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La FAO es la organización de las Naciones Unidas que se ocupa de la alimentación y la agricultura a nivel mundial. En los pasados cuatro meses les he enviado cartas a la oficina central en Roma, a la oficina de Washington y a la Oficina de Caracas, sin obtener respuesta alguna. Le envié dos mensajes al Sr. Bernardo Kliksberg, quien es asesor de este organismo para América Latina, sin que este señor tuviese la elemental cortesía de un acuse de recibo.

¿De qué se trataban mis cartas? De la indigna, parcializada y poco profesional conducta de la representación de las FAO en Caracas, a cargo del Sr. Marcelo Resende desde hace varios años. Para la representación de las FAO en Venezuela el gobierno de Hugo Chávez, primero, y ahora de Nicolás Maduro, han sido un ejemplo de eficiencia en obtener para el país soberanía alimentaria y en establecer eficientes sistemas de distribución de alimentos para la población venezolana. La prensa ha citado al Sr. Resende diciendo lo siguiente en Marzo de este año, ver: Resende, delegado de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), felicitó al gobierno venezolano por crear “el mejor sistema popular de distribución de alimentos”.

Resende manifestó en una reunión con el ministro de Alimentación Rodolfo Marco Torres: “Felicito al pueblo de Venezuela y su gobierno por crear la mejor red pública para distribuir alimentos y también los felicito por lograr una activa participación y organización social de todo su pueblo”. En abril, 2015, este personaje agregó que Venezuela “era un ejemplo de políticas públicas en materia de alimentación” y dijo que en “Venezuela no existía hambre gracias a los esfuerzos del gobierno”, celebrando la existencia de MERCAL, PDVAL y los Abastos Bicentenarios.

Estas declaraciones han sido hechas en abierto contraste con la realidad venezolana, ejemplificada por los saqueos a mercados, el espectáculo de las largas colas para adquirir lo poco que pueda encontrarse en los mercados y la reciente estampida de miles de venezolanos hacia Colombia a comprar comida cuando el régimen se digna abrir la frontera cerrada desde hace largos meses. En otro escrito muy elogioso para el gobierno (ver aquí), El Sr. Resende, representante de las FAO en Caracas dice (mi traducción):

“No solamente Venezuela ha logrado cumplir con las metas del Milenio en materia alimenticia sino que sido capaz de eliminar completamente el hambre en la región gracias a su cooperación internacional… Venezuela y las FAO creen firmemente en la meta de cero hambre”.

Agregó Resende que la cooperación con el gobierno de Venezuela está basada en el Plan de Acción de Hugo Chávez para erradicar el hambre en la región.

El gobierno de Chávez y de Maduro le dio a la representación de las FAO en Caracas doce millones de dólares para este programa, lo cual explica los elogios desmesurados de la representación de ese organismo hacia el régimen venezolano. Ello le ha permitido a la prensa mercenaria del régimen hacer creer que no hay problemas de alimentación en el país. Venezuelanalyisis, pasquín virtual del gobierno en inglés reprodujo hace pocos días un escrito que menciona la complaciente melosidad de las FAO con el régimen (mi traducción):  “La distribución de alimentos ha permitido la disponibilidad de renglones alimenticios básicos a precios subsidiados…. Estos esfuerzos han hecho posible logros históricos en seguridad alimentaria, de acuerdo a lo que testimonia las FAO”.

Publicado originalmente en el blog Las armas de Coronel (EE.UU.) el 17 de julio de 2016.

Cultura y subvención estatal

Publicado por Javier Paz

Yo sería un beneficiado de la subvención del arte y la cultura porque me gusta la literatura, la música y el teatro. Y aquí se viene un gran error, la idea de que rechazar la subvención del Estado a la cultura es estar en contra de la cultura. Semejante proposición es similar a decir que postular la separación entre Estado y religión es equivalente a estar en contra de la religión. Y en la misma y equivocada línea argumental andan quienes afirman que sin Estado no habría cultura, lo cual es equivalente a decir que no habría lenguaje, ni cuentos, ni tradiciones, ni buenos modales, ni valores.

Me parece fabuloso que las personas y las organizaciones privadas apoyen a la cultura. Solo podemos felicitar a las empresas e instituciones que promocionan y sustentan al arte y los artistas, porque lo hacen con su dinero. Pero el Estado maneja el dinero de todos, con el agravante de que obtiene ese dinero mediante la fuerza (nadie paga impuestos de buena gana). Entonces, debería, en primer lugar quitar lo menos posible el dinero de los ciudadanos y en segundo lugar, gastarlo en las cosas absolutamente indispensables y cuyo beneficio sea más o menos equitativamente distribuido.

