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La Superintendencia de Bancos del Ecuador emitió una resolución en 2016 prohibiendo que sea de conocimiento público cualquier auditoría acerca del estado del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) durante los próximos 15 años. Esto justo cuando varios expertos y analistas habíamos venido advirtiendo acerca de una inminente crisis en el sistema de reparto estatal. El actuario Rodrigo Ibarra advirtió esta semana que "El actual sistema de pensiones es inviable" al señalar que para 2021 se acabará el fondo de ahorro, al que le han venido metiendo la mano desde 2016 dado que no alcanzan los ingresos vía aportes de afiliados para cubrir el gasto en pensiones de los actuales jubilados. Ibarra dice que cuando llegue ese momento hay dos escenarios: o el estado asume la diferencia o se pagaran pensiones incompletas. Si el estado asume la deuda del IESS con los afiliados, Ibarra explica lo siguiente:

"Según nuestras simulaciones, se necesitarán USD 1 800 millones en el 2022, ya que no habrá ahorros. En el 2025 harán falta USD 2 500 millones y en el 2055 llegará a sumar hasta el 20% del PIB, lo cual es insostenible. Ningún Gobierno podrá manejar una carga de esa magnitud. Por eso, patear el problema para los próximos gobiernos es gravísimo".

Esta deuda implícita del IESS con sus afiliados, que muy probablemente sería asumida por el estado ecuatoriano en 2021, debe sumarse a la ya abultada e incompleta cifra oficial de la deuda pública. 

Los sistemas de reparto por definición nacen condenados a la quiebra por la demografía y son presa fácil de los demagogos. Pero durante la última década se aceleró su quiebra al triplicar en tan solo 6 años el universo de afiliados sin aumentar de forma consecuente el financiamiento de sus beneficios, los cuales también incrementaron a un ritmo alegre (aumentos de hasta 16% al año en las pensiones).

Desde hace décadas varios han propuesto un sistema de capitalización individual como el de Chile y muchos se han opuesto argumentando que los costos de transición son demasiado altos. Pero habría que comparar los costos de seguir bajo el esquema actual con aquellos de un sistema de capitalización que por definición nace financiado y detiene la hemorragia del sistema estatal de reparto. No se valen aquellas comparaciones tramposas en que las cuales se le endosa los platos rotos del sistema actual al de capitalización. 

Más áun, hay que plantear la discusión desde el punto de vista de legitimidad: ¿es justo que los trabajadores ecuatorianos no tengan derecho a siquiera tener información acerca del estado de sus ahorros? ¿Se le permitiría a un banco privado reservar la información durante 15 años? ¿Por qué si a la institución que monopoliza la gestión de la mayor porción del ahorro nacional?

Cuenta Plinio el Viejo en su obra "Naturalis Historia", que Apeles, el más ilustre de los pintores griegos y favorito de Alejandro Magno, era extremadamente exigente y crítico con su obra. Solía exhibir sus cuadros en la plaza pública y se escondía detrás de ellos para escuchar los comentarios y críticas de los transeúntes cuando se detenían ante sus obras. En una ocasión, un zapatero paró a observar uno de los lienzos de Apeles y se mofó del ancho de la sandalia de una de las figuras. Al oír esta crítica, el pintor corrigió el defecto. Al día siguiente, el zapatero volvió a pasar y empezó a criticar otras partes del retrato. Apeles, indignado, salió de su escondite y exclamó: "Ne sutor ultra crepidam", frase que en español se traduciría como "El zapatero no debe juzgar más arriba de las sandalias". Así nació el dicho "Zapatero, a tus zapatos".

Si hay alguien esta semana que ha encabezado la lista de zapateros como estos, ese ha sido el papa Francisco. Como comenta Axel Kaiser en esta entrevista que le hace el diario El Mercurio (Chile): "De economía el papa no sabe mucho; de lo contrario, no diría varias de las cosas que dice". Ian Vásquez ha analizado algunos de los dichos del pontífice sobre economía y medio ambiente aquí y aquí

Si hay algo para reflexionar esta semana con la visita del papa Francisco a América Latina, es que necesitamos más Apeles y menos zapateros.

