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El caso Correa

Publicado por Alberto Benegas Lynch

Una vez mas ha tenido lugar una burla grotesca a la  democracia. El candidato triunfante en las elecciones de ayer en Ecuador se basa en el derecho al voto para dictaminar una carta constitucional totalitaria que elimina los derechos. Esto no es la primera vez que ocurre. Hitler fué el pionero.

Recordemos que en esta instancia del proceso de evolución cultural la alternativa a la democracia es la dictadura, lo cual es siempre una ruleta rusa en la que el manotazo a los derechos está garantizado, sin posibilidad de apelación alguna. Pero, a su vez, la alternativa a los votos como mayorías ilimitadas al estilo russeauniano es la democracia que significa la limitación al poder a través del respeto a las minorías.

Como ha enseñado Sartori, si esto último no ocurre "el demos se convierte en anti-demos" con lo que se pervierte el sistema y puede así convertirse en el establecimiento de una dictadura. Desde Aristóteles en adelante el ingrediente de la democracia ha sido la libertad.

¿Como puede contrarrestarse lo que sucedió en Ecuador? Solo hay dos posibilidades: que los partidarios de una sociedad abierta hagan mejor sus deberes afinando la punta del lápiz para trasmitir mejor el mensaje de la libertad o considerar nuevas posibilidades e incentivos planteadas por autores tipo del ex profesor de Oxford, Anthony de Jasay. No hay otra opción.

Sin duda, es posible contemplar ambas posturas simultáneamente: mientras se actúa en el corto plazo debatiendo, explicando y difundiendo el significado de la democracia, se pueden iniciar tareas educativas en centros de estudios para analizar, discutir y tamizar otra avenida en el largo plazo.

Nada ganamos con rasgarnos las vestiduras por las bufonadas disfrazadas con el manto de democracia. Nada ganamos con protestar porque no hay la suficiente comprensión del significado del derecho. Como somos mas benévolos con nosotros mismos que con los demás, al percibir que no somos lo suficientemente eficaces en la trasmisión de ideas, esto nos obligará a hacer mejor nuestras tareas. Pero lo que si debe tenerse en claro de entrada es que en el caso de marras se ha ofendido el espíritu y la letra de la democracia. Tal como lo ha expresado Hayek en su libro Derecho, legislación y libertad : "Debo sin reservas admitir que si por democracia se entiende dar vía libre a la ilimitada voluntad de la mayoría, en modo alguno estoy dispuesto a llamarme demócrata".

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