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El fin del principio del chavismo en Venezuela

Publicado por Juan Carlos Hidalgo

De todos los escenarios posibles para las elecciones parlamentarias de ayer en Venezuela, el resultado acaecido es el más positivo y, para mí, el menos esperado.

Pasada la media noche en Caracas, y más de cinco horas después de que se cerraran las urnas, la titular del Consejo Nacional Electoral anunció que la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) había obtenido 99 escaños en la Asamblea Nacional, contra los 46 escaños alcanzados por el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). Los otros 22 escaños supuestamente permanecen demasiado reñidos como para ser determinados. Pocos minutos después, el presidente Nicolás Maduro salió al aire para admitir la derrota, al tiempo que culpó a la “guerra económica” por los resultados.

Este no era el escenario que esperaba seis horas antes, cuando el CNE ilegalmente ordenó que las urnas se mantuvieran abiertas una hora más, al tiempo que la televisión estatal sin reparos hacía un llamado a la gente a que votara por el PSUV y había reportes de hordas de partidarios del gobierno siendo conducidos a las urnas. Todavía más preocupante, una vez que se cerraron los puestos de votación, y a pesar de tener un sistema electrónico que debería producir resultados en cuestión de minutos, las autoridades electorales guardaron silencio durante cinco horas.

Parecía un déjà vu otra vez. En abril del 2013 algo similar ocurrió durante la elección presidencial entre Nicolás Maduro y el candidato de la oposición, Henrique Capriles. La MUD estaba confiada de que había ganado la elección, pero horas más tarde el CNE anunció que Maduro ganó por 1,5 puntos porcentuales. Un testimonio reciente en el Congreso de EE.UU. de Russ Dallen, editor titular del Latin American Herald Tribune, explicó en detalle cómo se cometió el fraude esa noche. ¿Se estaba repitiendo la historia?

En privado, la MUD dijo que ganó 113 escaños, lo cual le daría una mayoría de dos tercios con el poder de nombrar nuevos directores para el CNE y proponer reformas constitucionales para ser aprobadas vía referéndum. Incluso podría convocar un referéndum para revocarle el mandato a Nicolás Maduro. Una mayoría de 101 escaños le daría el poder a la oposición de destituir a ministros del gobierno. Así que la diferencia de 14 escaños entre lo que el CNE anunció y lo que la MUD dijo que ganó está lejos de ser insignificante. Es crítica para determinar lo que sucederá en Venezuela.

¿Podemos decir que este es el principio del fin del chavismo? Yo parafrasearía más bien a Winston Churchill y diría que estamos ante el fin del principio de ese movimiento político que llegó al poder hace casi 17 años. No será una transición expedita de la autocracia hacia la democracia, y el gobierno todavía puede infligir serios retrocesos. Estamos ingresando en aguas desconocidas en la relación entre el chavismo y la oposición. ¿Descubrirá Nicolás Maduro a su Montesquieu interno y empezará a trabajar de manera constructiva con una Asamblea Nacional controlada por la oposición? Lo dudo. ¿Buscará socavar los poderes del Legislativo? Eso es más probable si los precedentes nos sirven como guía.

Hoy es un gran día para los demócratas en Venezuela y alrededor del mundo. Pero queda muchísimo trabajo adelante para reconstruir las destruidas instituciones democráticas venezolanas.

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