Blog Home

En 1935 el doctor, abogado y escritor estadounidense Henry Smith Williams publicó una colección de 10 volúmenes titulada "Wonder Book of the World's Progress". En la introducción al quinto volumen, titulado "Historias de héroes - Plantas" dice que (traducción mía):

"Nuestro objetivo actual...contempla la observación de una clase distinta de héroes...Los hechos de los héroes tradicionales de la historia y el romance no estaban necesariamente asociados con cuestiones de importancia real o vital para sus contemporáneos o la posteridad".

Decía que la historia suele destacar aquellos héroes que pusieron en riesgo sus vidas y no tanto aquellos que demostraron "el coraje intelectual que los llevó a las fronteras del mundo del pensamiento" y que:

"Dichas fronteras siempre constituyen territorio controversial. Y el individuo que se adentra en ellas nunca es considerado como un héroe por sus contemporéneos. Para él no hay aplauso de las multitudes. En el mejor de los casos trabaja en la oscuridad, sin reconocimiento y por lo tanto sin ser perturbado. En el peor de los casos, despierta el antagonismo de personas con autoridad, cuya postura tradicional es mantener el pasado en lugar de mirar al futuro. En este caso él se topa con una oposición que puede ser intelectual, pero a veces puede volverse física también". 

Smith Williams consideraba importante enfocar la historia del progreso humano desde otro ángulo, el de los investigadores científicos:

"Desviar la mirada de los generales a los particulares, los hombres que tengo en mente son los investigadores científicos cuyas investigaciones han resultado en el desarrollo de nuevos principios, o en la observación de nuevos datos que fueron eventualmente instrumentales para cambiar los aspectos esenciales de nuestra civilización. Puede que no haya nada de 'heroíco' acerca de las vidas de estos hombres en el sentido convencional...Aún así el término con justa razón les pertenece debido al carácter extraordinario de los desarrollos intelectuales y prácticos que se derivaron de sus esfuerzos". 

Vale la pena revisar el trabajo de Smith Williams para no olvidar que los principales avances de la humanidad no dependen lo que hagan los políticos y generales, sino todo lo que hacen o podían hacer el resto de individuos, si los dejamos en libertad para experimentar:

"Lo sustancial es el hecho...de que las acciones de estos trabajadores silenciosos y muchas veces desconocidos son mucho más importantes para el progreso de la humanidad que los logros políticos o militares que ocupan el lugar principal en los relatos contemporáneos y muchas veces en las páginas de la historia". 

Leyendo nuevamente algunas secciones del libro El tercermunidsmo (Monte Avila Editores, 1982) del gran liberal venezolano Carlos Rangel me topé con esta cita (p. 164):

"De aquella brutalidad e insensibilidad que fueron tan notoriamente rasgos de la sociedad inglesa hasta hace poco tiempo, no queda hoy prácticamente ningún rastro. ¿Cómo explicarlo? La respuesta es, me atrevo a sostener, evidente: si imaginamos dos curvas, una de las cuales representa la evolución del grado de crueldad pública y privada en Inglaterra (y por reflejo posterior y más débil, pero perceptible, en los dominios ingleses, comenzando por Gales, Escocia e Irlanda, y con extensión a las colonias más remotas) y la otra el desarrollo por y en esa sociedad de la civilización y la sensibilidad capitalistas, veremos que hay correspondencia entre la declinación de la primera curva y el ascenso de la otra. El capitalismo no sólo ha causado una prodigiosa revolución económica, sino además, otra igualmente importante en la sensibilidad. De esta segunda revolución uno de los productos más significativos ha sido el Socialismo. Esto lo sabía perfectamente Marx y lo dice abundantemente, a pesar de su prejuicio emotivo contra la civilización capitalista. Lo que no pudo ver Marx, cegado por ese prejuicio, y lo que persisten en no admitir los socialistas actuales, a pesar de existir ahora sobradas pruebas de ello, es que los ideales libertarios y humanitarios del Socialismo no sólo son creaciones de la civilización capitalista, sino además, proyecciones utópicas de virtudes y prácticas sin duda imperfectas, pero ligadas indisolublemente a la organización capitalista de la sociedad, e incompatibles con el Socialismo.

