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Interrogantes desde Ecuador

Publicado por Alberto Benegas Lynch

Gabriela pregunta qué debería hacer la oposición en Ecuador, dado que el gobierno del momento impone un régimen donde la mayoría atropella los derechos de la minoría. No resulta fácil la respuesta puesto que el pluralismo, los disensos y debates en un sistema democrático, precisamente se basan en normas de conviviencia civilizada que parten del respeto recíproco en el contexto de marcos institucionales sustentados en el reconocimiento de los derechos individuales de todos. 

En esta primera instancia en el que el gobierno anuncia arrasará con todo aquello, debe explicarse la irresponsabilidad y las consecuencias que significa instaurar el sistema de la ruleta rusa: un sistema en el que la mayoría anuncia que atropellará todo lo que se le ponga por delante. Es imperioso que la oposición muestre que no está dispuesta a que la lleven por delante y que resulta invivible el que mayorías circunstanciales aniquilen los derechos de las minorías.

Por otro lado, se torna imperioso señalar que las medidas que propone Correa de socialización liquidará también el nivel de vida de las mismas mayorías. A esta altura del siglo XXI y despues de caído el muro de la verguenza, es inconcebible que se insista en un sistema que ha producido miseria y sufrimientos a millones de seres humanos. Además, si Correa es sincero en sus propuestas colectivistas que abiertamente entrege todos sus bienes personales para el usufructo de sus congéneres.

Nivelar para abajo no ayuda a nadie. Claro que como apunta Gabriela, los regimenes anteriores a este han elevado el tamaño del estado, han puesto de manifiesto distintas corrupciones y han trasladado pesadas cargas a los sufridos ecuatorianos. Pero la solución no estriba en acentuar los males sino en revertirlos. Nada mejor que abrir de par en par las puertas a la energía creadora de la libertad en el contexto del respeto recíproco.

La clave se encuentra en la calidad de los centros de enseñanza. Si hubiera un grupo de personas dispuestas a contribuir a que se revierta la situación deberían establecer una institución de excelencia en donde se le de la oportunidad a los ecuatorianos a educarse en los principios de la sociedad abierta. Y donde los que enseñan estén adecuadamente remunerados para hacerse cargo de una tarea de esa envergadura e importancia. No son experimentos nuevos los de establecer una sociedad abierta, todos los países que han prosperado se han basado en el respeto irrestricto a los derechos de otros y los lugares que han demolido el derecho han ahuyentado a todos los que quieren invertir y trabajar pacíficamente sin la tutoría y el consecuente peso de los aparatos políticos. 

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