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El desafío para Chile es América Latina

En su reciente balance del 2009, el canciller Mariano Fernández afirmó que "la primera prioridad de la política exterior de Chile ha sido, es y va a ser América Latina". Importante, si consideramos el esfuerzo por tener un protagonismo en el vecindario.

Siguiendo al ministro y haciendo un resumen somero del año que termina, Chile entregó la presidencia pro témpore de Unasur, a la Presidenta Bachelet se le rindió un homenaje en la cumbre Iberoamericana de Lisboa, se firmó un Tratado de Integración y Cooperación con Argentina, se avanzó en la agenda de los 13 puntos con Bolivia, entraron en vigor los TLC con Perú y Colombia, y se afianzaron las relaciones con Brasil. Sin olvidar las tensiones con Lima por la demanda ante La Haya y las acusaciones de espionaje.

¿Qué viene para 2010? Primero, decidir si el ingreso a la OCDE será una cuestión que definirá este Congreso o por el que se instale en marzo. Sin cuestionar el ingreso, la salida de Chile del G-77 dejará un flanco abierto para que Bolivia pueda multilateralizar sus demandas. De ahí que es fundamental conocer lo negociado en la agenda de los 13 puntos con La Paz.

Inmediatamente después de asumido, el nuevo gobernante debiera hacer una visita de Estado a Brasil. Luego, a Argentina, Colombia y México. Brasil es el líder continental y las relaciones se han multiplicado. Es importante avanzar --y ejecutar-- la instalación de la comisión ministerial chileno-brasileña, que se reúne una vez al año con la presencia de ambos jefes de Estado para potenciar los vínculos bilaterales. También debería considerarse el corredor Brasil-Bolivia-Chile y la normativa que lo regirá.

Con Argentina será tema el cumplimiento de los protocolos complementarios del Tratado de Maipú. Uno de ellos, la construcción del túnel de baja altura. Mientras que con Colombia y México deben afianzarse las buenas relaciones y abrir oportunidades para que los inversionistas chilenos se expandan más allá de los países limítrofes y que también vengan más inversiones desde esos países.

Habrá definiciones en materia de participación en organismos y citas internacionales. Por ejemplo, en junio se elegirá al secretario general de la OEA y Chile debiera evaluar si conviene o no que se mantenga José Miguel Insulza. No por su persona, sino en el marco del necesario establecimiento de mecanismos de medición en materia de pertenencia a organismos internacionales y revisión de las cuotas de pertenencia a algunos de ellos.

Hay que asistir a la Cumbre de Madrid, donde en la reunión bilateral de Chile con la Unión Europea podría transmitirse que, en las relaciones con Latinoamérica, Bruselas debe dar importancia a la diversidad y no siempre mirarnos como un bloque. En noviembre será la Cumbre Iberoamericana en Mar del Plata, llena de simbolismos por los bicentenarios, y ese mismo mes la reunión de APEC, donde debiera avanzarse en promoción de las inversiones y el libre comercio.

Finalmente, pocos días antes del cambio de mando, Chile presentará su contramemoria ante el Tribunal de La Haya. ¿Cómo serán las relaciones con Perú mientras dure el juicio? ¿Se resolverá con el nuevo gobierno chileno y el peruano del 2011, o será heredado a quien asuma en Chile el 2014? ¿Vendrá el Presidente Alan García al cambio de mando?

Latinoamérica seguirá estando en las prioridades de Chile. Tal como lo afirmó el canciller Fernández, interesa ser un interlocutor válido en el proceso de globalización del siglo XXI.

Fuente: La Tercera, 30 de diciembre de 2009.

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