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Archivo por Junio 2007

Venezuela: Que hacer

Que buena noticia el nacimiento de LIBREMENTE, y por ello aporto una breve nota desde un aeropuerto de este maravilloso mundo. Que mala noticia el drama de Venezuela, y por ello centro allí esta primera reflexión. Es presumible que todos y cada uno de mis estimados colegas en este blog, así como la inmensa mayoría de sus lectores, compartirán una altamente negativa apreciación del "democráticamente electo" Presidente Chávez (utilizo deliberadamente el término que ha precedido, desde hace 24 años, casi todas las menciones sobre el Presidente Allende de Chile que ha hecho, entre otras publicaciones, el New York Times).

Si se presume que Hugo Chávez intenta convertir a Venezuela en una dictadura unipersonal (bolivariana, socialista, cleptómana, comunista, o el apellido que sea), considero que sería iluminador iniciar aquí un debate riguroso, entre personas que aman tanto la libertad como la democracia, acerca de: a) cuando un Presidente democráticamente elegido se transforma, en el ejercicio de su cargo, en un tirano, debido a sus violaciones sistemáticas a la Constitución y a las leyes (casos, entre otros, de Hitler y Allende, obviamente con sustanciales diferencias en otros aspectos), y b) qué deben hacer los ciudadanos del país (nunca el gobierno de otro país) cuando no existen o no son viables, métodos estrictamente legales para remover a ese tirano del poder debido a las deficiencias de nuestras instituciones (ya sea por la ausencia de un proceso razonable de "impeachment" o por la habilidad del presunto tirano para impedir su ejercicio). Aclaro que he escrito un libro sobre este tema ("Una Casa Dividida. Cómo la violencia política destruyó la democracia en Chile"). Dedicado casi por entero a mi cruzada mundial por la revolución de las pensiones (http://www.josepinera.org/WorldPension/penref.htm), no he tenido el tiempo para visitar Venezuela desde hace una década y aquilatar con rigor en que etapa se encuentra ese país en este "camino de servidumbre".

Insisto que no estoy seguro si Chávez ha cruzado el "umbral de la tiranía", aunque sí creo que camina aceleradamente en esa dirección. Para enmarcar el debate, permítanme citar a Thomas Jefferson en la "Declaración de Independencia de los Estados Unidos": "Cuando una larga sucesión de abusos y usurpaciones, todos ellos encaminados de manera invariable hacia el mismo objetivo, revelan la intención de someter al pueblo al absoluto despotismo, es su derecho, es su deber, derrocar a tal gobierno y nombrar nuevos guardianes de su futura seguridad".

Lamentablemente, la gran incógnita que la vida no puede resolver (pues no podemos conocer el futuro) es qué harán después esos eventuales, y por supuesto transitorios, "nuevos guardianes" (o los posibles equipos civiles dispuestos a abandonar la apacible academia, la lucrativa actividad comercial o el cómodo balcón periodístico para cumplir una misión noble y llena de riesgos al interior de un gobierno por definición imperfecto), y específicamente si ellos estarán dispuestos y serán capaces de usar el poder político transitorio, originado en un acto de rebeldía contra una tiranía, para construir una verdadera democracia al servicio de la libertad. Ese es otro tema fundamental sobre el cual, por cierto, tengo una experiencia personal, quizá para otro posteo.

Concluyo esperanzado de que si pudiéramos, a través de un debate racional marcado por la amistad cívica, acercar o incluso concordar posturas sobre las dos interrogantes planteadas, las que considero “el nudo gordiano” en esta materia y que los tratados liberales omiten pues hay que ingresar al difícil pero inevitable mundo del “second best” y el juicio prudencial, creo le haríamos un favor a los sufridos ciudadanos de Venezuela, a los de otros países de nuestro continente que quizá intenten caminar en la misma dirección si Chávez prevalece (¿Bolivia?), y, sobre todo, a la creación de un mundo libre y mejor para todos.