Pero para no quedarnos en lo abstracto, quisiera dar un ejemplo. Chaplin Show es una fábrica de talentos y produce humor excepcional. Personalmente me gusta mucho y creo que pocos estarían en desacuerdo su calidad y trayectoria. Chaplin Show, según lo que ellos dicen al inicio de sus espectáculos, recibe el auspicio de la gobernación o el municipio (no recuerdo de cual), es decir del Estado. Ahora ¿qué público asiste a Chaplin? Me animaría a decir que el 95% es gente con condiciones económicas por encima de la media. Entonces, el Estado, como un Robin Hood al revés, quita a los pobres (impuestos), para beneficiar a los ricos, mientras la educación pública es una vergüenza y la salud pública es un martirio y el transporte público es incipiente.

Finalmente, a juzgar por lo que uno escucha, pareciera que todos estamos de acuerdo en que los políticos son en general ladrones y corruptos. Entonces, la prudencia y el sentido común nos llevarían a concluir que a los políticos (que al final son los que tienen el control del Estado) uno debe darles lo mínimo posible en recursos para que hagan las labores indispensables de la sociedad. Quienes admiten la corrupción de los políticos y a la vez piden un Estado más grande, involucrado cada vez más en los asuntos de la gente, no tienen claras sus ideas.

Santa Cruz de la Sierra, 15/05/16

Muchas personas se asombran de que Venezuela, siendo un país tan rico en recursos naturales, esté sumida en la pobreza más atroz. Allí escasea hasta lo más elemental para poder llevar una existencia digna. La carestía abarca desde el papel higiénico hasta los alimentos más indispensables e incluso, los medicamentos. La conjunción de los dos últimos factores mencionados ha provocado la muerte de algunas personas, primordialmente de niños pequeños.

Los que se asombran de este estado de situación, provienen esencialmente de los países subdesarrollados porque en los culturalmente avanzados, hace siglos que han comprendido que la prosperidad es hija de las ideas, hábitos y leyes que caracterizan a un pueblo. En otras palabras, proviene del espíritu de la nación.

La mentalidad científica es una de las notas distintivas de los países desarrollados. La experiencia pasada por el tamiz de la razón, es lo que orienta el accionar tanto individual como de los gobernantes. No se asumen como verdades las “palabras seductoras” sino aquello que ha sido investigado rigurosamente y corroborado en los hechos.

Montesquieu afirmó que las leyes son las grandes responsables de la calidad de vida que hay dentro de un territorio. La buena legislación incentiva el progreso, tanto individual como del país en su conjunto; la mala, miseria generalizada. Las normas jurídicas a su vez, hunden sus raíces en las costumbres y doctrinas dominantes de ese pueblo.

Es importante resaltar que para llegar a esa conclusión, este autor no hizo filosofía barata, sino que investigó y comparó las leyes que tenían diferentes comunidades de su tiempo (siglo XVIII) con los resultados obtenidos tanto económicos como de libertades.

Por su parte Max Weber analizó las características de diferentes tipos de personas que han alcanzado –para bien o mal de sus conciudadanos- una posición política encumbrada. Fue él quien describió a los líderes carismáticos. Este autor define el carisma, como un atributo de ciertas personalidades que sobresalen, por salirse de lo común de una manera difícil de imitar por otros.

El carisma es un magnetismo intenso que se proyecta sobre otros a un nivel emocional desprovisto de racionalidad. El líder carismático es buen comunicador, persuasivo y egocéntrico. Adapta su lenguaje a las características del público a quien va dirigido. Ejerce su poder por medio de la persuasión verbal y la excitación emocional. Suelen ser un fenómeno peligroso porque frecuentemente hacen surgir fanatismo entre sus seguidores.

Hugo Chávez fue un líder carismático y hundió a Venezuela en la pobreza y la desesperación. José “Pepe” Mujica es otro, y sentó las bases para que Uruguay transitara un camino parecido. En ambos casos eso fue posible, porque la cultura y costumbres de los latinoamericanos son proclives al surgimiento de esta clase de caudillos.

