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Réplica a Bullard sobre Coase

Publicado por Jose Luis Sardon

Hace unos días, Alfredo Bullard sostuvo aquí que yo no había comprendido el artículo “El problema del costo social” de Ronald Coase puesto que había leído solo una parte del mismo. Sin embargo, no citó las partes que supuestamente no leí y que aclararían qué significa que los daños provocados involuntariamente por una persona a otra son de “naturaleza recíproca”. Más bien, confirmó que el artículo dice eso y que, como señalé en el escrito que provocó su alterada respuesta, puede tener graves consecuencias.

La diferencia entre nosotros no es, sinceramente, la comprensión del artículo. La diferencia es que él cree que contiene un aporte extraordinario, mientras que yo pienso que da pie a un enfoque equivocado del Derecho. Ni él ni yo estamos solos en nuestras posiciones. Empero, mientras a Alfredo le acompaña el juez keynesiano Richard Posner, a mí me acompañan pensadores libertarios como Murray Rothbard, Walter Block, Gary North y Hans-Hermann Hoppe, por mencionar solo cuatro.

Bullard explica el Teorema de Coase —que plantea la “naturaleza recíproca” de las externalidades negativas— con el caso de la contaminación de sembríos en Ilo por humos de la refinería de Southern. Allí hubo co-responsabilidad, sentencia, ya que, tratando de aprovechar una regulación administrativa, que ordenaba indemnizarlos por la diferencia entre lo que cosechaban y lo que debían cosechar, los agricultores sustituyeron aceitunas por alfalfa, cultivo más vulnerable a la contaminación.

Alfredo parece no comprender que con ese ejemplo confirma que dicho Teorema —que, por cierto, Coase no terminó de reconocer como idea suya— puede llevar a disolver derechos de propiedad. Bajo ese criterio, en efecto, los agricultores ya no podrían sembrar en sus tierras cualquier producto sino que estarían obligados a sembrar solo lo que no despierte suspicacias del gobierno. Eventualmente, podrían quedar condenados a sembrar aceitunas para siempre.

Desde mi punto de vista, el problema que plantea este caso debió ser resuelto evaluando, simplemente, quién tiene mejor derecho de propiedad. Si el título de los agricultores fuera anterior al de la minera, deberían poder sembrar en sus tierras lo que les dé la gana y ser indemnizados debidamente si sufren menoscabo como consecuencia involuntaria de la acción de la minera. Nadie tendría por qué entrometerse en sus campos y cuestionar sus motivos para sembrar alfalfa.

Así, aunque la regulación que precisó la regla de indemnización haya bajado los costos de transacción, dio lugar también a que el uso de las tierras de los agricultores sea cuestionado. A pesar de que las partes hayan celebrado un acuerdo bajo estas condiciones, el derecho de propiedad de una de ellas ha quedado relativizado y debilitado. Desde una perspectiva de largo plazo, por tanto, no hay mucho que celebrar en que el gobierno haya dado semejante “marco legal”.

Recientemente, The New York Times publicó un artículo de Robert Frank, que celebra también las ideas de Coase. La diferencia es que Frank señala claramente que Coase no fue un abogado del rol limitado del gobierno, sino un defensor pragmático de la intervención gubernamental en la economía. Según Frank, es profundamente equivocado creer que Coase era un libertario, ya que su artículo es no solo la mejor explicación de porqué los gobiernos regulan sino también el mejor consejo para que lo hagan más efectivamente.

Así, involuntariamente, Bullard podría estar contribuyendo a que se venda gato estatista por liebre liberal. Cuidado, Alfredo.

Publicado originalmente en El Comercio (Perú) el 26 de septiembre de 2013.

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