evitarse que los ingresos de los empleadores crezcan, porque creen que si así sucede los salarios de los trabajadores bajarían. Ya hemos aclarado muchas veces que esta idea es un gravísimo error.

“Dos vías para crear empleos, la falsa: más gasto público, la verdadera: menos impuestos y regulaciones. Trabajo infantil no se reduce por decreto ni prohibición, sino con más inversión y mejores empleos a los padres"

Y debe agregarse, por supuesto como ya se lo hizo antes, la inversión en capital. Sin estas herramientas fundamentales el nivel de empleo de ninguna manera pueda aumentar, si es que estamos hablando del empleo real. En otro caso, el empleo puede crecer artificialmente en alguno que otro sector. Pero, utilizando políticas económicas ajenas a las recomendadas, el aumento del empleo será sectorizado, y siempre a costa de un mayor desempleo en otros ámbitos de la economía. En distintas palabras, en el campo laboral también debe regir libremente la ley de la oferta y la demanda.

"Entre más programas gubernamentales para ayudar a los pobres, aparecen más pobres. Pobreza no se reduce con programas gubernamentales ni con más impuestos sino con más inversión, que florece con bajos impuestos"

Esos programas, en Argentina conocidos como "planes sociales" u otras denominaciones análogas, tienen los mismos efectos que los descriptos en la cita. El dinero para otorgar esos "planes" sale del peculio de los contribuyentes —ya sean estos de hecho o de derecho— lo que significa que, incluso aquellos que serán los destinatarios finales del "plan" también son expoliados por el gobierno vía menor nivel de bienes a su disposición. Es decir, se termina perjudicando a quienes se quisieron "ayudar". Además de los otros efectos nocivos, como el incentivo al parasitismo por parte de los "beneficiados" supuestos.

"La mejor forma de ayudar a los pobres es difundir políticas económicas que reducen su número y denunciar las que los aumentan"

Lo que sucede es que, sobre todo, en lugares donde campea la ignorancia sobre la sana economía, suele creerse (a veces de buena fe) que la "mejor" forma de ayudar a los pobres es dándoles simplemente lo que necesitan. Es aquí donde son muy necesarias las recetes del autor en comentario sobre la buena educación económica que les permita a todos poder distar entre la sana economía y la malsana.

"Gasto social que no incentiva creación de empresas que generen empleos productivos, no reduce pobreza ni desempleo"

Posiblemente se trate de un caso de ambigüedad en la redacción, por el cual podría entenderse que habría "algún" gasto social que pudiera incentivar la "creación de empresas". No es así. El gasto social no solamente no puede estimular la creación de empresas sino el efecto exactamente contrario. Lo más probable es que el autor hubiera querido decir esto: que ningún gasto social puede ni podrá jamás alentar el nivel de empleo productivo, pero si el improductivo, lo cual es más exacto de expresar.

"El círculo perverso de la miseria: pobreza, populismo para combatirla, más votos de pobres a populistas, más pobreza, más populismo"

Este círculo se rompe solamente con mayor y mejor educación económica. Muchos autores suelen enfatizar solamente la palabra "mayor" olvidándose lo de "mejor". Por “mejor" emitiendo aquella parte de la economía que enseña el camino correcto de la prosperidad y de la baja de la pobreza. Esto es lo que precisamente hace la Escuela Austríaca de Economía, cuya divulgación me parece fundamental.

Hace poco vi la película Atomic Blonde de la talentosa Charlize Theron. Es un thriller lleno de acción, algo de la mejor música de los 80s (Depeche Mode, David Bowie, entre otros) y una espectacular ambientación en esa caótica ciudad que debe haber sido Berlín en noviembre de 1989. El contraste entre los sistemas económicos y políticos del Este y Oeste es evidente en la película, aún cuando demostrar esto no es el enfoque principal de la película. En el Oeste un taxista le dice a la agente inglesa Lorraine Broughton (Theron) que es un momento excelente para visitar la ciudad, muchas cosas emocionantes que hacer, nuevos cafés, restaurantes, clubes, etc. En el Este, en cambio, vemos una vibrante fiesta clandestina que llega abruptamente a su fin por policías que consideran este tipo de diversión con música occidental constituye un delito. El agente inglés Percival (James McEvoy) nos introduce al amplio negocio del contrabando en el Este, donde aparentemente los habitantes padecían una obsesión con todo aquellos que deseaban del Oeste: rock punk, blue jeans, y todo tipo de contrabando ilegal. Lorraine le ofrece a un desertor jabón y colonia del Oeste para que engañe a los guardias al momento de intentar fugarse. 

Jeffrey Tucker de la Foundation for Economic Education (FEE) ha escrito una reseña de la película, que considera que es un "un drama anti-comunista serio" que ha sido mercadeado exitosamente como una película de acción con una rubia despampanante que se dedica a matar. 

