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Abrir un negocio en Bolivia

Publicado por Javier Paz

El Banco Mundial publica anualmente el reporte Doing Business donde clasifica a los países según la facilidad para hacer negocios. Según la edición 2016, en Nueva Zelandia se requiere un solo trámite para iniciar un negocio, demora medio día y cuesta 0,3% del PIB per cápita. Por el contrario en Bolivia comenzar un negocio toma en promedio 50 días, 15 trámites diferentes y cuesta un 57,9% del PIB per cápita. Es decir, un boliviano promedio debe gastar 7 meses de sus ingresos para abrir una Sociedad de Responsabilidad Limitada (SRL) y además ir por una serie de trámites, colas, esperas, en muchos casos innecesarias y siempre improductivas.

Algo que me llamó la atención sobre el reporte es que Bolivia es uno de solo 5 países en el mundo donde abrir un negocio (SRL) requiere el uso de servicios legales y notariales. En casi la mitad del mundo para crear una SRL no se necesita ni contratar abogados, ni usar notarios de fe pública porque los procedimientos son simples, los testimonios de constitución son estandarizados y validados por la misma agencia que registra las empresas. En la otra mitad del mundo abrir una SRL requiere el uso de abogados o notarios, pero no ambos. En Bolivia, donde los legisladores y burócratas ponen especial cuidado en hacer las cosas tan complicadas como sea posible, se requiere contratar ambos servicios, y además completar una serie de trámites que no tienen ningún sentido. Por ejemplo, ¿qué necesidad tiene el municipio de pedir una licencia ambiental para una oficina o un negocio de bienes raíces? En fin, si analizáramos detenidamente todos los trámites por los que tienen que pasar los emprendedores, veríamos que fácilmente podríamos recortarlos por la mitad, en número, en tiempo y en costo monetario.

Además, si quisiéramos hacer un esfuerzo, podríamos reducir a un par de trámites y unos cuentos días para abrir un negocio. Por supuesto, por cada trámite adicional existe un grupo de funcionarios públicos que ganan un sueldo y un ejército de tramitadores que ofrecen al emprendedor evitarse el dolor de cabeza de las colas, documentación incompleta, mala información y tiempo a cambio de encarecer el trámite. Y como las campañas políticas requieren un ejército de militantes a quienes hay que recompensar, la función pública se convierte en un botín, un monumento a la ineficiencia y una multiplicación de trámites innecesarios y costosos para el ciudadano pero beneficiosos y rentables para los partidos políticos.

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Hebe de Bonafini -una de las fundadoras de la ONG “Madres de Plaza de Mayo”- suele ser presentada como una activista a favor de los derechos humanos. Esa designación se repite sin mucho análisis y presentándolo como un dato de la realidad. Pero, ¿realmente será así?

Bonafini saltó a la palestra pública durante la última dictadura militar argentina (1976-1983). Al igual que tantas otras madres cuyos hijos habían sido detenidos por las fuerzas de represión en circunstancias poco claras, realizaba pacíficamente todos los esfuerzos imaginables por averiguar su paradero y rescatarlos con vida.

En momentos en que la mayoría de los habitantes se movían entre la ignorancia, la indiferencia y el miedo por lo que estaba sucediendo en su país, estas madres demostraron un coraje admirable. Se reunían todos los jueves de 15,30 a 16 hrs. en la Plaza de Mayo (que queda frente a la Casa Rosada, la sede gubernamental) con la intención de ser recibidas por el entonces presidente de facto Jorge Videla. Con el fin de reconocerse –y como símbolo de sus hijos- usaban un pañuelo blanco sobre sus cabezas, que en un principio eran hechos con la tela que se usaba para los pañales de los bebés.

Poco a poco estas mujeres comenzaron a ser notadas por la gente común y por la prensa internacional. Pero principalmente, su presencia irritaba al régimen quien mandaba a la guardia policial a amedrentarlas. Incluso, algunas de ellas fueron secuestradas por los militares como advertencia hacia las otras, con el objetivo de que dejaran de “molestar”.

En 1981 se instauraron las denominadas “Marchas de la resistencia” que eran anuales y cuyo fin era reclamar por la vigencia de los derechos humanos en Argentina.

