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Centroamericanos arriesgan acuerdo con UE por una minúscula cuota de leche

Publicado por Juan Carlos Hidalgo

Días de tensión esperan a los negociadores centroamericanos y europeos esta semana en Madrid durante una última ronda tendiente a materializar un Acuerdo de Asociación entre Centroamérica y la Unión Europea (UE).

Las negociaciones ya llevan un par de años y dos previos intentos por cerrar el acuerdo fracasaron en gran medida por la solicitud de la UE de que Centroamérica permita la importación libre de impuestos de una cuota de 4.500 toneladas métricas de leche en polvo al año. Los centroamericanos se oponen radicalmente a dicha solicitud, argumentando que la leche europea es altamente subsidiada. Sin embargo, los centroamericanos están siendo obstinadamente inflexibles en su posición dado lo minúsculo de la cuota que pide la UE.

De acuerdo a los últimos datos de la FAO, el consumo per cápita promedio de leche  en Centroamérica es de 74,2 kg anuales. Tomando en cuenta la población de las seis naciones de la región que participan en las negociaciones (Guatemala, El Salvador, Honduras, Costa Rica y Panamá), podemos calcular que el consumo anual del producto es de aproximadamente 3 millones de toneladas. La cuota solicitada por la Unión Europea representa entonces cerca de tan solo un 0,15% del consumo anual centroamericano. Viéndolo de otra forma, lo solicitado por la UE equivale a un consumo regional per cápita de 108,5 gramos anuales de leche. Si acaso un vaso de leche al año. Difícilmente esto represente un golpe mortal para el sector lechero centroamericano, donde destacan gigantes industriales como la Dos Pinos en Costa Rica, una empresa cuyas ventas equivalen al 2% del PIB de ese país.

Y, por supuesto, hay que mencionar el otro lado de la moneda, ampliamente ignorado por los negociadores centroamericanos: los consumidores de leche. En una región de pobreza generalizada como Centroamérica, resulta obsceno que los gobiernos de estos países se esfuercen al máximo por mantener leche barata fuera del alcance de las masas. Entre más pobres sean los consumidores, más diferencia hará en sus ingresos el monto que pagan por comprar productos básicos de consumo, como la leche.

Abaratarles el costo de los alimentos a los pobres a través del libre comercio es una política con alta sensibilidad social.

Es una lástima que los gobiernos centroamericanos ignoren esta realidad.

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