Gracias al economista Adrián Ravier, me entero de estas interesantes conferencias dadas por Ludwig von Mises en la Universidad de Buenos Aires en 1959. Su esposa, Margit von Mises, dice en el prólogo que le parecen valiosas estas conferencias como una introducción al pensamiento de su esposo. En la primera habla de lo que para él significa el capitalismo; en la segunda define al socialismo; en la tercera describe al intervencionismo; en la cuarta se enfoca en la inflación; en la quinta se dedica al tema de la inversión extranjera y en la sexta trata acerca de la interacción entre la política y las ideas.

¿Sabías que la primera incubadora no estaba en un hospital o universidad sino que era una de las principales atracciones en Coney Island?

La primera incubadora no la desarrolló un distinguido médico en alguna universidad u hospital de prestigio, sino un inmigrante alemán que no era parte del "establishment" médico. Martin Couney, un inmigrante judío y alemán, fue quien desarrolló la primera incubadora y financió este emprendimiento cobrando a quienes estuviesen interesados en ver a niños inusualmente pequeños. Cobraba 25 centavos a los visitantes y a los padres de los bebés nada. Fue un pionero en los cuidados intensivos para neonatos: en contra de las convenciones de ese entonces, creía que si era posible y se debía salvar a estos bebés (entonces se pensaba que eran "weaklings" que debían ser dejados a la voluntad de Dios), insistía en la limpieza del lugar donde estos niños se encontraban y sostenía que era importante que las enfermeras constantemente abrazaran y besaran a los bebés (en ese entonces se pensaba que los bebés prematuros podían contagiar alguna enfermedad). Aquí pueden leer el resto de esta fascinante historia. 

Durante su reciente gira por China, además de abogar por las "nuevas rutas de la seda" el colosal proyecto ferroviario y marítimo entre el Pacífico y Europa, Emmanuel Macron enfatizó la "batalla por el clima", intentando minimizar el boicot a los acuerdos de París de parte de Trump quién es escéptico y que cree que es una invención de Beijing para atrasar a EE.UU. A raíz de la ola de frio, Donald Trump ironizó diciendo que vendría bien “un poco de ese calentamiento”.

No siendo experto, no me corresponde emitir una opinión científica al respecto, pero el argumento oficialista suena poco creíble: este frío sorprendente se debe a que las cosas se están calentando (¿?), al calentarse el Ártico, el aire frío desciende a latitudes medias, aseguran algunos. Y, según la Organización Meteorológica Mundial, 2017 habría sido el año más cálido desde que se tienen registros.

El oficialista Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) afirmaba que el “calentamiento global” es causado por una sobreproducción humana de dióxido de carbono (CO2). En 2008, un miembro del IPCC, Vincent Gray, denunció que todo era una "estafa", y son muchos quienes aseguran que la explicación a esta farsa está en la ruta el dinero. Los fondos “recaudados” por los gobiernos son cuantiosos. Por caso, destinar US$ 100.000 millones anuales al 2020 es lo que acordaron los países del Fondo Verde para el Clima de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, creado en el 2011.

Ahora, hay otras incoherencias —estas insalvables— en esta posición oficial. Es que la violencia siempre destruye, dice la ciencia, por tanto, esta soberbia gubernamental de creerse dueños de la verdad e imponerla coactivamente, perjudicando al sector privado, es inmoral. Por otro lado, algunas de las industrias más contaminantes —como las petroleras— en buena parte están en manos de los gobiernos, ¿por qué no las cierran? Para una reunión en Davos, en la que se trató el “cambio climático”, los dirigentes llegaron en 1.700 jets privados entre otras cosas, y se calcula que produjeron tanto CO2 como una ciudad de 2.000.000 de personas.

¿Se acuerda de la gripe aviar y las catástrofes que traería? Nadie la recuerda. ¿Y de la gripe A? Tampoco. Desastres apocalípticos al estilo hollywoodense nunca hubo ni los habrá —solo en la mente de los aprovechados políticos— porque la naturaleza es infinitamente más sabia y no permitirá que la sobrepase un ser mínimo, aunque con una soberbia capaz de creer que puede destruir la obra de Dios.

