El área de Yaxhá-Nakum-Naranjo forma parte de la Reserva de la Biósfera Maya, en Guatemala, y es muy importante para el estudio y el conocimiento de la civilización que le da el nombre a aquella biósfera. Limita con el área de Tikal y con la de Mirador-Río Azul. No he estado en Yaxhá pero he estado en Tikal y en Mirador, e imagino que ha de ser un lugar encantador.
Sin embargo, va a dejar de serlo, pronto. Unas 30 personas, que podrían ser la avanzada de cerca de 200 familias invadieron el Parque Nacional Yaxhá. Los usurpadores se encuentran en este sitio arqueológico y la suya no es la primera invasión de este tipo que se da. Sitios como Aguateca, Dos Pilas y Sayaxché, también han sido ocupados.
Quizás no deberíamos preocuparnos, porque las biósferas y los sitios arqueológicos, en Guatemala, están protegidos por entidades como el Consejo Nacional de Areas Protegidas, o el Instituto Nacional de Antropología e Historia, para mencionar dos.
¡Además son propiedad del estado (que somos todos)!¡Ups! Pero, ¿qué tal si el colectivismo de los bienes opera contra la conservación de aquellos y contra el bienestar de las personas? ¿Qué tal si lo que es de todos, no es de nadie? En la ciudad de Guatemala, los barrancos que son de todos están pelados y erosionados; en cambio, los que son propiedad privada, están llenos de vida. En el Instituto Nacional de Bosques no saben, ni tienen idea, de cuántos árboles (de todos) son talados ilegalmente en el país. Tenemos una larga historia de incapacidad de cuidar la propiedad colectiva.
¡Ah!, por eso temo por Yaxhá. Aquella larga historia no es sólo de incapacidad de cuidar lo que es de todos; va acompañada de ausencia de autoridad moral para hacer cumplir la ley y de complacencia con los grupos de presión que usurpan o invaden. Claro que este fenómeno no es propio de Guatemala. Por ejemplo, sitios como el Valle del Rimac, en Perú, sufren por las mismas causas.
En países donde el estado de derecho es precario, y donde el gobierno abarca más de lo que aprieta, si queremos preservar la herencia cultural, la propiedad colectiva no es opción.
