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Archivo por Marzo 2016

Ciertamente uno de los peores aspectos que atravesó la Argentina en la última década ha sido el de la relaciones internacionales para con el mundo civilizado. El resultado fue un coctel tóxico que se componía de una pésima dirigencia y poco profesionalismo de los ministros asignados al tema, sumado al complejo de inferioridad por parte del matrimonio Kirchner que sentían que el planeta tierra tenía como objetivo hacerles la contra sin motivo alguno. Resultado: el país tuvo la peor de las fortunas en esta materia.

Como es la Argentina 2016: todo parece haber tomado un rumbo absolutamente diferente y ya se pueden destacar varios cambios bajo la nueva conducción del presidente electo en noviembre del año pasado, el ingeniero Mauricio Macri, de 57 años de edad, formado en el sector privado y que sabe, o por lo menos así lo da a entender, que un país más integrado al mundo es un país que avanza en beneficio y progreso de las personas que viven en él.

Y he aquí tres cambios para mi punto de vista fundamentales que conforman que la política exterior argentina haya dado un giro de 180 grados:

  1. La designación de Susana Malcorra, quien desde 2012 fue escogida por Ban Ki-moon como Jefa de Gabinete de la Naciones Unidas, ahora Canciller – Ministra de Relaciones Exteriores y Culto de la Nación Argentina en el nuevo gobierno.
    Esta elección fue primeramente llamativa, dado que no era una mujer política ni del medio argentino, sino todo lo contrario, una persona de carrera que conoce íntegramente a los actores involucrados en la política exterior y que dedicó la mayor parte de su vida adulta a la relaciones internacionales. Hoy trabaja, entre otros aspectos, para insertar en el mundo a la Argentina como primera prioridad, lograr fortalecer el comercio regional y transamericano y recomponer las más que degradadas relaciones diplomáticas con sus vecinos (nunca en su historia el país tuvo peores vínculos con Uruguay, Chile, Brasil y Paraguay que durante el funesto kirchnerinato). Incluso, una posible consecuencia que se comenta es la eventual inclusión de Argentina en el Programa Visa Waiver, que permite viajar a los Estados Unidos como turista sin solicitar previamente el permiso. Dicho sea de paso, bajo la presidencia de Carlos Menem (que se caracterizó por un notable acercamiento con la potencia del norte), en la década de 1990, la Argentina ya disfrutó de este beneficio.
  2. Macri “se puso los pantalones”, expresión argentina que denota la fortaleza y el liderazgo en una decisión. Sucede que en toda Latinoamérica no existe hoy en día un referente de la región que luche verdaderamente por los derechos humanos y las libertades de los individuos. Brasil, que podría por peso propio haber liderado ese rol, increíblemente renunció a ello. Y es aquí donde Macri está ocupando ese espacio vacío y convirtiéndose, de a poco, en guía de la región. Un auspicioso comienzo de este proceso se dio cuando, apenas pasados los 10 días de haber asumido, pidió en una reunión del MERCOSUR por la liberación de Leopoldo López (encarcelado injustamente desde hace más de dos años en Venezuela por la cuasi dictadura de Nicolás Maduro) y de todos los presos políticos en ese país, destacable hecho, dado que ningún mandatario lo había pedido con la firmeza con que Macri lo hizo.
  3. “Muy al oriente está occidente” dicen los chinos… Y es justamente lo que el nuevo presidente está haciendo. Durante los 12 años de kirchnerismo, las relaciones internacionales estuvieron atadas a los países latinoamericanos del eje comunista. Aliados con Cuba, Venezuela, Ecuador y Bolivia, no tuvo mejor suerte que seguir los pasos de sus líderes populistas en el camino de servidumbre que profesaban. Del otro lado del Atlántico, Irán era el principal aliado.
    Hoy las cosas cambiaron. En la convención de Davos, Suiza, a la que la Argentina había faltado los últimos 12 años, Macri tuvo importantes reuniones privadas, por solo mencionar algunas, con David Cameron del Reino Unido, el vicepresidente de Estados Unidos Joe Biden, el primer ministro holandés Mark Rutte y la reina Máxima, el premier francés Manuel Valls, el presidente de la Confederación Suiza Johan Schneider-Ammann, y el primer ministro de Israel Benjamin Netanyahu. Ciertamente todo un cambio, más que nada dado que todos estos países ignoraban completamente a los Kirchner en todos los actos internacionales en que participaban. También se reunió con numerosos empresarios, deseosos de certificar que la Argentina retornaba al mundo.
    A todo esto hay que sumarle las visitas que realizaron, en la últimas semanas, el primer ministro italiano Matteo Renzi, país con numerosos descendientes en Argentina, y el mandatario francés François Hollande. Como broche de oro, para fin de este mes se espera la llegada de Barack Obama y su familia, más que destacable situación, dado que la última visita oficial y exclusiva de un presidente americano fue la de Bill Clinton en 1997. Y todo esto, en un gobierno que aún no ha cumplido 100 días desde su asunción.

