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Venezuela: Que hacer (2)

Me alegra muchísimo que mi buen amigo Martín Krause concuerde conmigo en lo esencial en este complejo y delicado tema, y además expanda las fronteras del diálogo con tres preguntas/reflexiones. Insisto en que el primer paso, a mi juicio crucial, debe ser la fundamentación rigurosa de que Hugo Chávez efectivamente se ha convertido en un tirano. Sugiero que un venezolano contribuya en este blog con el primer borrador del equivalente para la Venezuela de hoy del histórico “Acuerdo de la Cámara de Diputados de Chile” del 22 de Agosto de 1973 (aquí está ese texto, creo que lectura obligada para todo interesado seriamente en esta cuestión).

Postula MK que la “legitimidad” de la remoción del posible tirano Chávez se fortalecería si se cumplieran ciertos pasos, los cuales comento brevemente (JP):

1. MK: Alguno de los otros poderes (judicial, legislativo) manifiestan claramente que se está violando la constitución y los derechos individuales básicos. JP: De acuerdo, si todavía es posible, y considero muy pertinente el comentario de Gabriela Calderón. Aclaro que en Chile lo hizo tanto la Cámara de Diputados aprobando ese Acuerdo con el 63,3% de los votos (incluyendo todos y cada uno de los diputados del Partido Demócrata Cristiano), como en dos ocasiones la Corte Suprema de Justicia (además del Colegio de Abogados, múltiples gremios sindicales y empresariales, profesores universitarios, etc).

2. MK: ¿Es eso suficiente? Si bien podríamos decir que los diputados son los representantes del pueblo, José señala en su libro que la constitución pedía un voto de más de 2/3 para juzgamiento del presidente. Eso no existía en Chile en ese momento y es probable que no exista en Venezuela. JP: Digo en el libro que la Constitución vigente (de 1925) realmente no se puso en el caso de una asonada contra ella por parte del mismísimo Presidente elegido, y sólo contemplaba una remoción de éste en casos extremos (quizá pensando en una enfermedad debilitante) con 2/3 de los votos del Senado. Pero como el Senado se removía (norma que se mantiene) por parcialidades, es virtualmente imposible, en cualquier país del mundo, que un Presidente deje de tener al menos a 1/3 de los senadores a su lado. O sea, un grave error constitucional en 1925 impidió la remoción estrictamente jurídica de Allende en 1973. Téngase presente que la Constitución de EE.UU requiere sólo la mayoría simple de la Cámara (para el “impeachment”) y después la mayoría simple del Senado (para la aprobación final).

3. MK: Siendo que no se cumplía estrictamente con lo que la misma Constitución establecía para juzgar al presidente, me parece que se debería haber contado con algún mecanismo para dar validez a la acción de remoción violenta del gobierno despótico y sugiero, o más bien pregunto, si esto no debiera ser una consulta popular inmediatamente antes o después de la remoción. JP: Esa consulta popular previa tampoco estaba prevista en la Constitución chilena de 1925, y no conozco si lo está en la de Venezuela. En todo caso, no es plausible que pueda ocurrir pacíficamente una consulta popular bajo un clima de virtual guerra civil política entre bandos encontrados. No creo que una consulta popular posterior, necesariamente bajo estados de excepción, aporte credibilidad.

Reflexión final. Al final de día, el gran desafío es tener en nuestras Constituciones mecanismos razonables para evitar estas nuevas formas de caminos hacia la tiranía, en que ayudados por el enorme poder del Estado en nuestras sociedades y la posibilidad por lo tanto de “comprar votos” con demagogia y populismo, cada vez aumenta la tentación de los Presidentes “democráticamente elegidos” ya sea de reelegirse con resquicios legales (los intentos de tercera reelección de Fujimori y Menem fueron catastróficos en ambos casos) o, por cierto mucho más grave, de convertirse en tiranos, como parece ser el caso de Chávez. Que siga la conversación.

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