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Archivo por Diciembre 2009

En la mayor parte de países que se gobiernan por el Estado de Derecho, la intervención de las autoridades en una empresa financiera debe tener una justificación de la misma naturaleza, es decir, una justificación financiera. La más usual se presenta cuando, por sus indicadores patrimoniales, un banco muestra riesgo de entrar en insolvencia, y por tanto de no ser capaz de responder a sus depositantes por su dinero. Otro caso es la de comisión sistemática de ilícitos por parte de los propietarios o de las autoridades del banco, ilícitos los cuales, reiteramos, deben ser de naturaleza financiera también. El gobierno de Hugo Chávez ha invocado ambos tipos de circunstancias para justificar la insólita oleada de intervenciones bancarias que hemos visto en las últimas dos semanas. ¿Se presentan en estos casos tales circunstancias? No lo sabemos: tal cosa sólo podría saberse a ciencia cierta si en Venezuela hubiese autoridades confiables e independientes a cargo de la supervisión financiera.

Lo que sí empieza a conjeturarse es que la oleada de intervenciones puede haber tenido otro motivo, a saber, el de desactivar lo que habría sido un gigantesco escándalo, en el cual no sólo habrían emergido innumerables hechos de corrupción, sino que también se habría visto la verdadera configuración social que produce el "Socialismo del siglo XXI": se habría constatado que dicho sistema da lugar a fortunas inmensas, claro, todas ellas en personas que se benefician de una cercanía con el gobierno o de una lealtad declarada a éste. No son fortunas que emerjan del trabajo productivo y competitivo: su raíz es la conexión política con un sistema que, por su naturaleza, engendra una gran concentración de poder, y da a sus más altos funcionarios facultades casi ilimitadas para disponer del presupuesto público. Presupuesto este que, en el caso de Venezuela, ha sido víctima tradicional de la rapiña rentística ante la indiferencia de la población, acostumbrada a la idea de que la renta petrolera es ilimitada e interminable. Así, ese mismo "Socialismo del siglo XXI" que en sus cartillas y proclamas aboga por la construcción del "hombre nuevo", produce personajes como Arné Chacón, hermano del insigne chavista Jesse Chacón, quien tuvo que renunciar a su cargo ministerial tras ser conocidas las andanzas de su hermano. El diario El Nacional ha informado que Arné Chacón es el mayor propietario de caballos pura sangre de Venezuela. El "Socialismo del siglo XXI" no podrá producir un "hombre nuevo", pero sin duda producirá muchos ejemplares de la clase de Arné Chacón.

Los goles de última hora, aunque sea en los descuentos, son válidos; fueron las palabras del candidato de la ultra izquierda  Jorge Arrate, al referirse a la acogida que hizo el oficialista Eduardo Frei en su cierre de campaña frente al llamado del primero de hacer un pacto electoral, de cara a la segunda vuelta. Es el momento de la unidad en torno a un objetivo: derrotar a la derecha, se puede leer del discurso pronunciado por el ex presidente. Por su parte, el joven diputado Marco Enríquez-Ominami  sigue una línea similar, al llamar también en su último acto de campaña al voto útil, insistiendo que él es el único que puede derrotar a Sebastián Piñera. Una pena, que queriendo marcar el cambio, caiga en el mismo discurso.

Ambos llamados demuestran que tanto a la Concertación como a sus descolgados, sólo les interesa una cosa: mantenerse en el poder a como de lugar. “Derrotar a Piñera”, “Impedir que la derecha llegue al poder”, son sus frases demostrando un discurso anquilosado en el pasado, al tiempo de ser preocupante. Es una lógica de los odios y las exclusiones, de las cuales Chile ya tuvo bastante en la segunda mitad del siglo pasado, vivimos sus graves consecuencias y hoy nos debiera servirnos para no cometer los mismos errores a que nos condujeron.

El objetivo de los candidatos presidenciables debiera ser el “bien del país”, no “derrotar” o “impedir” que gane el otro. No es una cuestión de matices ni puntos de vista, sino de intenciones.

Mientras tanto el gobierno -olvidándose que debe gobernar para todos los chilenos hasta el último día- también recurre al pasado y pone una agenda de derechos humanos que la instrumentaliza y enloda su verdadero sentido, cual es conocer y juzgar la verdad histórica. Hacerlo a días de la elección presidencial si bien gana un efecto electoral –que no es claro cuántos votos atrae-, lamentablemente la afecta en su sentido más permanente y profundo. Para algunos era el “as bajo la manga” que tenía preparado para la segunda vuelta, pero ante los pronósticos adversos de las encuestas, se hace necesario sacarlo antes en este momento, lo cierto es que a esta altura da igual. Antes o después de la primera o segunda vuelta, debió hacerse fuera de un contexto electoral.