Una vez recuperada la democracia, la Madres de Plaza de Mayo volcaron sus energías en lograr que fueran castigados los culpables de los crímenes de lesa humanidad, que se supiera la verdad sobre lo sucedido en aquellos tiempos oscuros y que en lo posible, se reparara económicamente a las víctimas y familiares de los desparecidos.

Con el correr del tiempo, Hebe de Bonafini se fue convirtiendo en la cabeza más visible de esa organización.

Los hechos aquí narrados muestran a unas madres angustiadas que guiadas por el amor hacia sus hijos, se comportaron de forma valerosa y digna de admiración. Y por supuesto que esa definición también comprende a Bonafini.

Pero, ¿esa circunstancia, por sí sola, las convierte en activistas a favor de los derechos humanos, entendido este término en sentido cabal? Es decir, ¿en defensoras de la dignidad intrínseca de todo ser humano, de los derechos inalienables de toda persona, en denunciantes de toda dictadura sin importar en base a qué “cuento” subyuga y atormenta a los ciudadanos?

Nosotros no creemos en los “colectivos”  sino que pensamos que cada persona se mueve de acuerdo a sus propios intereses e incentivos, por más que en un momento determinado se asocie con otros en procura de alcanzar objetivos comunes. En el caso de las Madres de Plaza de Mayo, el propósito era rescatar con vida a sus respectivos hijos. Ese era el fin principal. La defensa de los DD.HH. era sólo un elemento adicional, un argumento más para alcanzar esa meta.

Hubiera sido posible que Bonafini, tras la terrible tragedia personal que sufrió y movida por la empatía, se hubiera convertido en una auténtica defensora de los DD.HH. Ella misma reconoce el papel relevante que jugó la Asociación Neerlandesa de Mujeres (SAAM) para ayudar a difundir su causa y contribuir a aliviar su dolor. La propia Hebe expresa la siguiente:

“Tal vez la que marcó fue lo que te digo ahora, que las mujeres holandesas se comunicaran con nosotras ni bien nos vieron dar vueltas, esa vuelta que nadie conocía y ya tenía más de un año”.

No obstante no ha sido así. Asusta su indiferencia e incluso la crueldad exhibida frente al dolor ajeno. Resulta obvio que para ella sólo algunos son dignos de gozar de DD.HH. Por ejemplo, condena a Estados Unidos porque tortura y enseña a hacerlo, pero alaba a Fidel Castro que hace otro tanto. Apoya a grupos violentos como la ETA o las FARC, que destrozan y mutilan vidas inocentes. Pontifica acerca de quiénes “merecen” una muerte atroz y quiénes no. Para colmo, encima lo hace mediante la falsedad o mala fe. En base a esa tesitura es que cuando sucedió el atentado de los Torres Gemelas en Nueva York el 11 de setiembre de 2011, afirmó:

“Por eso cuando pasó lo del atentado [...], sentí alegría. No voy a ser hipócrita, no me dolió para nada. [...] Ahí [en las Torres Gemelas] no murieron pobres, no murieron poblaciones, no murieron viejos. [...] El día del atentado yo sentí que había hombres y mujeres muy valientes […] Declararon la guerra con sus cuerpos, manejando un avión para estrellarse y hacer mierda al poder más grande del mundo. Brindé por mis hijos, brindé por tantos muertos, contra el bloqueo, por todo lo que se me venía a la cabeza".

En los hechos, ese día murieron  2992 personas de todo tipo, nacionalidad, religión y condición social: mujeres, niños, bebes, hombres, ancianos; ricos y pobres; blancos, negros y amarillos. Entre ellos, 247 latinoamericanos.

En otra ocasión apoyó públicamente a las madres de los presos vascos. En el 2000 publicó una carta abierta en la página web de su agrupación, afirmando que esos individuos estaban tras las rejas simplemente por expresar sus ideas o “conocer a alguien que conoce a alguien”. Sus acusaciones fueron respondidas por Amnistía Internacional, quien la desmintió señalando que dicha organización internacional de defensa de los DD.HH “no tiene constancia de casos de presos de conciencia en las prisiones españolas”.

Pero Bonafini no siente empatía por ciertas madres de presos políticos como por ejemplo las Damas de Blanco cubanas. Mujeres que tiene conciencia de la proporción y no se visten con ropajes ajenos. Las antillanas no se autodefinen con palabras grandilocuentes, sino como simples mujeres de diferentes credos e ideologías, que están unidas por el dolor que sienten por la encarcelación injusta de sus seres queridos por la dictadura castrista, y que luchan por su liberación.

