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John Leguizamo está presentando su monólogo Latin History for Morons en Broadway. En un artículo de la revista American Way el actor cuentra de donde surgió la idea de su "one man show". Nacido en Colombia, pero criado en el área pobre de Jackson Heights en Queens, Nueva York, Leguizamo es una historia de superación personal, al igual que lo son miles de inmigrantes que han mejorado sus vidas luego de haber llegado a EE.UU. Pero lo que me llamó la atención acerca de esta entrevista es lo siguiente:

El reloj marca dos de la tarde y debe prepararse para su espectáculo esta noche –como todas las noches– que empieza a las siete en punto. Tiene una rutina fija: Llega temprano, revisa el libreto y relee capítulos de Las Venas Abiertas de América Latina, el controversial libro sobre la conquista y explotación de América, del escritor uruguayo Eduardo Galeano.

Parecería que la estrella de "Historia Latinoamericana para Idiotas en Broadway" no ha leído El manual del perfecto idiota latinoamericano (también disponible en inglés: Guide to the Perfect Latin American Idiot). También pareciera que Leguizamo no se enteró del "oops" tardío de Eduardo Galeano, ese día en 2014 cuando dijo: "No sería capaz de leer el libro de nuevo, porque cuando lo escribí no sabía tanto sobre economía y política". 

Afortunadamente, existe un muy buen antídoto contra la "biblia" del perfecto idiota latinoamericano que es Las venas abiertas de América Latina, y ese es el excelente libro de historia contemporánea de América Latina que escribió el venezolano Carlos Rangel: Del buen salvaje al buen revolucionario (cuyo título en inglés no es tan bueno: The Latin Americans: Their Love Hate Relationship With the United States). Ojalá alguien logre informarle de este trabajo muy superior Leguizamo.

Steve Hanke, académico del Instituto Cato y profesor de Johns Hopkins University, viene realizando una medición de la "inflación anual implícita" de Venezuela desde 2013, como parte del Proyecto de Monedas en Problemas del Instituto. Hanke utiliza un método distinto al de las estadísticas oficiales, como lo explica aquí

El precio más importante en una economía es el tipo de cambio entre la moneda local y la moneda de reserva del mundo--el dólar de EE.UU. Conforme siga existiendo un mercado negro activo (léase: un libre mercado) de monedas y conforme estén disponibles los datos del mercado negro, los cambios en el tipo de cambio en el mercado negro pueden ser confiablemente transformados en cálculos precisos de las tasas de inflación a nivel nacional. El principio económico de la Paridad del Poder Adquisitivo (PPA) permite esta transformación. 

Calculamos la tasa implícita de inflación anual a diario utilizando la PPA para convertir cambios en el tipo de cambio entre el bolívar fuerte y el dólar de EE.UU. (VEF/USD) en una tasa de inflación anual. El siguiente gráfico muestra la evolución de esa tasa anual. La inflación implícita anual de hoy es de 6.605%/año (ver gráfico abajo).

La Superintendencia de Bancos del Ecuador emitió una resolución en 2016 prohibiendo que sea de conocimiento público cualquier auditoría acerca del estado del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) durante los próximos 15 años. Esto justo cuando varios expertos y analistas habíamos venido advirtiendo acerca de una inminente crisis en el sistema de reparto estatal. El actuario Rodrigo Ibarra advirtió esta semana que "El actual sistema de pensiones es inviable" al señalar que para 2021 se acabará el fondo de ahorro, al que le han venido metiendo la mano desde 2016 dado que no alcanzan los ingresos vía aportes de afiliados para cubrir el gasto en pensiones de los actuales jubilados. Ibarra dice que cuando llegue ese momento hay dos escenarios: o el estado asume la diferencia o se pagaran pensiones incompletas. Si el estado asume la deuda del IESS con los afiliados, Ibarra explica lo siguiente:

"Según nuestras simulaciones, se necesitarán USD 1 800 millones en el 2022, ya que no habrá ahorros. En el 2025 harán falta USD 2 500 millones y en el 2055 llegará a sumar hasta el 20% del PIB, lo cual es insostenible. Ningún Gobierno podrá manejar una carga de esa magnitud. Por eso, patear el problema para los próximos gobiernos es gravísimo".