La trayectoria de Chávez y lo que provocó, es bien conocida; la de Mujica todavía no, porque los uruguayos estamos en una etapa más atrasada del mismo proceso.

Veamos en qué nos basamos para hacer esa afirmación:

Mujica gobernó nuestro país en el período 2010-2015. En la mayor parte de ese tiempo, el precio de nuestros productos de exportación alcanzó niveles nunca vistos desde la década de 1950. En consecuencia, los ingresos públicos también crecieron en forma exponencial. Jamás había el Estado uruguayo contado con recursos tan cuantiosos como en esa etapa. Sin embargo, el déficit fiscal a enero de 2015 fue de 3,6 % del PBI, la misma magnitud que tuvo en diciembre de 2002, año en que estalló la traumática crisis bancaria que asoló a los habitantes de nuestro país.

Dada esa situación, ¿cómo fueron administrados esos dineros?

Dicho en forma sintética, hubo un colosal despilfarro de los dineros públicos que fueron manejados de modo desaprensivo. El norte de la administración fue fundamentalmente beneficiar a los amigos, a los correligionarios, perpetuarse en el poder y sentar las bases de un socialismo al estilo cubano-chavista.

Daba la sensación de que el hecho de que esa plata no le pertenecía al presidente sino a los contribuyentes, carecía de importancia. En gran medida fue manejada discrecionalmente como si fuera propia. Esto quedó comprobado cuando Mujica reconoció, que les había dicho a los jerarcas de las empresas púbicas que invirtieran todo lo que pudieran sin hacerle caso al Ministro de Economía, porque éste tenía la misión de “machetear”.

Entre las principales decisiones funestas tomadas por Mujica, se encuentran las siguientes:

  • Nombrar por amiguismo al frente de Ancap –la petrolera monopólica estatal- a alguien que notoriamente no estaba capacitado para dirigirla. El resultado fue que la fundió (aunque parezca increíble) y tuvo que ser capitalizada en forma urgente para que no tuviera que cerrar. Esa “gracia” le costó a los contribuyentes entre U$S 800 y U$S 1.200 millones.
  • La información con respecto a Ancap fue conocida a raíz de la única comisión investigadora legislativa que permitió el partido gobernante. En ese momento Mujica declaró que era un grave error autorizarla. Por eso no se sabe cuál es la situación real de las otras empresas públicas aunque se sospecha, que será parecida a la de Ancap.
  • Creó el Fondo de Desarrollo (Fondes), “la vela prendida al socialismo” según sus propias palabras. Ese organismo tuvo como misión promover las cooperativas de trabajadores. La ideología tras ese emprendimiento fue, que sus resultados no debían ser medidos con “una vara economicista”. El resultado de tal “filosofía” ha sido, que el Fondes concedió créditos que sumaban más de U$S 70 millones a 28 empresas, en muchos casos incumpliendo la normativa vigente en la materia. Al finalizar el gobierno de Mujica, había una gran morosidad y la siguiente dirección tuvo que pasar a pérdida entre el 60 % y 70% del capital del organismo para “sincerar” los números y por razones de “buena administración”.
  • Bajo su presidencia ingresaron 33.631 empleados públicos más. Se tiene una idea cabal de la magnitud de esa cifra, al considerar que la población total de Uruguay es de unos 3.300.000 habitantes. En el año electoral ingresaron 9.384. O sea que el Estado ocupa 1 de cada 5 trabajadores.
  • Cerró intempestivamente Pluna, la aerolínea estatal uruguaya. Pero luego inventó la creación de una nueva, Alas-U, integrada por ex funcionarios de Pluna. A estos trabajadores les otorgó condiciones privilegiadas porque gozaron de un subsidio por desempleo por tres años (lo normal es que sea por 6 meses) y el Fondes les otorgó un crédito casi sin ningún tipo de garantías por U$S 15 millones. En total el Estado desembolsó por este motivo U$S 24 millones.
  • Apenas dos meses después de haber comenzado sus operaciones, la aerolínea enfrentó graves dificultades financieras que la obligó a cancelar vuelos. Está en duda que pueda seguir funcionando.

    La inercia de esa forma de dilapidar el fruto del trabajo ajeno continúa. Actualmente el déficit fiscal es del 4 % del PBI, la inflación supera el 10%, sube el desempleo en el sector privado, las empresas afrontan crecientes dificultades para seguir con sus puertas abiertas y disminuye el ingreso real de la población.