Hebe no usa el prestigio adquirido por las Madres argentinas para ayudarlas –como en su momento hicieron las mujeres holandesas con ellas- sino que por el contrario, apoya a los violadores de los DD.HH. en Cuba, Venezuela y en cualquier otro país que comulgue con su ideología.

En conclusión, Hebe de Bonafini no puede ser catalogada de activista a favor de los DD.HH., sino simplemente como una mujer que en el pasado combatió a una dictadura específica porque la afectaba directamente.

Sobre el arte postmoderno

Publicado por Javier Paz

Javier Paz García

Mi madre me legó un sentido de la estética que aplico hasta ahora: si me gusta, es bonito y si no me gusta, no lo es. Y por ejemplo, siendo una ávida lectora, y gustando de varias novelas de Gabriel García Márquez, no le llama la atención “Cien años de soledad” a pesar de ser su novela más famosa; “eso de hombres con colas de chancho son burreras” me dijo una vez.

Uno de mis profesores de economía tenía en su oficina un aerosol de juguete que afirmaba que servía para evitar la charlatanería. Su título era “no bullshit spray”. Efectivamente, luego de entender lo poco que entiendo de economía, he llegado a la conclusión de que abundan los charlatanes en esta profesión. Y una de las características de los charlatanes es usar un lenguaje tan rebuscado y oscuro, que haga que la gente, al no entenderlo, piense que el “economista” es un erudito que se expresa con tanta propiedad y conocimiento que nadie más puede entenderlo.

Uno de los cuentos más famosos de la literatura universal es el de dos charlatanes que le dicen a un rey que le van a confeccionar un suntuoso vestido hecho de hilos de oro que solo puede ser visto por las personas inteligentes. Los charlatanes se embolsican el oro y le entregan al rey aire. El rey para no quedar de ignorante afirma ver un hermoso vestido y todos sus ministros también afirman verlo por los mismos motivos. La farsa solo se descubre cuando un niño pregunta por qué el rey está en paños menores.

En un reciente artículo (El palo en la escoba) el Nobel de literatura Mario Vargas Llosa, critica el arte postmoderno. Que alguien logre colocar un palo de escoba en un museo prestigioso y que la gente pretenda que eso tiene algún valor o mérito muestra que los charlatanes no solo han logrado embaucar a un rey y sus ministros, sino al mundo entero. El arte postmoderno pretende hacer de los garabatos cultura y convertir la mierda en caviar. Y por supuesto mucha gente se come la mierda, y para no quedar de ignorante afirma que es caviar y que está delicioso. Un síntoma del palo de escoba es la cantidad de cuadros que uno encuentra en todas partes que no son más que garabatos, sin significado alguno, sin técnica alguna, sin mérito alguno y que la gente cuelga en sus paredes para sentirse cultos. El mundo del arte ha sido capturado por charlatanes que consiguen oro y entregan aire. Yo, gracias a la influencia materna, considero que la mierda es mierda y un palo de escoba o un garabato no son arte. Un Nobel de literatura concuerda conmigo.

Santa Cruz de la Sierra, 24/07/16

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Junto a Irene Giménez y Eloy Fisher, más otros colaboradores de Goethals Consulting en Panamá, hicimos un estudio, y luego un informe, sobre el papel de los emprendedores y de la educación privada en ese país, con el título “La iniciativa emprendedora en la educación: una alternativa menospreciada”. El sistema educativo panameño es muy similar al resto de América Latina, por lo que el análisis sirve también para otros países.

Aquí va parte de su contenido:

Esa estructura tampoco es flexible a la hora de reaccionar ante los acelerados cambios que se producen en la sociedad moderna: “En este sentido, el marco legal e institucional afecta la oferta de servicios de formación. Las reglas para la aprobación de nuevas carreras a nivel universitario hacen que el tiempo que transcurre entre la detección de una nueva necesidad y la graduación del primer egresado sea de aproximadamente 7 años ya que la aprobación de una nueva carrera toma de 2 a 4 años. Esta realidad limita significativamente la respuesta que puede darse a las demandas del mercado” (p. 102).

