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El caso Correa II

Publicado por Alberto Benegas Lynch

Continúo con mi comentario anterior para apuntar dos cosas. En primer lugar, para no cargar las tintas con los que se ocupan de defender los principios de la sociedad abierta en Ecuador y para no dejarlos solos debe señalarse enfáticamente que, lamentablemente, la gran mayoría de las personas que suscriben esas ideas no hacen nada por defenderlas. Se limitan a murmurar en sus domicilios o lugares de trabajo. Es esencial comprender que todos están interesados en que se los respete, independientemente de las acitvidades a que se dediquen. Tanto el diseñador de ropa, el que se dedica a la jaridnería, al baile o a la ingeniería necesitan que se los respete para poder continuar con sus tareas cotidianas. Todos deberiamos preguntarnos al fin de cada día que hicimos para que se nos respete. Si la respuesta es nada, no tiene sentido quejarnos. No podemos actuar como si estuvieramos en una inmensa platea pensando que los que están en el escenario nos resolverán los problemas. Todos estamos en el escenario y debemos cuidar que no se desplome junto con los autistas que están en la platea.

Debemos tomar como ejemplo a los socialistas de todos los colores que trabajan diariamente para lograr su cometidos. Logran financiaciones a sus revistas, sus libros, sus cátedras y sus centros de difusión. Del lado liberal parece que hubiera complejo de culpa en lugar de hablar alto y claro en defensa de un sistema ético que saca de la pobreza y la miseria a cantidades enormes de gente. Para peor de males muchos empresarios prebendarios y genuflexos del poder financian a los enemigos de la libertad en una muestra de irresponsabilidad digna de mejor causa.

El segundo punto que quiero mencionar, simpre en el contexto del caso de Ecuador, es la necesidad de estar atentos por si el actual mandatario (en verdad mandante) cumple con su promesa de sumir al país en el caos al desbaratar el Estado de Derecho e implantar un régimen colectivista. Digo estar atentos porque, en ese caso, se hace imperioso recurrir al derecho a la resistencia contra la opresión de acuerdo a los canones de la sociedad libre que debe ejercer su derecho a la defensa tal como hicieron los que se liberaron del yugo de la España colonial. Según viene la tendencia, esa situación del siglo XIX no sería nada en comparación a los golpes institucionales que se avecinan desde Quito.

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