    Los líderes carismáticos latinoamericanos -esos encantadores de serpientes- seguirán cautivando a los extranjeros con sus peroratas en contra del capitalismo y el consumismo. Y simultáneamente los países regidos por ellos, continuarán sufriendo las consecuencias de tanta “filosofía barata”.

Estos son extractos de programas realizados por la Secretaría del Buen Vivir, organismo estatal con rango de ministerio en Ecuador, donde aparece el ministro de dicha cartera recomendando actividades que comprenden el "buen vivir". Aquí les dejo un par de extractos en el que el Secretario del Buen Vivir Freddy Ehlers nos recomienda hacer siesta y abrazar árboles. Creo que esto solo debe pasar en Ecuador...

Todo esto, por supuesto, se deriva de la muy anti-liberal idea de que al Estado le corresponde promover la felicidad de los individuos.

Encontré este pasaje acerca de la educación superior en el Libro V de La riqueza de las naciones y me sentí plenamente identificada, pues a lo largo de una vida estudiantil desde pre-kinder hasta la maestría, salvo las brillantes excepciones de profesores valiosísimos, tuve muchos profesores que se merecían esta crítica:

"En vez de explicar él mismo a sus alumnos la ciencia en la que se propone instruirlos, puede leerles algún libro; y si este libro está escrito en una lengua extranjera y muerta puede traducirlo a sus alumnos o, lo que le causaría menos problemas, puede hacer que se lo traduzcan ellos, y al dejar caer algún comentario aquí y allá puede fantasear con la idea de que está dando una lección. Podrá hacerlo con un mínimo de conocimiento y esfuerzo, y no se expondrá al menosprecio y la mofa, ni a decir nada que sea verdaderamente tonto, absurdo o ridículo. La disciplina del colegio, al mismo tiempo, le permitirá obligar a todos sus alumnos a que asistan regularmente a sus seudolecciones, y a que se comporten con la máxima decencia y respeto mientras dure su actuación”.

Smith explicaba que estos profesores eran el resultado de un sistema en el que los incentivos estaban pervertidos, pues cada vez más el profesor dependía menos del estudiante para obtener su ingreso, todo lo cual mermaba una rendición de cuentas efectiva del profesor ante sus estudiantes. Él escribía en una época en que estaba disminuyendo la práctica de que los estudiantes le pagaran directamente al profesor y aumentando aquella de pagarle a una universidad por un "paquete" de profesores. La educación universitaria gratuita en aquellos países donde todavía no existe, terminaría cercenando la conexión, al menos indirecta, que existe entre el profesor y el estudiante en las instituciones de educación superior.

El debate sobre el límite al endeudamiento público empieza a encenderse en medio de la crisis de recursos que atraviesa el Gobierno. Y dado que en los últimos meses del año es cuando el déficit fiscal se presenta con fuerza, se acentuará de aquí a diciembre. Suenan dos caminos dentro del Régimen: el aumento del techo de la deuda pública (40% del PIB), y una nueva colocación de bonos de deuda externa por $1.000 millones. El primero se camuflaría con la construcción de la Refinería del Pacífico, el segundo se trataría de una reapertura de los Bonos 2020.

Por lógica financiera es común que la falta de recursos empiece a sentirse conforme se aproxima el fin del periodo fiscal. Pero este año el Presupuesto General del Estado ha empezado a sufrir esos estragos muy fuerte y con mucha anticipación. El déficit apareció en mayo, antes de la mitad del año, con un monto bastante elevado de --$772 millones, y al cierre de junio ya supera los $1.148 millones. Esto equivale a casi el triple del déficit registrado el mismo mes de 2014 y 2015 cuando recién empezaba a aparecer.

Aún más, en el presupuesto anual (codificado) el déficit ya es más de $4.609 millones, que sumado a lo que se necesita para el pago de deudas da como resultado un requerimiento financiero de $8.883 millones. Por eso se empieza a debatir sobre el límite de endeudamiento. El Gobierno necesita nuevos desembolsos de por lo menos $4.000 millones para el resto del año y el ratio deuda/PIB se encuentra en 35%.

