Blog Home

La rubia atómica y el comunismo

Publicado por Gabriela Calderón de Burgos

Hace poco vi la película Atomic Blonde de la talentosa Charlize Theron. Es un thriller lleno de acción, algo de la mejor música de los 80s (Depeche Mode, David Bowie, entre otros) y una espectacular ambientación en esa caótica ciudad que debe haber sido Berlín en noviembre de 1989. El contraste entre los sistemas económicos y políticos del Este y Oeste es evidente en la película, aún cuando demostrar esto no es el enfoque principal de la película. En el Oeste un taxista le dice a la agente inglesa Lorraine Broughton (Theron) que es un momento excelente para visitar la ciudad, muchas cosas emocionantes que hacer, nuevos cafés, restaurantes, clubes, etc. En el Este, en cambio, vemos una vibrante fiesta clandestina que llega abruptamente a su fin por policías que consideran este tipo de diversión con música occidental constituye un delito. El agente inglés Percival (James McEvoy) nos introduce al amplio negocio del contrabando en el Este, donde aparentemente los habitantes padecían una obsesión con todo aquellos que deseaban del Oeste: rock punk, blue jeans, y todo tipo de contrabando ilegal. Lorraine le ofrece a un desertor jabón y colonia del Oeste para que engañe a los guardias al momento de intentar fugarse. 

Jeffrey Tucker de la Foundation for Economic Education (FEE) ha escrito una reseña de la película, que considera que es un "un drama anti-comunista serio" que ha sido mercadeado exitosamente como una película de acción con una rubia despampanante que se dedica a matar. 

Categorias

Autores

Archivos