Esta semana seguramente se calentará la discusión en torno al cambio climático y la primera víctima será la sensatez de muchos. Por eso vale la pena leer este artículo del historiador español Serafín Fanjul, donde señala, entre otras cosas:

"Sabemos que los volcanes arrojan a la atmósfera muchos más gases que todos los vehículos de motor del planeta, pero también sabemos que los llamados «Ciclos de Milankovitch» establecen claramente que la órbita terrestre (más elíptica o puramente circular, en ciclos que oscilan entre los 100.000 y los 400.000 años), la inclinación del eje de giro -que cambia un par de grados cada 40.000 años- y la precesión del eje de rotación (también entre 19.000 y 24.000 años), son factores que determinan y regulan las radiaciones solares y por tanto las cantidades de hielo acumulado, que merman o aumentan según esa intensidad. No estoy descubriendo nada: éstos sí son datos bien conocidos por los científicos del ramo y me limito a recordarlos, ya que innúmeros políticos, periodistas y aficionados a la jarana parecen desconocerlos".

Así se dice "quien manda hace la ley" en italiano. El abogado italiano Bruno Leoni en su libro La libertad y la ley dice lo siguiente:

"En mi país, los ciudadanos a menudo distinguen entre el punto de vista legal y otros puntos de vista. Siempre he admirado los países en los que el punto de vista legal coincide en lo posible con cualquier otro punto de vista, y estoy convencido de que sus grandes logros políticos se deben fundamentalmente a esta coincidencia. Aún sigo convencido de esto, pero me pregunto si esta virtud no se puede transformar en un vicio cuando el punto de vista legal da lugar a una aceptación ciega de decisiones inadecuadas. Un dicho de mi país puede explicar por qué nuestros teóricos políticos, desde Maquiavelo a Pareto, Mosca y Roberto Michels, apenas prestaban atención al punto de vista legal, sino que trataban de ir más allá de él para ver lo que ocurría a sus espaldas. No creo que los pueblos de habla germánica o inglesa tengan un dicho similar: Chi comanda fa la legge, esto es, 'quien manda hace la ley'".

Algo similar parece haber predominado en gran parte de América Latina y a pesar de eso es ubicuo en la profesión legal un legalismo que está reñido con lo que ocurre en la práctica. Leoni continúa:

"Mis compatriotas están convencidos, lo digo casi por instinto, de que las leyes y constituciones escritas no constituyen la última palabra del drama político. No sólo cambian, incluso con bastante frecuencia, sino que no siempre corresponden a la ley escrita en tablas vivientes, como diría lord Bacon. Me atrevo a decir que hay una especie de sistema de derecho consuetudinario cínico que subyace al sistema de la ley escrita de mi país, y que difiere del sistema de derecho consuetudinario inglés, no solo por no estar escrito, sino por carecer de reconocimiento oficial". 

"Además, me inclino a pensar que algo similar ocurre, y ocurrirá quizá cada vez más en el futuro, en otros países en que la coincidencia entre el punto de vista legal y otros puntos de vista ha sido casi perfecta hasta los tiempos más recientes. La aceptación ciega del punto de vista legal contemporáneo conducirá a la destrucción gradual de la libertad individual de elección, ya que el punto de vista legal contemporáneo supone la creciente sustitución de la elección individual por las decisiones de grupo y la progresiva eliminación de los ajustes espontáneos no sólo entre las demandas individuales y ofertas individuales de bienes y servicios, sino de todo tipo de comportamiento, por procedimientos tan rígidos y coactivos como el de la regla de la mayoría". 

"Para resumir mis puntos de vista sobre esta cuestión: hay mucha más legislación, hay muchas más decisiones de grupo, muchas más elecciones rígidas, y muchas menos 'leyes vivas', muchas menos decisiones individuales, muchas menos elecciones libres en todos los sistemas políticos contemporáneos de lo que sería necesario para preservar la libertad individual de elección".