Por el contrario, resulta coherente y creíble que, sin esta violencia, si dejamos que la naturaleza —y el mercado, espontáneamente— se haga cargo, muy probablemente, si el problema realmente existe, se solucionaría de manera mucho más eficaz.

Por caso, dado que el CO2 es un poderoso fertilizante, según un estudio publicado en Nature Climate Change, la Tierra ha ganado 36 millones de kilómetros cuadrados de superficie verde lo que contribuye a frenar el efecto invernadero, al absorber los gases tóxicos, y a combatir el hambre debido al aumento de las cosechas. Y, por cierto, los verdaderos defensores de la naturaleza siempre fueron las personas, porque son parte de ella. Cuánto más vale la tierra cuando tiene árboles, agua natural limpia, aire puro y no tiene ruidos molestos, en fin, cuanto más respetada sea la naturaleza.

Cinco son los gobiernos que formaron parte del llamado Socialismo del Siglo XXI en su momento: Bolivia, Cuba, Ecuador, Nicaragua y Venezuela. Estos gobiernos, así como los gobiernos populistas, suelen excusar su mala gestión del Estado normalmente a la maldición de los recursos naturales (como si el tener recursos naturales fuera la causa de los errores que cometen), conspiraciones yankees, clases oligárquicas que hay que eliminar, etc. Lo cierto es que, en todo este tiempo, los gobiernos populistas que menciono, poco o nada hicieron para cambiar la matriz productiva de sus economías, para mejorar su competitividad o para sostener esa disminución de la pobreza que lograron, es decir, que poco hicieron para que sus economías puedan desarrollarse sostenidamente y que este crecimiento no sea sólo el reflejo de los altos precios (como así parece ser).

Bolivia (2006-2019): lleva ya tres años manteniendo un déficit fiscal que en promedio supera los ocho años años de superávit logrados desde que Evo Morales entró al poder. Su política económica, inspirada en las ideas de Keynes, en el actual contexto no es sostenible, ya que se necesita incurrir en déficits fiscales año tras año para mantener un crecimiento (políticas contracíclicas). Y si bien la prensa no sólo local sino internacional e incluso organismos como la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) cree en el milagro de su modelo económico (intervencionista, extractivista y redistribucionista) la realidad es otra.

Bolivia Percepción de la corrupción
Años Dependencia de gas zinc y plata como % de las exportaciones Crecimiento económico en % Resultado fiscal en % del PIB Años Puntaje (0-100) Puesto entre 176 países
2006 58,1 4,8 4,5 2012 34 105
2016 58,6 4,3 -6,6 2016 33 113
Fuente: CEPAL y Estadísticas Oficiales.  Fuente: Transparency.org

Ecuador (2007-2017): el consenso de los economistas coincide que a partir del 2011 la economía disminuye su crecimiento económico fruto de la dependencia de las exportaciones de petróleo, y para contrarrestar su efecto la deuda pública crece de forma tal que para fines del 2016 aumentan en más del 100%. Por otro lado, durante la presidencia de Correa se crearon varias empresas públicas con resultados para nada alentadores. Claro, esto no es gratis, pues la ineficiencia de dichas empresas le cuesta dinero a su sociedad que debe mantener una burocracia estatal pagando impuestos y que en el futuro tendrá que afrontar el pago de toda la deuda contraída durante la gestión de Correa… y es que cuando el Estado amplía sus funciones más de lo necesario interviniendo en la economía mediante el control los medios de producción de ciertos sectores (que los populistas denominan “estratégicos”) por ejemplo, no sólo se instala una dictadura de mercado ya que la sociedad está obligada a producir y por ende a consumir lo que dictan esas empresas sino que además en un Estado sobredimensionado se genera corrupción, ya que mientras más crece, más difícil es gestionarlo y más incentivos tienen sus funcionarios a corromperse (ante la disminución de su control). Para resumir, se desaprovechó el ciclo económico y dejaron sus efectos tanto el intervencionismo como la corrupción durante el gobierno de Rafael Correa. Es primordial que el Estado vuelva a ocupar su función, esto es, encargarse de proteger los derechos de propiedad, hacer que se respete el Estado de Derecho y dejar que la sociedad sea libre de tomar las decisiones de producción y consumo.