Leí en El País un notable artículo acerca del comunismo, firmado por Sandro Pozzi sobre Se lo llevaron, la película dirigida por Angelina Jolie que trata del “genocidio camboyano”.

La película, en la que está involucrado Maddox, hijo adoptivo de la artista, es “una adaptación de las memorias que publicó Loung Ung, superviviente del genocidio bajo el régimen de Pol Pot, líder de los jemeres rojos, en los años setenta”.

Muy bien, don Sandro, dije para mis adentros: esto es memoria histórica, y por fin se va a subrayar, aunque sea parcialmente, la historia criminal del comunismo, el sistema más brutal que nunca haya sido perpetrado por las elites contra los trabajadores en toda la historia de la humanidad.

Pero, a poco de seguir leyendo, algo llamó mi atención. Dice el señor Pozzi que la historia de la niña camboyana que relata la película “puede ser la historia de cualquier persona que escapa de las atrocidades que se cometen en todo el mundo contra la población inocente. La conversación de la actriz y la activista con El País tuvo lugar, de hecho, un par de horas después de que el Secretario General de la Naciones Unidas, António Guterres, urgiera a que se detuviera la violencia en Birmania”.

Un momento, don Sandro. No se cometen atrocidades en todo el mundo contra la población inocente. Camboya no es todo el mundo. No es Canadá ni Suiza. El pueblo de Camboya fue víctima del comunismo. No es lo mismo el comunismo que la guerra de Birmania, o cualquier otra. La cuarta parte de la población de Camboya fue asesinada por los comunistas que gobernaban, no por ninguna guerra. Y los comunistas los mataron porque aplicaron las políticas anticapitalistas con las que arrasaron medio planeta. No fue “la violencia”: fue el comunismo.

Leí con detalle todo el artículo de comienzo a fin. Y la palabra comunismo no aparece…¡nunca! No hay ni una sola mención al comunismo, al socialismo, al anticapitalismo, es decir, a las políticas que llevaron a dos millones de camboyanos a la muerte. Ni una sola vez lo menciona Sandro Pozzi en El País.

“La película trata de mostrar la otra cara de la moneda de la guerra”, como si los asesinados por los comunistas hubiesen muerto en un conflicto y no por la represión y las políticas de las autoridades comunistas. Declara Angelina Jolie sobre esa nación, donde lleva muchos años haciendo labores humanitarias: “Sí, tuvieron un pasado oscuro, pero fue en un momento concreto en su rica historia”. Esto es muy cierto, doña Angelina, pero no olvidemos que la oscuridad tiene un nombre: comunismo. Porque si lo olvidamos estaremos ayudando a olvidar las mayores tiranías de la historia, las que pretendieron alcanzar el paraíso igualitario socialista extirpando el capitalismo de libre mercado, y regaron la tierra con la sangre inocente de cien millones de trabajadores.

Este artículo fue publicado originalmente en La Razón (España) el 23 de noviembre de 2017.

Este domingo se llevaron a cabo las primeras elecciones parlamentarias bajo el nuevo sistema electoral proporcional moderado.

Luego de más de 20 años de un sistema electoral binominal, en el cual sólo se escogen dos cargos por distrito o circunscripción, el gobierno de la Nueva Mayoría decide terminar con un sistema que marcó la transición a la democracia en Chile.

La notable estabilidad política del Chile post-transición, caracterizada por la llamada "política de los acuerdos", debe su éxito, en parte, a un sistema binominal que incentivaba la creación de dos grandes coaliciones y que permitía un debate parlamentario más simple y ordenado.

No obstante, ese sistema fue altamente criticado debido a su legitimidad de origen (implementado durante el régimen militar) y a la supuesta baja representatividad que le otorgaba a partidos emergentes, encubriendo un latente multi-partidismo.

La solución del gobierno de Bachelet fue un sistema proporcional moderado con método D'hont. Método que promete ser más representativo ya que apuntaría a representar pactos e ideas más que a candidatos específicos y que, en consecuencia, determina el número y la asignación de cargos en proporción a los votos conseguidos por cada lista o pacto electoral.

La gran sorpresa de este domingo, sin embargo, fue que "el nuevo sistema electoral multiplicó los casos de 'arrastre' de parlamentarios electos con votaciones ínfimas". De acuerdo a lo documentado por el medio El Líbero de Chile: "En los últimos 20 años del cuestionado sistema binominal se eligieron 11 diputados con menos del 15%, pero en la elección del domingo fueron electos 18 diputados y dos senadores con menos del 4%.".

En Santiago, por ejemplo, Natalia Castillo fue electa con menos 5 mil votos en un distrito con 950 mil potenciales votantes, mientras que Alberto Mayol con más de 25 mil votos en el mismo distrito no fue electo. ¿Es justa tal representatividad reflejada en candidatos electos con ínfimas votaciones?

