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El rugido del ratón

Publicado por Osmel Brito

Little mouse roaredLas relaciones entre los gobiernos de Venezuela y EE.UU. nunca han estado más tensas. Ni en aquella ocasión cuando Hugo Chávez, en plena Asamblea General de las Naciones Unidas, se refirió a George W. Bush como el diablo y en su habitual tono irónico/jocoso dijo que el podio todavía destilaba el olor a azufre.

La evidencia de lavado de dinero, los vínculos con el narcotráfico y el terrorismo islámico, la violación de derechos humanos, y la presión ejercida por representantes como Marco Rubio, han hecho que el gobierno de Obama haya emitido una orden ejecutiva en donde señala a Venezuela como una amenaza extraordinaria a su seguridad (no la sanciona, sólo la señala como tal).

La respuesta de esperarse del régimen dirigido por Nicolás Maduro, y acorde al pensamiento tercermundista/socialista con que este se identifica, fue señalar que el gobierno de EE.UU. planificaba una invasión militar a Venezuela (porque quiere adueñarse de su petróleo). Para contrarrestar esto, Maduro solicitó una ley habilitante "antiimperialista", que le da incluso el poder de declarar como traidor (y quien sabe el castigo que les tocará) a aquellos venezolanos que no estén en contra de la medida de la administración Obama (Diosdado Cabello ha dicho que "Venezolano que no defienda la patria es un traidor").

El fin de semana del 28 de marzo se hicieron ejercicios militares para "demostrar" la capacidad armamentista de Venezuela. Inició una campaña de recolección de firmas en contra de Obama (que dado los antecedentes, pueda usarse como un nuevo apartheid en contra de los venezolanos que no firmen, tal como se hizo con la recordada lista Tascón). El último episodio de este espectáculo "antiimperialista" fue la declaración de Nicolás Maduro: "Si nos obligan a tomar las armas acabaríamos con los EEUU".

Esta declaración me hizo recordar un artículo que leí en el 2007, publicado en la revista Respekt, escrito por Phillip Dimitrov. En esa época me encontraba estudiando en República Checa y Dimitrov había participado en un evento organizado por Vaclav Havel en Praga, pero el artículo me lo hizo llegar una querida amiga. Dimitrov recordaba la película "El Rugido del Ratón" de Peter Sellers. En dicha película, ambientada en la época de la postguerra, los gobernantes y burócratas (todos interpretados por Peter Sellers) de un pequeño y medieval principado le declara la guerra a EE.UU., con el fin de que cuando fueran derrotados, ellos pudieran disfrutar del Plan Marshall y así lograr la reconstrucción del país por parte del magnánimo Tío Sam.

Pero lamentablemente esto no es lo que busca el régimen de Nicolás Maduro. Primero, el régimen venezolano es "en todas las circunstancias, de oficio, pase lo que pase y se trate de lo que se trate, antiamericano" (parafraseando a Jean François Revel). Y aunque Cuba ha iniciado un acercamiento con su ancestral enemigo capitalista, quienes dirigen el régimen venezolano están anclados la idea de revivir el bipolarismo de la guerra fría. Ya el gobierno de Chávez había buscado alianzas con China, Rusia, Iran e incluso Corea del Norte, bajo el discurso de "buscar un mundo multipolar" pero con la idea fija de intentar establecer un polo de poder, socialista por supuesto, a la hegemonía del capitalismo representada por EE.UU. El propio Dimitrov denunciaba en su artículo (para mi asombro, en esa época) que los tentáculos del régimen chavista habían llegado incluso a financiar a movimientos comunistas en los países de la antigua órbita soviética.

Las declaraciones y acciones de Maduro deberían ser motivo de risa (tal como pasaba en la película de Sellers con la declaratoria de guerra del principado), pero más bien son preocupantes. La influencia que el régimen de Maduro tiene en UNASUR ha logrado que este foro regional pida el “levantamiento de sanciones contra Venezuela” (cuando no ha habido sanciones contra el país, sino una declaración de peligro y congelamiento de bienes a funcionarios corruptos del régimen venezolano). Y de cara a la Cumbre de las Américas a celebrarse próximamente en Panamá, el régimen venezolano buscará presionar más al gobierno de Obama para retirar esta declaratoria de peligro y mostrarse como un gobierno legítimo que está siendo atacado y desestabilizado por EE.UU., moviendo el eje del debate fuera de las violaciones a los derechos humanos y la vinculación con el narcotráfico del régimen venezolano.

En la película de Peter Sellers, al final, el pequeño país inesperadamente ganó su “guerra” emprendida en contra de EE.UU. (o fueron los burócratas del Departamento de Estado quienes "aceptaron la derrota"). Quién sabe si el régimen de Maduro termina ganando esa guerra.

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