No estaba proponiendo Leoni que se abandone toda legislación y ni que se descarte totalmente el mecanismo de decisiones por mayoría, sino que se resistan los impulsos de resolver cualquier mal vía legislación y asumiendo que la ley puede ser más eficaz que otros medios para resolver los problemas en cuestión:

"...deberíamos recordar siempre que, cuando se sustituye innecesariamente la elección individual por la regla de la mayoría, la democracia entra en conflicto con la libertad individual. Es este tipo particular de democracia el que debería mantenerse a un nivel mínimo, para preservar el máximo de democracia compatible con la libertad individual".

En un mundo que padece de inflación legislativa y en una América Latina donde todavía varios países coquetean con reformas constitucionales en la eterna búsqueda de la constitución ideal, vale la pena tener en cuenta que no todo lo legal obedece al Derecho, como explicaba Hayek. Derecho y legislación no son sinónimos. Muchas veces, quien manda hace la ley. Y pprecisamente en sistemas democráticos donde crece cada vez más la esfera de lo que se decide a través del proceso político y disminuye aquella de lo que se decide vía arbitrajes privados, la legislación suele estar en contradicción con el Derecho.

Volviendo a lo llamativo que es que entre los abogados predominen criterios legalistas cuando históricamente ha reinado en nuestras sociedades la actitud de "acato pero no obedezco": ¿Por qué la obsesión con cambiar leyes y constituciones que en el día a día muchos ignoran o violan abiertamente? ¿Por qué se le sigue dando tanta importancia a las constituciones y leyes como instrumentos de cambio político? Sorprende que sea así dado que este fue el continente donde hubo una auténtica euforia de constituciones liberales que luego quedaron en letra muerta sepultadas bajo proyectos autoritarios. En algunos casos, desde el poder legislativo o ejecutivo, surgieron leyes que contradijeron el espíritu de esos modelos liberales de gobiernos limitados y los vaciaron de contenido. En otros casos, ¿será que el problema surgió de la contradicción entre las constituciones liberales y la legislación estatista heredada del imperio español en su época de declive? Esta era la opinión de algunos como, por ejemplo, el prócer argentino Juan Bautista Alberdi. 

Lo primero que quiero marcar es mi amistad y coincidencias con José Luis Espert. Hemos participado los dos en varios actos pero destaco muy especialmente en uno invitados ambos por la Fundación Alberdi donde elaboramos sobre el tema “La batalla cultural”, de modo que queda clara su preocupación por estudiar y difundir las ideas de fondo sobre la tradición de pensamiento liberal que nos une.

Cuando también estuvimos juntos en la fiesta de liberales en La City, me comentó su proyecto de lanzamiento como candidato a presidente a lo que le respondí que a mi modo de ver estamos tan atrasados en el debate de ideas que aun no hay un plafón suficiente como para captar un número razonable de votos y que su propuesta me trae a colación el interrogante de que hubiera sido del mundo si Einstein en lugar  de dedicarse a la física hubiera sido intendente de Chivilcoy (sin desmedro de Chivilcoy), a lo que me dijo que le halagaba el correlato pero que pensaba que había un número de personas (especialmente jóvenes) que podían beneficiarse con el proyecto.

Esta conjetura de José Luis fue correcta pues como he señalado públicamente realizó con mucho provecho una formidable campaña de difusión muy apreciada por los liberales que en verdad priorizan las ideas y no se dejan arrastrar por mezquindades, envidias y bajezas de igual tenor.

A este cuadro de situación agrego con mucho énfasis la suerte que tiene José Luis de tener una socia de características extraordinarias, no solo personales sino de una notable profesionalidad para manejar relaciones humanas. Me refiero naturalmente a Mechi González, que está imbuida también de conocimientos sólidos en las materias que trata con mucha solvencia su marido.

También dejo constancia de la inteligencia de José Luis de contribuir a que se lo elija a Luis Rosales como candidato a vicepresidente, lo cual constituye un gran acierto no solo por sus condiciones excepcionales de periodista brillante con mucha experiencia en los medios, sino por sus características descollantes como persona de bien y como un liberal de fuste. Hace mucho tiempo participamos juntos en una mesa redonda, oportunidad en la que me regaló uno de sus libros con una muy afectuosa dedicatoria (Otra oportunidad. La Argentina en un mundo multipolar).

