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La intromisión de EE.UU. en la campaña en Costa Rica por el TLC

Publicado por Juan Carlos Hidalgo

La publicación esta semana de los cables de Wikileaks por parte de La Nación levantó de nuevo el muerto del debate sobre el TLC con EE.UU. En particular, la gente que votó por el NO ha pegado el grito al cielo por lo que dicen son revelaciones de la intromisión de la administración Bush en la campaña por el referéndum del 7 de octubre del 2007. Para eso señalan un cable en donde los mismos funcionarios de la embajada estadounidense se atribuían parte del crédito por la victoría del SÍ. Sin embargo, una vez más la gente del NO cae en exageraciones y distorsiones a la hora de analizar los hechos.

La gente del NO se queja por las declaraciones que hicieran el sábado antes del referéndum tanto la Casa Blanca como la representante comercial de EE.UU., Susan Schwab, en el sentido de que Washington no renegociaría el TLC en caso de que ganara el NO, y que no podía asegurar la permanencia de las preferencias arancelarias que hasta ese momento disfrutaban gran parte de las exportaciones costarricenses hacia EE.UU. ¿Fue gratuita esta intervención? En lo absoluto. Las declaraciones de Susan Schwab fueron una respuesta a una carta previa enviada por la entonces presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, y el líder demócrata en el Senado, Harry Reid, donde afirmaban que Costa Rica no tenía nada qué temer por rechazar el TLC, ya que podíamos contar con seguir disfrutando ad perpetuam las preferencias arancelarias de la Iniciativa de la Cuenca del Caribe. Pelosi y Reid mandaron esta carta a solicitud de la campaña del NO, en particular, Ottón Solís, quien también invitó al país a otros políticos estadounidenses para que convencieran a los costarricenses a votar contra el TLC. Si alguien le abrió la puerta a la intromisión de EE.UU. en dicha campaña, fue el NO.

Una semana después del referéndum, el Washington Post describió con lujo de detalle la reacción casi que incrédula que hubo en la Casa Blanca en las altas horas de la noche del viernes antes del referéndum por la intromisión de Pelosi y Reid en la campaña del TLC en Costa Rica. Fue a raíz de esa carta de los líderes demócratas en el Congreso que la administración Bush se vio obligada a hacer una aclaración el sábado 6 de octubre mediante la representante comercial, Susan Schwab. ¿Estaba la Casa Blanca asustando con la vaina vacía? ¿Quién decía la verdad sobre las preferencias arancelarias y la posible renegociación del TLC, la administración Bush o el dúo Pelosi-Reid?

Basta ver lo que sucede ahora con los tratados comerciales que EE.UU. negoció con Colombia y Panamá durante la administración Bush y que los demócratas en el Congreso estadounidense y en la admnistración Obama se rehusan tanto someter a votación como a renegociar. Ottón Solís todavía insiste en que Costa Rica pudo renegociar el TLC. ¿Cómo es que sus amigos demócratas no le han ofrecido esa opción a los panameños y colombianos?

En cuanto a la permanencia de las preferencias comerciales, el tiempo también le ha dado la razón a la administración Bush. Por ejemplo, el pasado 12 de febrero expiró el Andean Trade Preferences Act (ATPA), la cual permitía que más de la mitad de las exportaciones colombianas a EE.UU. entraran libres de impuestos. Este programa también beneficiaba a Ecuador, país que rechazó negociar un TLC con EE.UU.. Debido a diferencias entre republicanos y demócratas, la ATPA expiró y ahora todas las exportaciones colombianas y ecuatorianas deben pagar aranceles para entrar al mercado estadounidense. No solo eso, en diciembre pasado el Congreso estadounidense también dejó expirar el Sistema Generalizado de Preferencias (GSP), el cual beneficiaba a 131 países en desarrollo (incluyendo en su momento a Costa Rica). A esto hay que sumarle que los beneficios que Costa Rica disfrutaba bajo la Iniciativa de la Cuenca del Caribe en cualquier momento se podían perder por decisión de la Organización Mundial del Comercio.

El dúo Pelosi-Reid, así como los otros políticos estadounidenses invitados por Ottón Solís, no podían garantizar la permanencia de ninguno de estos sistemas preferenciales, como ahora lo pueden atestiguar los colombianos. La administración Bush hizo bien en aclarar las cosas el día antes del referéndum.

Si la gente del NO quiere buscar responsables por la intromisión de EE.UU. en la campaña del TLC, debe verse primero al espejo.

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