Tras la primera vuelta también se espera el desembarco de ministros en la campaña de Frei, en el entendido que éste pase a segunda vuelta y ME-O no de una sorpresa. Es el caso de Carolina Tohá. El ministro de hacienda Andrés Velasco inicialmente ha dado señales que no lo hará, sin embargo no es del todo claro, mientras que Rodrigo Peñailillo, Jefe de Gabinete de la Presidenta es uno de los nexos principales del comando oficialista con La Moneda. ¿Prescindencia política del gobierno? De ningún modo.

Efectivamente, los partidos de futbol se ganan con goles, no basta jugar bien. Mas, sí éstos se hacen en el descuento provocaran la felicidad de quienes se llevan el triunfo y la impotencia, el sabor amargo y la injusticia con el rival que, jugando mejor, con más entrenamiento y mejores resultado en la temporada no obtuvo el campeonato. Son las cosas del fútbol. Sin embargo, se equivoca Jorge Arrate, al comparar la la presidencia de Chile con un partido de fútbol. Da la sensación que el oficialismo quiere “meterle un gol al país” (otro más). Mejor dejemos que sean los votantes, quienes libremente elijan su próximo gobierno, y que quien gobierne del 2010 al 2014 no sea el resultado de un arreglo entre cuatro paredes, mucho menos el producto de un acuerdo de exclusión que busca derrotar al otro. Esa no es la forma de gobernar que Chile necesita.

Fuente: HACER.

El salto que Chile necesita

A dos días de la elección presidencial chilena, las campañas cierran y las últimas encuestas dan una ventaja de más de 10 puntos al candidato opositor Sebastián Piñera por sobre el oficialista ex presidente Eduardo Frei, mientras que el joven diputado socialista Marco Enriquez-Ominami llegaría en un tercer lugar, faltándole poco para pasar a segunda vuelta. Queda último Jorge Arrate, ex partidario de Allende y ex ministro del propio Frei.

Independientemente del resultado final, el 13 de diciembre del 2009 sera un hito histórico del Chile actual. Es claro que la gran derrotada sera la coalición gobernante desde hace 19 años. Efectivamente, la Concertación -surgida para derrotar a Pinochet en el plebiscito de 1988- vive sus últimas horas. Tras unos años 90 exitosos, hoy encarna el agotamiento de las ideas, la falta de audacia en continuar la transformación económica iniciada en los 70, el enquistamiento y falta de renovación de sus líderes y la corrupción en el manejo de fondos públicos, todos problemas aparejados al habituamiento al poder. Chile parece querer despertar de una siesta que lo lleva frenado y que le ha hecho estancarse en su liderazgo regional.

Los chilenos, aunque la Concertación insista en ello, al parecer dejarán atrás el pasado y mirarán el presente y el futuro. Sí, hay un voto de castigo en contra de la coalición de centro izquierda gobernante, pero por sobre todo el deseo de un cambio. Un cambio que como slogan lo impuso Joaquín Lavín en 1999 cuando estuvo cerca de derrotar a Ricardo Lagos, en la primera señal de alerta para quienes gobiernan. Que no dio resultado el 2005, pero que esta vez sí se hace eco en los votantes que apoyarán a Sebastián Piñera.

Éste ofrece una nueva forma de gobernar, su slogan es Cambio, Futuro y Esperanza. Si bien su base de apoyo es la alianza de centro derecha con Renovación Nacional y la UDI como pilares, es más amplia ya que lo apoyan descolgados de la Concertación e incluso un ex ministro de Allende. El mismo Piñera no fue un incondicional de Pinochet, oponiéndose y votando No en 1988. Además, su programa de gobierno esta construido en base al trabajo que por meses hicieron los grupos Tantauco, compuesto por profesionales de distintas tendencias, con amplia formación académica y experiencia profesional, quienes junto al candidato además escucharon las ideas, necesidades y propuestas de la propia gente en cabildos abiertos.

Chile elegirá un cambio. No sólo en quién encabece el gobierno, sino también en su forma de gobierno -transversal, con los mejores. Los únicos " ismos" seran el pragmatismo y el profesionalismo.Un cambio, que nace con la ilusión de los chilenos de dar el segundo salto en su transformación modernizadora que finalmente lo lleve al desarrollo, un momento histórico para conmemorar su bicentenario.

Fuente: Infolatam.

En 2008, alrededor de 6.300 asesinatos se cometieron en México debido a la violencia relacionada con la guerra contra las drogas, el doble de los que se cometieron el año anterior. El Universal (México) reporta que las muertes relacionadas a la guerra contra las drogas acaban de sobrepasar 7.000 desde el principio de 2009, con más de 1.000 de esos homicidios ocurriendo en los últimos 48 días. Eso implica una tasa de 21,3 muertes por día para este año.