Habiendo dicho todo esto, ahora dadas las peligrosas circunstancias por las que atravesamos estimo que la fórmula de lujo a la que me referí debiera considerar la posibilidad de bajarse, fortalecer los cargos legislativos y juntar fuerzas para una futura contienda electoral. Digo esto puesto que los sucesos que son del dominio público son de tal magnitud en sus amenazas concretas que no puede restarse votos a la lamentable inoperancia que nos gobierna.

Me detengo un minuto en lo obvio: la actual gestión ha comenzado con un bailecito impropio de un republicano con la banda presidencial en la Casa Rosada y sus primeras medidas fueron aumentar los ministerios y la pretensión de designar dos miembros de la Corte por decreto, a lo que se agrega incrementos en lo valores absolutos del gato público consolidado,  en el aumento sideral en el neto tributario, en la disparada inaudita de la deuda estatal, en la consiguiente trepada del déficit total y en una inflación mensual equivalente a la anual que tiene lugar en países normales.

Como también he consignado públicamente, estamos en la desgraciada situación que nos lleva a elegir entre la inoperancia y el abismo, inoperancia que nos da tiempo para eventualmente rectificar o, por lo menos, juntar fuerzas para operar en otras direcciones en un futuro electoral sin estar acogotados por candidatos que nos están gritando que destrozarán lo que queda y se concentrarán en implantar modelos totalitarios a pesar de algún disimulo bastante burdo por cierto.

Y no se trata –como en otras oportunidades– de estar atentos a fulanos que “llevan el cuchillo bajo el poncho”, sino que reiteradamente han manifestado los titulares y sus múltiples adlateres y compinches que lo tienen arriba del poncho y anuncian que nos lo clavarán varias veces en el pecho en un contexto de alarmante impunidad y atropello a la prensa y a la Justicia.

Hay ingenuos que proponen con entusiasmo infantil que probemos la gimnasia en las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) a votar por el candidato liberal y luego en la contienda definitiva habrá tiempo de votar por la inoperancia, o el menos malo. Si nos guiamos por lo escrito por diversos consultores locales y, sobre todo, internacionales, con esta política se corre el fenomenal riesgo de que en esas pruebas de precalentamiento se adelanten de un modo significativo los impresentables de un modo tal que repercuta como efecto catarata en los mercados de forma que las corridas bancarias dado el empapelamiento de las carteras bancarias con títulos públicos, la cotización del dólar, el riesgo país y demás indicadores incidan tan negativamente en la actual administración que el triunfo del totalitarismo se haga inevitable en el acto electoral definitivo. Entre nosotros tal vez quien mejor expresó con gran claridad y contundencia esta catástrofe fue Alfredo Leuco en el programa de Luis Majul en el que resumió su preocupación de lo que puede suceder en las PASO por ensayar el referido ejercicio tremebundo con las palabras: “agarrate Catalina”.

Hay entusiastas de buena fe que opinan que debe seguirse hasta el final con la fórmula liberal sin percatarse que podemos no salir vivos de esta experiencia. Hay otros, en general partidarios del menemanto –cuyo balance ha sido, la corrupción, el aumento desenfrenado del gasto público y  la deuda– desaforados que sostienen que la actual gestión es igual a la que se vislumbra en la vereda de enfrente en base a lo actuado por el gobierno anterior. Esto no es aceptable ni razonable si usamos la materia gris con algún cuidado, puesto que no resulta seria la pretendida equivalencia. Se podrá decir mucho sobre la ineptitud pero, entre otros puntos centrales, la prensa independiente y sin persecuciones criminales no es poca cosa que debe valorarse de esta administración.

Reitero que es un error garrafal confundir el plano político con el académico. El político es un cazador de votos, si formula propuestas que la opinión pública o el sector al que se dirige no comparte ni comprende está perdido como político. Al contrario, si antes de su clase el profesor intenta averiguar que mensaje quieren recibir sus alumnos, está perdido como profesor. Siempre me ha disgustado que intelectuales la jueguen de políticos en lugar de apuntar al óptimo y dejar que las negociaciones las realicen los políticos.