A Estados Unidos se le critica frecuentemente de no proveer mucha ayuda externa en comparación con otros países, a pesar de que ningún país jamás se ha desarrollado por la transferencia de tales fondos y que el récord de la ayuda externa es pésimo. Sin embargo, si uno considera la filantropía privada internacional de los estadounidenses, Estados Unidos es probablmente el país más generoso del mundo, según un estudio nuevo escrito por Carol Adelman, quien anteriormente trabajo en U.S. AID.

La ayuda externa privada de Estados Unidos es de $95 mil millones de dólares, más de tres veces lo que otorga este país en ayuda oficial. Es claro que los estadounidenses creen mucho más en la eficacia de la iniciativa propia que en la de Washington. De esa cantidad privada, $61,7 mil millones son remesas que se destinan a los países en desarrollo.

Quienes defienden la ayuda externa tradicional critican la idea de que las remesas se deben considerar ayuda extrena privada, pues muchas veces son familiares los que envían el dinero. Pero no hay duda de que esos fondos —con mucho más frecuencia que los oficiales— terminan siendo usados para los propósitos por los que se enviaron. Y gran parte de las remesas son usadas para todo tipo de proyecto de comunidad, como por ejemplo la construcción de escuelas.

Como toda filantropía, las remesas no son la clave del desarrollo —solo las políticas, las instituciones, y la actitud de la gente lo son— pero vale la pena estudiar mucho más que tan beneficiosa puede ser esta forma de ayudar a la gente en los países pobres.

Una nación "soberana"

Publicado por Andres Mejia-Vergnaud

En el fuerte enfrentamiento verbal que sostuvo ayer con Condolezza Rice en la reunión de la OEA, dijo Nicolás Maduro, ministro de relaciones exteriores de Venezuela, que Estados Unidos no debería intervenir en las decisiones de una nación democrática y "soberana". Lo de democrática, sabemos, ya nadie lo dejaría de poner en duda. Es en el adjetivo "soberana" donde empiezan los problemas.

No ha sido el gobierno de Chávez el único que ha recurrido a este concepto para vulnerar las libertades y las estructuras democráticas. Es más, en la mayoría de pronunciamientos de quienes han apoyado a Chávez en el cierre de RCTV, se argumenta la soberanía de las autoridades venezolanas para tomar dicha decisión. Quien sabe qué más nos espera en nombre del concepto de soberanía.

Se que no todos los lectores de este espacio compartirán mi internacionalismo al respecto, pero creo que uno de los grandes avances en la práctica política reciente, por imperfecto que haya sido, es la idea de que la soberanía nacional y gubernamental tienen límites, y esos límites están claramente definidos por los derechos y las libertades individuales. Y además, corresponde a la comunidad internacional vigilar esto.

Si nos dejamos enredar por el juego argumentativo de Chávez & Co., retrocederemos a épocas en las cuales la mera invocación de la soberanía podía brindar legitimidad a un acto del Estado. Pensemos además en el tétrico "cocktail" que resulta de unir la noción de soberanía con las nociones marxistas de derechos individuales y estado popular: "te despojaremos soberanamente de tus derechos individuales, pues ellos no son más que ficciones instrumentales burguesas, y además nuestra soberanía se apoya en un proceso histórico que ha llevado al pueblo a acceder al poder". Y quien crea que estoy delirando al usar esta terminología, o que estoy confundiendo al chavismo con el leninismo, puede leer cualquiera de los muchos panfletos oficiales que circulan hoy sobre el socialismo del siglo XXI y la construcción del hombre nuevo. Lo que encontrará es mucho peor.