Este es un rasgo característico de la actividad emprendedora que se desarrolla en el ámbito del mercado: la capacidad que tiene el emprendedor de anticipar las necesidades del mañana y asumir el riesgo de llevarlo adelante. El mercado no está exento de “planificación”, ya que los emprendedores son quienes planifican la oferta futura, pero lo hacen en forma descentralizada, en forma de distintos planes que aprovechan el conocimiento disperso y verifican entonces su viabilidad. A diferencia de la política pública, el mercado no somete a toda la población a un ensayo en particular, llevando a todos al éxito o, la mayor parte de las veces, al fracaso; el mercado genera decenas de experimentos de los cuales se aprende y los consumidores seleccionan aquellos que mejor se adaptan a sus necesidades. Esto es particularmente cierto en el ámbito de la educación actual, cuando la tecnología y los servicios en red están revolucionando las metodologías para la enseñanza.

Un sistema que desde hace décadas hace profesión de fe de su misión en favor de los más pobres y necesitados, no llega a alcanzar esos objetivos después de haber destinado recursos millonarios. Se reconoce, por ejemplo, que estos sectores, particularmente los indígenas, reciben el peor servicio, y no es de extrañar que obtengan los peores resultados. Dice el Plan Estratégico (2014): “Las escuelas indígenas oficiales obtuvieron los resultados más bajos en todas las asignaturas evaluadas”.

Este artículo fue originalmentepublicado en El Foro y el Bazar (Guatemala) el 10 de agosto de 2016.

Santos progres

Leí una entrevista con el famoso actor Benicio del Toro en el que expresaba su enorme admiración por el Ché Guevara, y declaraba estar muy impresionado por “su determinación. Aunque tenía asma, siempre intentó subir el volcán Popocatéptl, pero nunca llegó a la cima. Ese espíritu de superación, esa búsqueda de la verdad, esa determinación por estar siempre del lado de los olvidados”.

Esto es realmente asombroso, porque pinta a Guevara como si fuera la Madre Teresa de Calcuta. Ella sí que se sacrificó por los olvidados. La Santa y su congregación, como es sabido, se especializaron en el cuidado no simplemente de los pobres sino de “los más pobres de los pobres”. Lo han hecho, como tantos millones de personas generosas y solidarias, sin recurrir a ninguna violencia, y buscando la solidaridad genuina, es decir, la que brota de la libertad.

En abierta contraposición, el Ché Guevara extendió la violencia en dos continentes y contribuyó a edificar y consolidar la más duradera dictadura de América Latina, tan duradera que todavía dura. Nunca estuvo “del lado de los olvidados” sino del lado del comunismo, es decir, del lado del régimen más criminal y empobrecedor que nunca hayan padecido los trabajadores en toda la historia de la humanidad. El comunismo es lo que aplicó Guevara en Cuba a sangre y fuego. El comunismo lleva cien millones de víctimas en el último siglo, muchas de ellas asesinadas por la represión comunista, y muchas muertas de hambre como resultad de la aplicación de políticas anticapitalistas, que siempre dan como resultado la miseria de los pueblos.

¿Cómo pudo Benicio del Toro santificar de esa manera tan irresponsable a un criminal como el Ché Guevara, cuya “determinación” y “espíritu de superación” fueron orientados siempre a la consecución de lo peor para el pueblo?

Pues por la misma razón por la que tantos y tantos artistas han respaldado ese sistema, el más brutal de la historia: porque sólo se toma del socialismo sus objetivos, y jamás se tiene en consideración sus resultados. Claro, ningún comunista ha dicho nunca que su objetivo sea imponer dictaduras sanguinarias y matar a la gente de hambre o en atroces campos de concentración. Como eso es sistemáticamente el resultado del comunismo, entonces los comunistas han dedicado todos sus esfuerzos a la propaganda, que consiste, entre otras cosas, precisamente en insistir siempre en los propósitos del socialismo, no en sus logros reales.

Otro objetivo, hablando de un actor de cine como el señor del Toro, es que el cine oculte la verdad a sus espectadores, de modo que haya miles de películas sobre los nazis, pero ¿cuántas películas ha visto usted sobre los muertos por el comunismo? Muy poquitas ¿verdad? Podría don Benicio pensar un poco en esas víctimas, esos verdaderos “olvidados”.