La otra opción es ajustar el gasto público, pero para el oficialismo eso no es una opción por el severo impacto económico recesivo que ocasionaría y que le pasaría factura en las próximas elecciones presidenciales de febrero de 2017. Por esta razón, el Gobierno tratará a toda costa de mantener el nivel de gasto público. Incluso ha proyectado gastar $2.869 millones más (+10%) de lo presupuestado inicialmente ($29.835 millones). Este escenario solo deja un camino, mayor endeudamiento a como dé lugar. Eso explica la necesidad de esos $4.000 millones, ya sea con nuevos desembolsos provenientes de China y/o una nueva emisión de bonos de deuda externa. Ante esta situación es previsible que el Presupuesto del 2017 empiece con una millonaria deuda por los atrasos que queden pendientes del 2016. La nueva deuda es inminente.

Totalmente consciente de esto el Gobierno ya piensa en un plan para los próximos años. Al ser año electoral el Presupuesto del 2016 regirá hasta el 2017 hasta la llegada del nuevo régimen, justo en mayo cuando comienzan los problemas fiscales. Pero asumiendo que el oficialismo continúe en el poder, les sería imposible considerar 1 solo dólar de déficit. Pues no sería posible financiar el Presupuesto con el límite actual de endeudamiento. Peor si tomamos en cuenta que la economía se contraerá este año y el próximo, incrementando el ratio deuda/PIB muy cerca del límite (40%) y dejando prácticamente sin opciones al Gobierno. Por eso el Gobierno busca la salida fácil: subir el techo de la deuda. Reforma que busca justificar legalmente asociándola al financiamiento para la Refinería del Pacífico. Es un hecho que 2017 tendrá un nuevo techo de deuda pública de por lo menos 50% del PIB.

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Publicado originalmente en el blog Panchonomics el 1 de julio de 2016.

Bolivia no es Suiza

Publicado por Javier Paz

Cuando Evo Morales asumió la presidencia de la República de Bolivia, afirmó que en 10 o 20 años el país estaría mejor que Suiza. Ya van 10 años de su mandato y el PIB per cápita boliviano es de $us 3.150, mientras que el PIB per cápita suizo es de US$83.718. Si consideramos el PIB per cápita con paridad de poder adquisitivo, acortamos la diferencia: US$6.449 de Bolivia versus US$51.578 de Suiza, pero seguimos lejísimo de igualar a Suiza económicamente y lo peor de todo es que estamos yendo por el camino contrario al desarrollo.

Un sencillo concepto, propio del sentido común, es que uno debería imitar las prácticas de los países que generan mayor riqueza y desarrollo y evitar las prácticas de aquellos países que no salen del subdesarrollo y la pobreza. Entonces, si la meta de Evo Morales es igualar y superar a Suiza, uno imaginaría que sería secundada por medidas políticas y económicas similares a las que tiene Suiza. Lamentablemente Morales ha mirado a Cuba y Venezuela para orientar sus políticas. Es de tontos suponer que vamos a estar como Suiza siguiendo las recetas de estas dos tiranías; más sensato es suponer que siguiendo a Cuba y Venezuela, en 10 años vamos a estar igual que Cuba o Venezuela.

Una rápida comparación en el Índice de Libertad Económica 2016 elaborado por la Fundación Heritage y el Wall Street Journal muestra que el país alpino tiene un puntaje de 81 mientras que el país andino 47. Mientras Suiza se ha mantenido e incluso a mejorado su puntuación en los último años, Bolivia ha decaído desde los 68 puntos que llegó a tener en 1998, con lo que podía considerarse un país moderadamente libre hasta donde estamos ahora, en la categoría de los países con libertades económicas reprimidas. Mientras que Suiza ocupa el 4to puesto en este ranking, Bolivia ocupa el puesto 160, por debajo de Ecuador, aunque por encima de Venezuela (puesto 176) y Cuba (puesto 177).

¿Cuáles son las cosas que deberíamos imitar de Suiza? Sólidos derechos de propiedad, una baja corrupción con un gobierno fuerte pero limitado en sus poderes, bajo gasto estatal, facilidad para abrir y cerrar negocios, leyes laborales flexibles. En general, la premisa, comprobada una y otra vez a lo largo de la historia, es que si damos libertad a la gente para progresar, la gente lo hace y en dos o tres generaciones puede estar substancialmente mejor. En cambio, si dejamos el progreso a cargo del Estado, progresan quienes manejan el aparato estatal, a costa de la mayoría de la población. En Bolivia los nuevos ricos lo saben muy bien y no piensan soltar la mamadera.

Publicado originalmente en el blog de Javier Paz el 24 de abril de 2016.

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