Dictaduras votadas

Publicado por Roberto Cachanosky

Los casos de Chávez, Evo Morales o Kirchner en América Latina muestran, una vez más, que la libertad puede ser destruída cuando los gobiernos elegidos por el voto utilizan el monopolio de la fuerza para violar los derechos individuales. Es decir, les delegamos el monopolio de la fuerza para que defiendan nuestra vida, libertad y propiedad, pero resulta que ellos, escudándose en una mayoría de votos circunstancial, terminan usando ese monopolio de la fuerza para someter a los ciudadanos. Mediante el voto terminan transformándose en autócratas. Una vez que tienen el monopolio de la fuerza, pueden esquilmar a los contribuyentes con impuestos para financiar sus planes demagógicos, silenciar a los que piensan diferente o, inclusive, crear los sistemas más corruptos para enriquecerse personalmente. Venezuela, al igual que otros países de América Latina son víctimas de creer que con solo votar se solucionan todos los problemas como por arte de magia. El voto es solo un instrumento para cambiar pacíficamente de gobierno. Pero el voto sin república, es decir el voto sin gobierno limitado y sometido a la ley, es una autopista a la destrucción de la libertad.

La libertad como concesión

Publicado por Andres Mejia-Vergnaud

Entre las muchas lecciones que nos ha dejado el caso de RCTV en Venezuela, una de las más importantes es que mientras el Estado sea el propietario del espectro electromagnético, las libertades de expresión y prensa no son derechos, sino meras concesiones. Y peor aun, concesiones revocables.

Los argumentos económicos en contra de la propiedad estatal del espectro son muchos, y están ya muy maduros y desarrollados. Se sabe, por ejemplo, que es falsa la tesis según la cual la única manera de prevenir el caos en el espectro es que el Estado adjudique las frecuencias: hay muchos mecanismos de mercado que permiten hacerlo. Además, se sabe que la propiedad estatal del espectro es responsable de haber retrasado el desarrollo de nuevas tecnologías.

Ahora, además, hemos visto como el derecho absoluto del Estado sobre el espectro puede usarse para silenciar a la disidencia y la oposición, y para hacerlo de tal manera que la decisión esté en perfecta concordancia con las normas jurídicas. Es el nuevo tipo de tiranía, que no deroga las libertades por decreto revolucionario, ni cierra los medios opositores con actos de fuerza: todo lo hace de manera gradual, y busca siempre una apariencia de legalidad. Es un tipo de tiranía que ha afinado la capacidad de escapar al escrutinio internacional; es un tipo de tiranía que no necesita más que ser paciente y persistente.

El Estado te dice: "tienes libertad para emitir tus contenidos radiales y televisivos, pero recuerda que lo haces en una plataforma que es de mi propiedad, y gracias solamente a una concesión que yo te he otorgado, la cual es un acto soberano". Dicen los abogados que, en el derecho, las cosas se deshacen del mismo modo en que se hacen: del mismo modo en que soberanamente se otorgó una concesión, se decide no renovarla. Esta es una libertad de prensa aparente, pero suficientemente engañosa para que todos creamos que de verdad disfrutamos de ella. Basta pensar, para comprender la gravedad de esto, en cómo nos sentiríamos si otros derechos más relacionados con nuestra propia integridad, como la propiedad sobre nuestro cuerpo o la autodeterminación personal, fueran igualmente concesiones revocables gracias a una cierta doctrina técnica.

Nada de socialismo del siglo XXI. Chávez opta por el modelo cubano (calcado del soviético) y trata de desmontar rápidamente los débiles rasgos democráticos que quedan en el país. ¿Por qué? Porque, pese a su improductividad, torpeza y brutalidad, eso le proporciona un modo eficaz de conservar el poder. ¿Podrá preservar su autoridad mucho tiempo? Lo dudo. Se hundirá como se hundió la URSS.

LibreMente es nada más y nada menos que un foro para discutir todo aquello que tenga que ver con la libertad. Desde un punto de vista económico, histórico, político, filosófico y social pretendemos analizar lo que una sociedad libre requiere y lo que la pone en peligro.

LibreMente, el blog oficial de ElCato.org, tiene el honor de estar compuesto por unos de los más destacados pensadores y analistas de las Américas y España. Esperamos que sus pensamientos, expuestos en este blog, contribuyan a la difusión de las ideas de la libertad.

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