Los narcotraficantes desde hace mucho han operado en México, pero el aumento en la violencia relacionada con las drogas es un resultado directo de la guerra frontal del Presidente Calderón en contra del comercio de narcóticos, la cual anunció apenas llegó al poder en diciembre de 2006. Las muertes anuales relacionadas con la guerra contra las drogas se han más que triplicado desde ese entonces. Mientras Washington empieza a gastar gran parte de los $1.300 millones de la Iniciativa de Mérida para ayudar a México a combatir las drogas (Washington ha gastado $24 millones hasta ahora), podemos esperar que la violencia continúe aumentando (Para un análisis de la futil política de México respecto a las drogas, ver el estudio de Ted Carpenter).

Durante las últimas semanas se ha debatido el contenido de la propuesta presupuestaria del gobierno de Rafael Correa. Hoy, Diario Hoy (Ecuador), señala aquí que las asignaciones de recursos en el presupuesto evidencian las prioridades del gobierno: gastos de la presidencia y sus dependencias.

Alianza PAÍS, el partido de Rafael Correa, llegó al poder prometiendo prestarle más atención (con mayor gasto público) a lo social: salud, educación y vivienda, por ejemplo. No voy a tratar en este pequeño espacio las razones por las cuáles aumentar el gasto no es la solución para el sistema de educación y de salud en nuestro país, pero si vamos a señalar que el gobierno de Alianza PAÍS no tiene como prioridad a los rubros sociales, como lo había prometido.

Según el Observatorio de la Política Fiscal, en el presupuesto para 2010 vemos que el gasto en vivienda se reduce en $52 millones y que el aumento para salud ($270 millones) y educación ($274 millones) sumados ($270+$274=$544 millones) son menos que el incremento en el gasto para la presidencia y sus dependencias ($586 millones). Hablando en porcentajes, se aumenta los gastos para la presidencia en 260%, el de educación y salud en 9,3% y 27,7%, respectivamente. Los gastos en vivienda se reducen en 24,3%. El gasto en defensa, crece en 29,8%. Vaya prioridades de un gobierno que dice poner primero a los pobres...

Comunismo humanizador

Antonio Roldán Monés, asesor económico en el Parlamento Europeo, y Carlos Carnicero Urabayen, máster en Relaciones Internacionales de la Unión Europea, lamentan en El País que la izquierda no despierte de su letargo y no suba aún más los impuestos. Sus disparates no parecen mucho más abrumadores que los de tantos otros textos de la corrección política, que ha abrazado entusiasta la crisis económica como si validara por fin sus absurdas teorías antiliberales. Pero de pronto afirman: "La caída del Muro de Berlín hace 20 años se tradujo en la progresiva eliminación de las cortapisas que habían moderado el capitalismo, una vez que la desaparición del comunismo no le empujaba a mostrar su lado más humano".

Esta es una frase que hay leer varias veces, porque da la sensación de que es francamente difícil perpetrar una barbaridad de semejante índole. O sea que el comunismo fue una bendición. Vamos, los cien millones de trabajadores asesinados por los comunistas durante el último siglo fueron algo estupendo, porque el comunismo humanizaba y moderaba ¡al capitalismo!

Cuando el comunismo entra en crisis y tropieza con más dificultades a la hora de empobrecer, oprimir o directamente asesinar a los trabajadores, su colapso es algo que hay que lamentar, pero nada de esto tiene nada que ver con la deshumanización característica de ese sistema criminal. No, claro que no. Los males corresponden al capitalismo, y en especial cuando se ve lamentablemente privado de la influencia benéfica del comunismo. Las cosas que hay que ver.

El capítulo más largo y menos optimista de mi nuevo libro Mad about Trade (Cato Institute, 2009) es el capítulo nueve, donde describo todos los aranceles y restricciones al comercio que nuestro gobierno todavía impone a nuestra libertad de comerciar con personas en otros países. Seguramente no somos "el mercado más abierto del mundo”, como afirmó la semana pasada un miembro del gabinete del Presidente Obama en China. De hecho, de acuerdo a una medida clasificamos en un bajo puesto 28.

Últimamente, después de mencionar esto en discursos, me han pedido más de una vez nombrar los mercados más abiertos del mundo. Según el último Libertad Económica en el Mundo: Informe Anual 2009 (en inglés), estas son las diez economías más abiertas:

  1. Hong Kong
  2. Singapur
  3. Chile
  4. Irlanda
  5. Panamá
  6. Países Bajos
  7. Emiratos Árabes Unidos
  8. República Eslovaca
  9. Hungría
  10. Luxemburgo

(La lista es un poco diferente de la que cito en el libro, que se basa en el informe de 2008).

Uno de los miembros más notables de la lista es Chile. Hace varias décadas fue uno de los más cerrados y proteccionistas de América Latina. Hoy en día es el más abierto. De hecho, si se considera que Hong Kong es una región administrativa especial de China y Singapur es una pequeña ciudad-estado, Chile es el país de gran tamaño más abierto del mundo (¡Espero que nuestros amigos del libre comercio en Singapur no se ofendan por esto!).

No es casualidad que Chile se ha convertido en la estrella económica de América Latina.

¿Será que nuestro propio presidente y el Congreso aprenderán del ejemplo de Chile?

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