En nuestro caso, hay jóvenes que con la mejor de las intenciones confunden los planos políticos con los intelectuales y no parecen percatarse de la grave situación en la que estamos sumidos por lo que no podemos correr el riesgo de colocarnos al filo del abismo pues será un punto de no retorno.

Comprendo que haya muchos resentidos con este gobierno debido a las trapisondas horribles y zancadillas que han pretendido hacerle a José Luis y al frente electoral, pero lo relevante no es detenerse en mengano o zutano sino que está en juego el futuro de todos los que necesitamos vivir en libertad en base al respeto recíproco que es inherente a lo que demandamos tenga lugar después de siete décadas de estatismo bajo diferentes denominaciones al efecto de ser, como alguna vez fuimos, la vanguardia de los países más progresistas del orbe.

Creo que en definitiva un renunciamiento por estos motivos de la fórmula de marras en pos de un reaseguro para nuestro futuro inmediato será muy apreciado y valorado por todas las personas sensatas y prudentes que priorizan la sociedad abierta.

Como una nota al pie vuelvo a decir que no comparto con José Luis su posición respecto al llamado “aborto” (sobre lo que he escrito mucho, la última vez en Infobae en un texto extenso titulado “¿Es aborto el aborto?”). Creo que esta postura es una pena pero aliento la esperanza de convencerlo en una próxima reunión, puesto que la amistad incluye el intercambio de ideas. He visto con tristeza las rencillas entre liberales en las que se recurre a ofensas personales en lugar de argumentar puesto que como nos ha enseñado Karl Popper el conocimiento es provisional abierto a refutaciones, entre liberales no se trata para nada de renunciar a valores, principios y propuestas que cada cual estime conveniente, se trata de intercambios en base a argumentos y civilizadamente como siempre hemos hecho con José Luis.

Bad bunny y el liberalismo

Publicado por Anderson Riverol

La cultura actualmente no ha sido adecuadamente atendida por gran parte de los defensores de la libertad, en todos lados del continente existen obras de teatro, canciones, grupos musicales, bailarines, entre otros, llevando el mensaje del colectivismo y con ello captando a incautos bajo el mensaje del marxismo cultural, o como lo denominaremos, colectivismo cultural.

El éxito del colectivismo, con respecto a la cultura es tal, que ha logrado persuadir a algunos defensores de la libertad, los cuales se han plegado a ciertas agendas que están muy lejos de los valores occidentales, el individualismo o el respeto a la vida en toda su integridad.

Sin embargo resulta necesario identificar con precisión lo que es la cultura, para lo que es preciso traer a colación desde el área de la antropología a Bronislaw Malinowski quien expresa: “La cultura es un compuesto integral de instituciones, en parte autónomas y en parte coordinadas. Está constituida por una serie de principios tales como la comunidad de sangre a través de la descendencia; la contigüidad en el espacio, relacionada con la cooperación; las actividades especializadas; y el último, pero no menos importante principio del uso del poder en la organización política” (Una teoría científica de la cultura. Madrid. 1984, p. 3). Ahora, lo que el colectivismo logró fue apoderarse de los principios, los cuales la cultura está constituida y se les otorgó valor a ciertas premisas en contraposición a otras, de esta forma la igualdad se toma como un valor más importante que el éxito, y el éxito es condenado, al punto de que ansiarlo es tomado como un acto vil, cuando la realidad es que no existe mayor perversidad que lo que la igualdad de hecho logra, cuando es confundida con la única igualdad posible, que es igualdad ante la ley.

No puede pasar desapercibida la profunda inteligencia que el colectivismo para llegar cada espacio de la cultura de muchos de nuestros países, y como el continente va cambiando hacia una peligrosa dirección, la cual es, la destrucción del individualismo y la negación de la realidad tal como es, donde reina la incertidumbre, el victimismo y la ausencia de moralidad. Ante esta situación, los actores de Hollywood, los famosos premios Oscar, los premios Goya en España, artistas como Calle 13, Maradona en argentina, Winston Vallenilla en Venezuela, entre muchos otros, son parte de esta colectivización de la cultura.