Esta deuda implícita del IESS con sus afiliados, que muy probablemente sería asumida por el estado ecuatoriano en 2021, debe sumarse a la ya abultada e incompleta cifra oficial de la deuda pública. 

Los sistemas de reparto por definición nacen condenados a la quiebra por la demografía y son presa fácil de los demagogos. Pero durante la última década se aceleró su quiebra al triplicar en tan solo 6 años el universo de afiliados sin aumentar de forma consecuente el financiamiento de sus beneficios, los cuales también incrementaron a un ritmo alegre (aumentos de hasta 16% al año en las pensiones).

Desde hace décadas varios han propuesto un sistema de capitalización individual como el de Chile y muchos se han opuesto argumentando que los costos de transición son demasiado altos. Pero habría que comparar los costos de seguir bajo el esquema actual con aquellos de un sistema de capitalización que por definición nace financiado y detiene la hemorragia del sistema estatal de reparto. No se valen aquellas comparaciones tramposas en que las cuales se le endosa los platos rotos del sistema actual al de capitalización. 

Más áun, hay que plantear la discusión desde el punto de vista de legitimidad: ¿es justo que los trabajadores ecuatorianos no tengan derecho a siquiera tener información acerca del estado de sus ahorros? ¿Se le permitiría a un banco privado reservar la información durante 15 años? ¿Por qué si a la institución que monopoliza la gestión de la mayor porción del ahorro nacional?

Cuenta Plinio el Viejo en su obra "Naturalis Historia", que Apeles, el más ilustre de los pintores griegos y favorito de Alejandro Magno, era extremadamente exigente y crítico con su obra. Solía exhibir sus cuadros en la plaza pública y se escondía detrás de ellos para escuchar los comentarios y críticas de los transeúntes cuando se detenían ante sus obras. En una ocasión, un zapatero paró a observar uno de los lienzos de Apeles y se mofó del ancho de la sandalia de una de las figuras. Al oír esta crítica, el pintor corrigió el defecto. Al día siguiente, el zapatero volvió a pasar y empezó a criticar otras partes del retrato. Apeles, indignado, salió de su escondite y exclamó: "Ne sutor ultra crepidam", frase que en español se traduciría como "El zapatero no debe juzgar más arriba de las sandalias". Así nació el dicho "Zapatero, a tus zapatos".

Si hay alguien esta semana que ha encabezado la lista de zapateros como estos, ese ha sido el papa Francisco. Como comenta Axel Kaiser en esta entrevista que le hace el diario El Mercurio (Chile): "De economía el papa no sabe mucho; de lo contrario, no diría varias de las cosas que dice". Ian Vásquez ha analizado algunos de los dichos del pontífice sobre economía y medio ambiente aquí y aquí

Si hay algo para reflexionar esta semana con la visita del papa Francisco a América Latina, es que necesitamos más Apeles y menos zapateros.

Gracias al economista Adrián Ravier, me entero de estas interesantes conferencias dadas por Ludwig von Mises en la Universidad de Buenos Aires en 1959. Su esposa, Margit von Mises, dice en el prólogo que le parecen valiosas estas conferencias como una introducción al pensamiento de su esposo. En la primera habla de lo que para él significa el capitalismo; en la segunda define al socialismo; en la tercera describe al intervencionismo; en la cuarta se enfoca en la inflación; en la quinta se dedica al tema de la inversión extranjera y en la sexta trata acerca de la interacción entre la política y las ideas.

¿Sabías que la primera incubadora no estaba en un hospital o universidad sino que era una de las principales atracciones en Coney Island?

