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Muerto: "El líder y símbolo de Al Qaeda"

Publicado por Jim Harper

¡Qué buena noticia nos dio el presidente Obama esta semana! Osama Bin Laden está muerto—“el líder y símbolo de Al Qaeda”, como lo denominó el presidente.

Bin Laden fue el fundador de la red Al Qaeda, la cual ejecutó los devastadores ataques del 11 de septiembre hace poco menos de una década. Miles de estadounidenses perdieron sus vidas en esos ataques y los estadounidenses en general perdieron la sensación de seguridad y paz mental que había caracterizado la era de la posguerra. Los ataques del 11 de septiembre provocaron dos guerras, a un costo de decenas de miles de vidas y más de un billón de dólares en gastos. Personalmente, Bin Laden me dio una década más oscura de la que hubiera tenido, tanto a nivel profesional como personal.

Cuando me enteré de la muerte de Bin Laden, lo primero que pensé fue qué implicaciones tendría esto para nuestra política exterior. Pronto, me di cuenta que simplemente estaba feliz por esto. Llevé algo de champán a casa de mis vecinos y disfrutamos viendo los reportajes en la televisión.

Mis colegas en Cato estarán analizando los detalles de este evento durante los próximos días. Entre los aspectos fascinantes estarán: el sustancial complejo en Abottabad (Pakistán) donde Bin Laden supuestamente estaba escondido; el rol del servicio de seguridad de Pakistán, el ISI; el éxito brillante del ataque sobre el complejo; la amenaza a corto plazo de que los afiliados de Al Qaeda puedan intentar vengar la muerte de Bin Laden.

Osama Bin Laden no logró realizar cualquiera de sus objetivos geopolíticos. No derrocó a algún dictador de Oriente Medio con el fin de establecer una teocracia musulmana. De hecho, la gente de Oriente Medio ha empezado a derrocar a sus respectivos dictadores con la finalidad (eso de verdad esperamos) de establecer sociedades más liberales. (Examinamos el rol del Internet en los movimientos por la libertad en Oriente Medio en un evento de Cato on Campus hace algunos meses).

Pocos de entre los jóvenes que fueron hasta la Casa Blanca la noche del domingo creen que la muerte de Bin Laden significa el fin de Al Qaeda y el terrorismo. De hecho, una pregunta clave es si la muerte de Bin Laden le dará a EE.UU. y sus aliados una ventaja frente al terrorismo y por cuánto tiempo.

En este sentido, los problemas son los mismos de siempre. Como indicamos en la introducción al libro de Cato, Terrorizing Ourselves (en inglés): “Los terroristas tienen motivos, hay una lógica estratégica en sus acciones y examinar estas cuestiones puede revelar estrategias que frustren y disipen sus esfuerzos”.

El asesinato de Bin Laden plantea esta pregunta: ¿Cómo, y qué tan bien, comunicará su muerte a los terroristas que estarán mejor desistiendo en sus ataques y escogiendo otros comportamientos?

Habrá muchas oportunidades en los próximos días y meses para que personalidades de la política y prensa estadounidense les comuniquen a los terroristas y a los potenciales terroristas que su causa es una causa perdida. La muerte de Bin Laden simplemente inicia ese esfuerzo.

Esta semana, vea las noticias acerca de la muerte de Bin Laden no sólo con su apreciación, alivio u otros sentimientos personales en mente. Considere cómo esto será percibido en comunidades alrededor del mundo, de las cuales han salido los terroristas.

Cómo varios grupos alrededor del mundo interpreten la muerte del “líder y símbolo de Al Qaeda” determinará nuestra seguridad frente al terrorismo de ahora en adelante.

Puede ver nuestras dos principales conferencias acerca de políticas para combatir el terrorismo aquí (en inglés) y aquí (en inglés).

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