Les recomiendo esta película que retrata la cruda realidad del terrorismo de estado practicado en la Rusia de Stalin. En ella, su protagonista Leo Demidov (Tom Hardy) llega a ser perseguido y reprimido por el simple hecho de negarse a aceptar la verdad oficial de que en el supuesto paraíso de la Rusia comunista no existen los asesinatos, pues estos son un producto del capitalismo. No tiene desperdicio, se ven las cocinas comunales, los baños comunales, la desconfianza en el seno más íntimo de las familias, el terror y la fuerza utilizados para imponer en contra de todos los hechos la ficción de que se vivía en una utopía. También se describe la estructura institucional que garantiza la impunidad de los crímenes más abominables.

Los que buscan la verdad son perseguidos, la duda es inadmisible. El pensamiento único es obligado. El crímen, no importa cuán terrible, es desconocido, ignorado, ocultado. Los criminales gozan de impunidad y quienes se las garantizan son recompensados por el Partido, quienes la ponen en riesgo, se convierten en enemigos del Estado. En fin, todo menos un paraíso. 

Esta entrevista de Ayaan Hirsi Ali en El Mundo (España) no tiene desperdicio. Les dejo por aquí algunos extractos que encuentro muy ilustrativo acerca de cuestiones como la política de identidades, la corrección política, el Islam político y el liberalismo clásico. Ella destaca la importancia de comprender la diferencia entre los musulmanes y el Islam:

"La clave es distinguir entre los musulmanes y el islam. Entre personas e ideas. Hay 1.500 millones de musulmanes. Por supuesto, no todos son fanáticos ni misóginos ni violentos. Los musulmanes son tan diversos entre sí como cualquier otro presunto colectivo: cristianos, judíos, mujeres, gays, hombres heterosexuales blancos... Y la inmensa mayoría son pacíficos y tolerantes. Otra cosa es el islam. El atentado de Barcelona es la expresión del islam político. Sus autores fueron fieles al Corán. Siguieron exactamente las consignas de la segunda etapa de la vida de Mahoma".

Ayaan se define como una liberal clásica, y lo describe así:

"Sí, liberal en el sentido europeo. El emocionante acierto del liberalismo clásico es que se fija en el individuo. No se detiene en el sexo, la raza, la ideología o la religión de una persona. Lo único que le importa es la condición humana. Y la capacidad de las personas para comprender y compartir ideas y experiencias con otras. Y lo primero que compartimos es el deseo de libertad. Y la primera libertad que anhelamos y debemos defender es la libertad frente a cualquier intento de coerción. Esto es una verdad y un valor universal, en Namibia o en Minnesota".

Lo que está sucediendo en Venezuela es una tragedia humanitaria que no debemos olvidar. Por eso a fines de la semana buscando información nueva para actualizar nuestra infografía acerca de la crisis que atraviesa encontré algunas noticias interesantes que les quería compartir. 

La situación en los hospitales es tan precaria que hay madres que llevan a sus hijos por algo y los empeoran por otra cosa, como le sucedió Sandra Galindez, cuyo hijo de 14 años llegó a tener la apariencia de un niño de 7 u 8 años por desnutrición y múltiples complicaciones antes de fallecer a fines de agosto.

Muchos venezolanos sufren de hambre, un problema que se ha prácticamente erradicado en el mundo. Según la organización Cáritas, con datos hasta fines de septiembre del presente año, los venezolanos han perdido en promedio 10 kilos este año. Llámele "la dieta venezolana". Ante la escasez aguda de alimentos el dictador propone que coman (tambores por favor...): carne de conejo...y para esto anunció el lanzamiento de la "Primera Parte del Plan Conejo". Si todavía hay conejos, ahora que el gobierno se encargue de asegurar su oferta probablemente lograrán que se convierta en una especie en extinción. Esto lo suponemos porque el sistema de planificación centralizada es "tan exitoso" que en Venezuela llegan los precios de la carne pero no la carne como señala el titular de esta noticia.

El Socialismo del Siglo XXI ha sido igual de empobrecedor y autoritario que el del Siglo XX. Eso están aprendiendo no solo los que sufren de hambre sino aquellos estudiantes universitarios que han tenido que abandonar sus estudios, o todos aquellos profesores universitarios que están siendo perseguidos o que permanecen en la cárcel. También se ha perjudicado el deporte. Venezuela solía ser una potencia del béisbol y ahora sus clubes luchan por lograr que suficientes fans lleguen a los partidos. 

Como dijo Mario Vargas Llosa en un evento en Cato la semana pasada, el socialismo vende una utopía. Es la utopía de salud universal, seguro social con cobertura universal, etc. La realidad es muy distinta donde más lejos se ha llegado en el camino hacia esa utopía. Puede haber cobertura universal pero planes de jubilación licuados. La cereza encima de este tóxico pastel, es que la tragedia y la persecución política termina creando el drama de familias separadas.

Categorias

Autores

Archivos