La primera incubadora no la desarrolló un distinguido médico en alguna universidad u hospital de prestigio, sino un inmigrante alemán que no era parte del "establishment" médico. Martin Couney, un inmigrante judío y alemán, fue quien desarrolló la primera incubadora y financió este emprendimiento cobrando a quienes estuviesen interesados en ver a niños inusualmente pequeños. Cobraba 25 centavos a los visitantes y a los padres de los bebés nada. Fue un pionero en los cuidados intensivos para neonatos: en contra de las convenciones de ese entonces, creía que si era posible y se debía salvar a estos bebés (entonces se pensaba que eran "weaklings" que debían ser dejados a la voluntad de Dios), insistía en la limpieza del lugar donde estos niños se encontraban y sostenía que era importante que las enfermeras constantemente abrazaran y besaran a los bebés (en ese entonces se pensaba que los bebés prematuros podían contagiar alguna enfermedad). Aquí pueden leer el resto de esta fascinante historia. 

Durante su reciente gira por China, además de abogar por las "nuevas rutas de la seda" el colosal proyecto ferroviario y marítimo entre el Pacífico y Europa, Emmanuel Macron enfatizó la "batalla por el clima", intentando minimizar el boicot a los acuerdos de París de parte de Trump quién es escéptico y que cree que es una invención de Beijing para atrasar a EE.UU. A raíz de la ola de frio, Donald Trump ironizó diciendo que vendría bien “un poco de ese calentamiento”.

No siendo experto, no me corresponde emitir una opinión científica al respecto, pero el argumento oficialista suena poco creíble: este frío sorprendente se debe a que las cosas se están calentando (¿?), al calentarse el Ártico, el aire frío desciende a latitudes medias, aseguran algunos. Y, según la Organización Meteorológica Mundial, 2017 habría sido el año más cálido desde que se tienen registros.

El oficialista Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) afirmaba que el “calentamiento global” es causado por una sobreproducción humana de dióxido de carbono (CO2). En 2008, un miembro del IPCC, Vincent Gray, denunció que todo era una "estafa", y son muchos quienes aseguran que la explicación a esta farsa está en la ruta el dinero. Los fondos “recaudados” por los gobiernos son cuantiosos. Por caso, destinar US$ 100.000 millones anuales al 2020 es lo que acordaron los países del Fondo Verde para el Clima de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, creado en el 2011.

Ahora, hay otras incoherencias —estas insalvables— en esta posición oficial. Es que la violencia siempre destruye, dice la ciencia, por tanto, esta soberbia gubernamental de creerse dueños de la verdad e imponerla coactivamente, perjudicando al sector privado, es inmoral. Por otro lado, algunas de las industrias más contaminantes —como las petroleras— en buena parte están en manos de los gobiernos, ¿por qué no las cierran? Para una reunión en Davos, en la que se trató el “cambio climático”, los dirigentes llegaron en 1.700 jets privados entre otras cosas, y se calcula que produjeron tanto CO2 como una ciudad de 2.000.000 de personas.

¿Se acuerda de la gripe aviar y las catástrofes que traería? Nadie la recuerda. ¿Y de la gripe A? Tampoco. Desastres apocalípticos al estilo hollywoodense nunca hubo ni los habrá —solo en la mente de los aprovechados políticos— porque la naturaleza es infinitamente más sabia y no permitirá que la sobrepase un ser mínimo, aunque con una soberbia capaz de creer que puede destruir la obra de Dios.

Por el contrario, resulta coherente y creíble que, sin esta violencia, si dejamos que la naturaleza —y el mercado, espontáneamente— se haga cargo, muy probablemente, si el problema realmente existe, se solucionaría de manera mucho más eficaz.

Por caso, dado que el CO2 es un poderoso fertilizante, según un estudio publicado en Nature Climate Change, la Tierra ha ganado 36 millones de kilómetros cuadrados de superficie verde lo que contribuye a frenar el efecto invernadero, al absorber los gases tóxicos, y a combatir el hambre debido al aumento de las cosechas. Y, por cierto, los verdaderos defensores de la naturaleza siempre fueron las personas, porque son parte de ella. Cuánto más vale la tierra cuando tiene árboles, agua natural limpia, aire puro y no tiene ruidos molestos, en fin, cuanto más respetada sea la naturaleza.

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