Ecuador Percepción de la corrupción
Años Dependencia de petróleo, plátano y crustáceos y moluscos como % de las exportaciones Crecimiento económico en % Resultado fiscal en % del PIB Años Puntaje (0-100) Puesto entre 176 países
2007 68 2,2 2,7 2012 32 118
2016 62,9 -1,5 -7,4 2016 31 120
Fuente: CEPAL y Estadísticas Oficiales.  Fuente: Transparency.org

Cuba (2006-2018): A diferencia de su hermano, los años de gobierno de Raúl Castro se caracterizará por ser el punto de inflexión del manejo de la economía. De las varias reformas que durante su gestión se propuso, la más importante se llevó a cabo el año 2011 durante El Sexto Congreso del Partido Comunista de Cuba donde se propone una actualización del modelo de planificación centralizada de propiedad estatal, que en resumen son ciertas políticas los diferentes sectores económicos además de lineamientos de política económica que promuevan mejorar los incentivos y dan más margen a la iniciativa privada que el anterior gobierno. Claro, pero una cosa es plantearlos y otra cosa es hacerlos cumplir, algo que en la realidad no se da, y si llega es a pasos de tortuga, tal es así que recién en 2013 se crea un equipo para alcanzar estos objetivos, y es que la burocracia es el más perjudica el avance de éstas y las demás reformas, que también perjudica de forma más directa algunos sectores económicos.

Cuba Percepción de la corrupción 
Años Dependencia de menas y desechos de metales, tabaco y azúcar como % de las exportaciones Crecimiento económico en % Resultado fiscal en % del PIB Años Puntaje (0-100) Puesto entre 176 países
2006 64 12,1 -3,2 2012 48 58
2015 69 4,3 -5,7 2016 47 60
Fuente: CEPAL y Estadísticas Oficiales. Fuente: Transparency.org

Actualmente la economía no pudo diversificar su matriz productiva, su política económica incurre en déficits fiscales para evitar que se caiga en recesión y dejó de crecer, esto en parte porque Venezuela, quien es su principal benefactor y además le provee petróleo subvencionado, tiene mayores prioridades en casa.

Nicaragua (2007-2022): restringe seriamente la libertad política y civil de la sociedad, al haber violado la constitución al participar en las elecciones del 2011; de compartir el duopolio de los medios de comunicación en complicidad con el empresario mexicano Ángel González, controlando así casi la totalidad de los medios de comunicación; también llama la atención los casos de corrupción en que se han visto implicado varios funcionarios de gobierno y ni hablar que durante todos estos años, Daniel Ortega, también se hizo del control absoluto de los poderes del Estado. En síntesis, no existe la libertad de expresión ni el Estado de Derecho en Nicaragua. Que su economía se mantenga más estable que las demás, no se traduce en un mayor bienestar para las personas cuando se atenta con su libertad civil, al contrario, lo que se puede ver, así como también se ve en Bolivia, es que se está gestando el germen de la dictadura, una dictadura disfrazada de democracia, una dictadura promovida por ambos presidentes quienes en su intento por permanecer en el poder a toda costa, atentan contra la libertad de las personas. Ese es el tema que se pone en discusión hoy en Nicaragua.

Nicaragua Percepción de la corrupción 
Años Dependencia de los 10 productos que más exporta como % de las exportaciones Crecimiento económico en % Resultado fiscal en % del PIB Años Puntaje (0-100) Puesto entre 176 países
2007 39 5,3 0,98 2012 29 130
2015 70,9 4,9 -1,57 2016 26 145
Fuente: CEPAL y Estadísticas Oficiales. Fuente: Transparency.org

Venezuela (1999-2013):de los llamados gobiernos socialistas del siglo XXI, el gobierno de Hugo Chávez es el caso más representativo de las consecuencias que tiene para la sociedad instaurar un modelo de economía basada en la planificación centralizada, controlando gran parte de los medios de producción. La razón de su colapso no es consecuencia de la caída del precio del petróleo per se, pero la caída del precio del petróleo nos mostró la insostenibilidad de una economía intervenida en las variables más importantes como los precios, las divisas, las nacionalizaciones, la política monetaria inflacionista y el dirigismo económico además de que durante todo el periodo de gobierno de Chávez no se mejoró la productividad de su sector más importante, ya que en parte esto pudo haber contrarrestado de cierta forma la caída en el precio del petróleo mediante el aumento de su producción. Actualmente el país sufre todo tipo de desastres, como la proyecciones de (hiper)inflación, la desnutrición, la malaria y la pobreza entre otros.

