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El Israel de ayer, el Israel de hoy

Publicado por Andres Mejia-Vergnaud

Ví hace unas horas, por televisión, las imágenes de varios soldados israelíes, encaramados en sus colosales tanques, haciendo jubilosos gestos de victoria mientras abandonaban la franja de Gaza, y se aprestaban a cumplir con un alto al fuego que ya ha sido acordado con Hamas.

Hace apenas unas décadas, ciertas imágenes, algo similares a estas, eran motivo de asombro y de admiración. Eran los tanques de un país milagro: de un país surgido como refugio tras siglos de vejámenes y persecuciones que casi llegan al exterminio. Eran los tanques de un país intrépido, capaz de derrotar, desde su diminuto territorio, a las jactanciosas y numerosas fuerzas de casi todos sus vecinos. Eran, en fin, motivo de profunda emoción.

Muy lejos de esto están los tanques de hoy. Aunque no discuto el derecho a la existencia de Israel -cosa que ni debería discutirse-, y encuentro repudiable y peligrosa a la organización Hamas, no veo nada que admirar en la devastadora campaña que acaba de librar Israel en la franja de Gaza. ¿Qué puede admirarse en el uso excesivo de la fuerza? ¿Qué puede ser digno de elogio en el uso de diminutos pretextos y sofismas para justificar el desprecio por la vida de los civiles? -Que Israel tiene derecho a defenderse: no cabe duda, pero no tiene ningún derecho a usar la fuerza contra los civiles so pretexto de hacerlo. -Que Hamas, como buena organización irregular, utiliza la treta de mezclarse entre los civiles: sin duda lo hace, y esto debe mercerle una condena. Pero debe también esto dar lugar a una reflexión: si un terrorista se camufla o se esconde entre un grupo de civiles, ¿hay por eso una justificación para tirar a matar a todo el grupo? Si los terroristas se ocultan cerca de una edificación que está llena de refugiados, ¿justifica esto el uso de una fuerza tan destructiva que no solo liquida a los terroristas, sino que además arrasa con la edificación y sus ocupantes? Una detestable manera de buscar respuesta afirmativa a estas preguntas es la de considerar a los civiles palestinos como individuos con un derecho a la vida un tanto relativo: porque son islámicos (sinónimo de bárbaro para los neoconservadores), o porque con sus votos eligieron a Hamas, como si esto último les hiciera merecedores de bombas y misiles.

Esta última razón la escuché de boca de un soldado israelí en CNN. Qué triste destino para un país que surgió como la más bella y heroica causa contra el racismo y contra la persecución étnica: valerse hoy, para justificar sus excesos, de pseudoideas similares a las que alguna vez se pronunciaron contra el pueblo judío. El Israel de ayer fue valiente y admirable. El Israel de hoy nos ha forzado a muchos de quienes antes profesamos tan intensa admiración, a considerarla como un recuerdo del pasado, oscurecido por la realidad.

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