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Europa: O Bismarck o el Euro, pero no los dos

El Tratado de Masstricht requiere que los países de la Eurozona no tengan una deuda pública superior al 60% del PIB. Pese a ello, casi todos ellos tendrán a fines del 2010 una deuda que excede ese límite. Pero la situación es inmensamente peor porque los estados europeos también tienen obligaciones gigantescas, en gran parte escondidas, provenientes de sus sistemas de pensiones y de salud. De acuerdo a un estudio (en inglés) de mi colega Jagadeesh Gokhale, la verdadera deuda de los 25 países europeos es en promedio de 434% del PIB. Y los tratados que conducen la integración europea no dicen una palabra acerca de esto.

Así, por ejemplo, la verdadera deuda de Grecia es de 875% del PIB y sus problemas actuales son solamente el primer acto de la próxima bancarrota fiscal en Europa. En mi ensayo (2004) “Will the Pension Time Bomb Sink the Euro?”, concluí que Europa terminaría enfrentándose a una disyuntiva crítica: o dejar el Euro o abandonar el esquema del Estado de Bienestar bismarckiano. Resulta que el ADN del sistema de reparto permite la manipulación política y la consecuente inflación de los “derechos” de pensiones y salud. Esto, agravado por una tasa de fertilidad en declive y una creciente expectativa de vida, derivará en cada vez mayores déficits fiscales, una deuda impagable, la insolvencia estatal, defaults, guerras generacionales, y el probable fracaso del proyecto de la Eurozona.

En el llamdo Estado de Bienestar todos utilizan al Estado para robarle al otro y los políticos de derecha e izquierda ganan elecciones prometiendo mayores y arbitrarios subsidios y gastos sociales. La crisis europea quizá sirva para revelar la verdadera naturaleza y los enormes defectos del Estado de Bienestar. Tarde o temprano, Europa tendrá que desmantelarlo y moverse hacia un paradigma de responsabilidad personal, esto es, un sistema con cuentas personales para las pensiones, la salud y los beneficios de desempleo.

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