En el artículo de hoy en "Memorias Porteñas" de Guillermo Arosemena, encuentro este interesante fragmento de una carta de Vicente Rocafuerte dirigida a Francisco Aguirre, presidente de la Convención que se reunió en Cuenca en 1843 para modificar la Constitución del Ecuador de 1835 de tal manera que, entre otras cosas, permita la presidencia perpetua:

“...el estado de mi salud no me permite volver a la Cámara; y aunque estuviera bueno, no me sería lícito tomar asiento en una Convención, cuya mayoría, en mi concepto, ha engendrado un monstruo constitucional, con el único objeto de elevar, por tercera vez, a la primera magistratura, a un jefe [Juan José Flores] que no ha sabido corresponder a las esperanzas de paz interior y exterior, de arreglo en las rentas públicas y de ventura progresiva, que la República había concebido y que tenía derecho para exigir que se hubiesen ya realizado. Como representante de la nación he protestado contra este atentado a las libertades públicas, y mi protesta ha sido rechazada por la mayoría corrompida, que avasalla la Cámara, privándome del derecho que me compete, como diputado, para emitir libremente mis opiniones, y hacerlas constar en las actas de las sesiones. La escena escandalosa de ayer manifiesta el estado de abyección y servilismo en que yacen los pretendidos representantes del infeliz Ecuador. Fiel a la Constitución de Ambato y a las leyes existente que he jurado sostener, no podré aprobar nunca el trastorno de las instituciones establecidas, sin necesidad urgente, ni conveniencia pública, y sin más objeto que favorecer las aspiraciones de la codicia y de la ambición”.

Arosemena dice de la idea de la presidencia perpetua: “más de 170 años después, sigue en la mente de los ecuatorianos”. Por eso es que hoy, las palabras de Rocafuerte siguen igual de vigentes.

Hace poco empecé a seguir la cuenta en Twitter del diario venezolano El Nacional. De repente vi en mi timeline un titular que parecía más de la cuenta humorística "Chiguire Bipolar" que de un diario de prensa tradicional. El titular decía "Costureras tienen más trabajo: venezolanos mandan a ajustar la ropa por dieta forzada".

Al leerla todo se percibe todavía más surreal:

Desde que el venezolano se vio forzado a cambiar la dieta debido a la escasez y a los altos precios de los alimentos, muchos han perdido peso y han recurrido a las costureras para arreglar la talla de sus prendas porque comprar ropa nueva les resulta muy costoso. "Lo que más hacemos es el cambio de talla a una más pequeña. Un cliente bajó tres tallas con el cambio de dieta porque la comida está muy cara", dijo Eufemia Abreu, encargada de un negocio de costureras en Altamira.

Hacia el final del artículo una costurera indica que aunque tienen más clientes, a estos cada vez se les hace más difícil asumir los costos de sus servicios, por los cuales las costureras se ven obligadas a cobrar más debido al alza generalizada de los precios (inflación). Una de ellas explica: "Subimos cada vez que aumentan los materiales, alrededor de cada dos meses. Cuesta conseguir hilos y cierres". Otra costurera dice que es difícil obtener los materiales para realizar los ajustes, por ejemplo, los cierres y los hilos: "Se ponen escasos. Hace unos meses un hilo estaba en 200 bolívares y ahora en 1.000. Las agujas pasaron de 50 bolívares por unidad a 1.400. Los paquetes de 10 agujas de 120 bolívares a 4.000".

Este episodio del "boom" de las costureras también sirve para ilustrar que simplemente crear más trabajo no necesariamente enriquece a las personas. Aunque las costureras tengan mas trabajo, parece que ni ellas ni la sociedad en su conjunto se están enriqueciendo. De hecho parece que aunque las costureras tengan más trabajo --y también lo tengan otros obligados a remendar cosas que en sociedades más ricas no necesitaran ajustes por dietas forzadas (sin mencionar la obvia incomodidad de estar sometidos a una dieta forzada) o simplemente serían sustituidas por una nueva compra-- su "bonanza" particular es evidencia del empobrecimiento de la sociedad en su conjunto.

Y lo mismo sucede con los zapatos y, es de suponer, con muchísimas cosas más que en casi el resto del mundo damos por sentado.

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