Venezuela Percepción de la corrupción
Años Dependencia de petróleo, alcohol y hierro como % de las exportaciones Crecimiento económico en % Resultado fiscal en % del PIB Años Puntaje (0-100) Puesto entre 176 países
1999 54,2 -6 0,7 2012 19 165
2013 86 1,3 -14,5 2016 17 166
Fuente: CEPAL, FMI y Estadísticas Oficiales.  Fuente: Transparency.org

Este artículo fue publicado originalmente en el blog Esnifando Libertad (Argentina) el 29 de diciembre de 2017.

He leído el libro de J.D. VanceHillbilly, una elegía rural. Memorias de una familia y una cultura en crisis, que publica Deusto, y he comprendido por qué ha estado desde su aparición en la lista de los best-sellers en Estados Unidos. La obra ha sido citada incluso como explicación del triunfo de Donald Trump, porque habla de los problemas de la clase trabajadora blanca. Dice el autor: “Me identifico con los millones de americanos blancos de clase trabajadora y de ascendencia escocesa e irlandesa que no tienen un título universitario. Para esa gente, la pobreza es una tradición familiar: sus antepasados fueron jornaleros en la economía esclavista del Sur, después de eso aparceros, después de eso mineros del carbón, y en tiempos más recientes maquinistas y empleados de acerías. Los estadounidenses los llaman hillbiliesrednecks o basura blanca. Yo los llamo vecinos, amigos y familia”.

Esa es la historia que cuenta Vance, la historia de su propia familia en Middletown, Ohio, que a primera vista no puede ser más desoladora, con un padre ausente, un abuelo alcohólico y una madre drogadicta con una sucesión interminable de parejas. Los llamados “valores de los Apalaches” integran una propensión notable hacia la violencia verbal y física. Y, sin embargo, el mensaje global del libro es un mensaje de superación, un mensaje que apunta a que, a pesar de todo, y es un “todo” con aspectos terribles, el sueño americano sigue vivo. Esto es posiblemente lo que ha provocado más irritación en intelectuales y periodistas de izquierdas, que han acusado a Vance de racismo y de desprecio a los pobres, pero no hay nada de eso. Más bien, hay comprensión hacia su gente más desdichada y aprecio por los valores buenos de los Apalaches, como la lealtad, y el amor a la familia y a la patria.

En las condiciones más hostiles, Vance sale adelante. Le ayudan sus abuelos, en especial su potente abuela, y su abuelo apunta el futuro: “Tu generación se ganará la vida con la cabeza, no con las manos”. Es lo que sucede, y Vance, que está lejísimos de ser un joven rico, llega a graduarse como abogado en una de las mejores universidades del país, y del mundo: Yale.

Esta es la solución: el esfuerzo y el mérito personal, y no la protección política, contra la cual hay comentarios muy desdeñosos, en especial por parte de los trabajadores, como el autor, que ven cómo el Estado de bienestar no ayuda a los realmente necesitados, sino que promueve la irresponsabilidad.

Entre esos comentarios y el respaldo a la familia, se comprende que muchos políticamente correctos abominen de J.D.Vance, de su libro y de sus ideas. Pero, por decirlo en términos del populismo de Podemos, harían mejor en pensar en “la gente”, que igual acaba por no votar lo que le dicen los periodistas, y por rechazar el famoso Welfare al que tanto santifican tantos, y con tanto más entusiasmo cuanto menos lo usan.

Este artículo fue publicado originalmente en La Razón (España) el 25 de diciembre de 2017.

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