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Archivo por Abril 2008

La Asamblea Constituyente ecuatoriana está debatiendo desde el mes pasado una reforma laboral que eliminaría uno de los escasos vestigios de flexibilidad en el mercado laboral: la intermediación laboral (tercerizadoras) y la contratación por horas. No debería sorprender que el solo hecho de hablar de eliminar esas modalidades puso nerviosos a los empresarios y muchos de ellos decidieron recortar su fuerza laboral deshaciéndose de los trabajadores "tercerizados".

Pero como a los asambleístas no les gustó ese resultado de su medicina, han decidido agregarle unas disposiciones a la reforma que serían aplicadas retroactivamente:

todos los empresarios que despidieron a trabajadores a partir del 1 de marzo de este año--bajo la expectativa de que la tercerización y la contratación por hora serían ilegalizadas--serían obligados a re-contratarlos como empleados en su nomina de pago (asumiendo todos los costos que este estatus implica). De no hacerlo, los empresarios serían multados con $4.000 por trabajador. Esto equivale a que su doctor le recete somníferos y luego le prohíba dormir.

Pareciera que en lugar de rectificar cuando algo sale mal, el gobierno socialista del siglo XXI que padecemos prefiere penalizar las consecuencias naturales de sus medidas.

Corre peligro la libertad en nuestro país cuando nos gobierna una Asamblea que cree que tiene el poder de aplicarnos legislación retroactiva. Todos tenemos derecho a saber cuáles son las consecuencias legales de nuestros actos cuando los cometemos, no después.

La socialdemocracia guatemalteca se perfila en toda su magnitud.   Estas son las recetas con las que combatirá el alto costo de la vida en tierra chapina:

1. Aplicar un impuesto a las líneas de telefonía celular. La tasa que se maneja tentativamente es de Q0,05 por minuto. O sea: para bajar el costo de la vida, los socialdemócratas van a elevar el costo de las llamadas por teléfono móvil. A ver...otra vez, porque no entendí. Para aliviar la situación económica de la gente, le van a encarecer las llamadas telefónicas.

2. Liberar los contingentes extranjeros de los productos de la canasta básica cuyo precio tope no fuera aceptado por la cúpula empresarial. O sea: si la cúpula empresarial no se somete al chantaje de la administración, esta liberará el comercio. A ver...otra vez, porque no entendí. En vez de liberar el comercio de una vez, para que la gente pueda optar a productos más baratos --aunque sean extranjeros-- los pipoldermos* chantajean y negocian con la cúpula empresarial.

3. Aplicar un bono salarial a los trabajadores del Estado . O sea: indexar esos salarios. A ver...otra vez, porque no entendí. Es típico de la inflación --como fenómeno monetario que es-- que en la medida en que la moneda pierde poder adquisitivo, quienes se benefician del poder adquisitivo que va quedando son aquellos que reciben primero las nuevas inyecciones de dinero. Esto en perjuicio directo de aquellos a los que el dinero les llega más tarde, ya devaluado. Con la indexación, el resultado es que se genera una espiral inflacionaria que puede alcanzar niveles de espanto.

La administración, además, planea fijar precios tope y repartir subsidios. Yo me siento como en un mal episodio de That ´70s Show.

*Pícaros políticos que por el momento detentan el poder.

Mercantilismo cambiario

Publicado por Juan Carlos Hidalgo

El Banco Central chileno finalmente ha decidido intervenir el mercado cambiario con el fin de evitar una mayor apreciación del peso.  De esta manera, Chile se une a esta tendencia monetaria latinoamericana que tiene entre sus principales exponentes a los bancos centrales de Argentina, Bolivia, Perú, Colombia, Costa Rica y Guatemala.

Hasta hace muy poco la política monetaria chilena era un ejemplo para toda la región. Chile era mencionado a menudo (principalmente por los defensores de la "soberanía monetaria") como ejemplo de de un país con moneda nacional y soberanía monetaria. Sin embargo, las señales de alerta se dispararon el año pasado cuando la inflación se triplicó a casi un 8 por ciento anual. La causa radicó primordialmente en un aumento desmedido del gasto público por parte de la administración Bachelet. Ahora, con la decisión de abandonar la política histórica de libre flotación del peso, el Banco Central chileno compromete aún más las metas de inflación para este año.

No nos dejes caer en la tentación

Publicado por Luis Figueroa

En Guatemala  el costo de vida alcanzó 9,10 por ciento en marzo, según reveló el informe de Índice de Precios al Consumidor.  El aumento en el precio internacional del trigo, maíz y petróleo —que son la materia prima para la elaboración del pan, las tortillas y la gasolina— es la causa principal de la inflación, aseguró José Ramón Leal, gerente del Instituto Nacional de Estadística. La libra de tortilla pasó de un precio promedio de $0,44 en febrero a $0,46 en marzo. El pan francés, de $0,94 la libra a $1,01.

La historia oficial es esa: que los precios altos de las materias primas, en los mercados internacionales, son los culpables del alza en el costo de vida en el país.

 Esa postura oculta deliberadamente la responsabilidad que el banco central tiene en la emisión de moneda y en su pérdida de valor adquisitivo; ya que si bien es cierto que el fenómeno de alza de las materias primas es real, también lo es que la inflacion es un fenómeno monetario relacionado con la abundancia de papel sin valor.

Esa parte de la historia oficial, de carácter algo determinista, viene acompañada por otro ángulo: el que demanda que los políticos hagan "algo" para detener el alza de precios. Ese algo va desde razonables eliminaciones de impuestos innecesarios, hasta los paleolíticos controles de precios. Muchas de las soluciones exploradas van dirigidas a contrarrestar los efectos de la inflación, en vez de a atacar su causa. Ojalá que los políticos chapines no caigan en la tentación de remediar las alzas de precios mediante políticas coercitivas que hagan desaparecer los productos como ocurría en los años 80 cuando el pan, las baterías, la leche, el papel toilette, la gasolina y otros productos se esfumaron bajo la presión de los precios tope. Ojalá que prevalezca la razón y los paliativos apunten hacia la eliminación de los tributos que encarecen artificial e innecesariamente la gasolina, por ejemplo.

Ojalá que "alguien" descubra que el alza en los precios de la canasta básica no es sólo culpa de que el maíz ahora se usa para hacer etanol y no sólo para hacer tortillas.

Ojalá que alguien vea la relación que hay entre la abundancia de papel moneda sin valor, el crecimiento de la demanda y la elevación de precios.

En todo caso, antes que recurrir a paliativos trasnochados como los controles de precios, es mejor la solución Galt. En la novela La rebelión de Atlas, por Ayn Rand, cuando la economía mundial ha colapsado debido al socialismo y a la intervención de los políticos en la economía, los causantes del caos secuestran al héroe John Galt y le exigen que les diga qué hacer para detener el desastre. Galt se niega a ayudarlos; y les recomienda que no estorben.

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