Sin embargo resulta interesante que actualmente hay un artista que hasta ahora, pareciera tener elementos muy diferentes a los que busca y promueve el colectivismo cultural, ese artista es Benito Antonio Martínez Ocasio, o como todos los conocen, Bad Bunny. Este, es un cantante puertorriqueño de trap (un estilo de hip hop latino que se originó en Puerto Rico), y que en muchas ocasiones, tanto sus letras como sus entrevistas posee un contenido individualista y pro capitalista.   

Si bien, el contenido que el artista genera es enfocado en un público mayor de edad, ya que en ocasiones posee un contenido sexual y violento alto, se pueden rescatar de sus puestas en escena elementos como en su última canción "Caro":

“¿Por qué no puede ser así?
¿En qué te hago daño a ti?
¿En qué te hago daño a ti?
Yo solamente soy feliz".

En esta parte podemos identificar elementos del individualismo, como lo es el derecho que cada persona tiene a su proyecto de vida, siempre y cuando no afecte la libertad individual de los demás miembros de la sociedad. Incluso, antes de cantar esta rola en el festival Viña del Mar, El cantante expresa que cantara esa canción porque sus seguidores son caro, y aclaró que era por que valen mucho. El hecho de reconocer el valor individual del artista a sus seguidores apelando a esto es muy curioso y contrasta con el común de los artistas.

También podemos hacer referencia a la canción "Solo de mí", la cual dice:

“No me vuelvas a decir Bebé
Yo no soy tuyo ni de nadie, yo soy solo de mí”.

En esta canción, podemos identificar como el artista habla de que la vida es un valor personal, el cual no puede transferirse, si a otra persona, ni a un grupo. Incluso podemos decir que esta parte de la canción es cónsona con la premisa de la filósofa Ayn Rand que dice: “La existencia existe”.

Bad Bunny puede efectivamente cambiar con el tiempo, y rendirse ante el colectivismo, sin embargo, hasta ahora, los elementos colectivistas que se pueden ver son casi imperceptibles, por lo que podemos decir, que a pesar que el material que ofrece el cántate pueda parecer ofensivo, es un artista que contiene muchos elementos liberales, pueda ser de nuestro agrado o no.

En conclusión, la cultura es muy importante para la sociedad, será determinante para el futuro y el de muchas generaciones si el colectivismo cultural logra la hegemonía, los defensores de la libertad no debemos abandonar este campo de batalla, la libertad siempre es victoriosa, pero también depende de sus defensores su éxito o no, por lo que en el campo de las ideas debemos apostar por general el contenido adecuado, para que así, estas también influyan en los que aportan en la cultura. Soló de esa forma la libertad seguirá siendo victoriosa.

Artículo dedicado a mi compañera Edmaly Maucó, que la libertad continúe llenando la cultura y con esto llegue más felicidad. 

Según un interesante ensayo de Fernando Falcon, la primera traducción (parcial) al castellano de una obra del filósofo escocés Adam Ferguson la habría realizado Miguel José Sanz, uno de los ideólogos de la independencia venezolana. Falcon documenta la similitud casi textual entre artículos de Sanz publicados en el Semanario de Caracas entre 1810 y 1811 con fragmentos de Un ensayo sobre la historia de la sociedad civil de Adam Ferguson, obra publicada en 1767 en Edimburgo, Escocia. El distinguido historiador Pedro Grases consideraba estos ensayos de Sanz como "un verdadero tratado" y que "no hay en toda la literatura de este periodo de Venezuela una exposición, orgánica, metódica, de los principios teóricos y de conducta dirigida a los ciudadanos libres comparable a la obra del Licenciado Miguel José Sanz". Falcon indica que lo que Grases no se había percatado es que Sanz estaba divulgando el pensamiento del escocés. 

Falcon indica que la primera traducción completa al castellano de Un ensayo sobre la historia de la sociedad civil no se publicaría hasta 1974, aunque sus ideas fueron ampliamente difundidas por el muy influyente Sanz más de un siglo antes y esto nos da pistas acerca de los orígenes de la tradición liberal en Venezuela. Sanz fue el equivalente al representante legal del joven Simón Bolívar, fue profesor de Juan German Roscio en la Real y Pontificia Universidad de Caracas (la actual Universidad Central de Venezuela). 

Categorias

Autores

Archivos