Blog Home

La derecha chilena en busqueda de un sentido

Publicado por Francisco Sanchez Urra

Llama la atención que la Alianza de partidos de centro derecha en Chile continúe buscando su discurso unificador para afrontar la coyuntura. La actual situación es de la falta de un relato y defensa con convicción y pasión de principios que, en su momento, se vieron como incuestionados o se pensó que se explicarían solos y que el peso de los hechos era suficiente para la ciudadanía y el progreso del país. La verdad que no es la falta de conceptos, principios, argumentos o pensadores simplemente parece que es la falta de sinceridad y excesiva arrogancia lo que tiene destruido al sector.

Quizás es momento que de una vez por todas se decida entre defender la libertad o mantener sólo las ventajas económicas de ésta. En efecto la derecha chilena, (o centro derecha como se suelen autodenominar hoy en día buscando los votos del centro político), por un lado se ha aferrado a los resultados económicos, a través de gráficos y cifras. Aunque impresionantes pero que de una u otra forma suelen ser, bajo el pretexto de “la eficiencia”, el único argumento para justificar su acceso a la administración del poder. No hay una vinculación comprometida a una defensa integral de la libertad, sobran el temor a la competencia y la falta de conexión con los electores, como señalarían algunos “demasiada cabeza y poco corazón”.

Por otro lado están quienes, en el mismo sector, asumiendo el discurso y conceptos impuestos por la izquierda, replican un relato ambiguo en donde el relativismo y la confusión, generalmente alimentados por la necesidad de figuración pública, nos hace pensar que muy poco realmente tienen que aportar al debate público.

¿Cuál es el rol entonces de la actual derecha chilena en la defensa de la libertad? Es una pregunta que muchos nos hacemos con bastante frecuencia. Por un lado no hay una clara convicción entre los líderes de los principales movimientos y partidos políticos existentes en la actualidad. Tampoco hay un esfuerzo por establecer un relato de consenso en torno a principios. Mucho de esto se ve alimentado por la dificultad de explicar coyunturas circunstanciales como la relación entre grupos económicos y el financiamiento de campañas políticas, que ya costó la renuncia del presidente de la Unión Demócrata independiente.

Sin embargo la discusión aún está centralizada a cúpulas de poder, por señalarlo en forma coloquial “sin entender la crisis, buscan salir de esta con las mismas respuestas de siempre”. Son los mismos personeros que buscan “salvar la situación actual” de cualquier forma, demostrando una desconexión con la realidad y la falta de una carta de navegación.

¿Ausencia absoluta de solución? Sin duda quienes tienen mucho que decir al respecto son las autoridades comunales de los distintos municipios con presencia de la centro derecha, por cierto eternas postergadas en el debate, pero que son las que tienen contacto directo y en terreno con los habitantes de nuestro país. En lo personal he conocido más defensores de la libertad, públicamente y no en reuniones de salón cerradas, entre estos personeros que en el parlamento. Su experiencia es fundamental, no tan solo por su conexión con la realidad  con el territorio, sino por la transmisión de las ideas, fundamentos y valores en defensa de la sociedad libre. Acá no hay gráficos que valgan, ni cifras que convenzan, hay un real convencimiento en las ideas y se ejerce con trabajo.

¿Seguir construyendo “castillos en el aire” con los mismos de siempre? Quizás es hora de que pase la otra “retroexcavadora”, muchos tienen que dar un paso al costado y favorecer un ideario, sin embargo esto significa evidentemente dejar el puesto a otros. ¿Estarán realmente dispuesto a comprometerse con la libertad?

Esto no tiene que ver con generaciones “exclusivas”, como los “sub 40” que participaron en la administración pasada. Tiene que ver con quienes realmente se puede armar un debate interno que permita generar contenidos, discusión y establecer un compromiso con el progreso del país. Es dejar de despreciar a los intelectuales, con canas más o canas menos, generando una discusión descentralizada que permita  sincerarse y asumir una defensa, no tan solo del sistema económico, sino de una sociedad libre donde personas puedan forjar el progreso de Chile y no perder el camino recorrido en los últimos 40 años.

Categorias

Autores

Archivos