Como conclusión final, en un mundo globalizado como el de hoy en día, conectado como nunca antes en la historia, con cada vez más tratados de libre comercio, con cada vez menos restricciones a la libre circulación de las personas y con cada vez menos barreras lingüísticas, recomponer las relaciones internacionales es uno de los desafíos, paradójicamente, más fáciles que tiene la nueva gestión en Argentina si persiste en este correcto camino.

Es indudable que en Bolivia hay racismo y seguramente existen personas cuya mayor molestia hacia Evo Morales es que un indio sea presidente. Y también hay una tesis racista opuesta que sostiene que los indios poseen virtudes únicas y que son la reserva moral de la humanidad. Uno de los mayores impulsores de esta idea es el propio Evo Morales.

Tristemente ha sido ha sido el propio Morales quien se ha encargado de destruir su argumento sobre la superioridad moral de los indígenas. Durante la reforma de la constitución el 2009 prometió postularse una vez más, pero luego de su victoria electoral se volvió a postular a un tercer mandato inconstitucional (pero permitido por un Tribunal Constitucional afín al partido), bajo una nueva promesa de que sería el último. Hoy nuevamente quiere postularse, incumpliendo por segunda vez su promesa. La corrupción millonaria del fondo indígena manejada por indígenas para indígenas es otra evidencia contraria a la hipótesis de la superioridad moral de los mismos. Y por supuesto el escandaloso caso de una amante de Evo Morales quien consigue millonarios contratos estatales sin licitación derrumba cualquier duda sobre la incorruptibilidad del presidente.

Los quechuas tienen un lindo lema: “ama sua, ama llulla, ama quella” que significa no seas ladrón, no seas flojo, no seas mentiroso. Estos principios que, de una u otra manera son universales a todas las culturas y religiones, han sido incluso plasmados en la constitución boliviana impulsada por Morales. Tal vez ahora lo único que no se le puede achacar al presidente es que sea flojo.

Utilizar la corrupción de un indígena para afirmar que los indígenas no tienen ética, sería tan equivocado como pregonar su superioridad moral. Más razonable a mi juicio sería dejar de lado los prejuicios y juzgar a las personas por sus actos y no por su condición racial; reconocer que tanto las virtudes como los vicios están presentes en todos los pueblos y culturas; que en cada cultura podemos encontrar a personas maravillosas y admirables, como también a otras deleznables; que la moralidad, más que un atributo de los pueblos, es un atributo de cada persona, de cada individuo; y que no hay una superioridad moral de los indígenas, como tampoco la hay de los mestizos, negros o blancos, sino más bien que podemos reconocer en ciertos individuos una superioridad ética que los convierte en dignos de admiración y ejemplo a seguir. Tales individuos no están circunscritos a ciertas razas o culturas.

Giancarlo Ibárgüen, el ex rector de la Universidad Francisco Marroquín (UFM) en Guatemala, falleció hoy.

Giancarlo fue amigo y maestro de muchos de nosotros en el movimiento liberal, especialmente en América Latina. Su influencia en la universidad, el centro del pensamiento liberal de la región, fue enorme. Él fue un impulsor de técnicas innovadoras y clásicas para promover ideas y aprender. Como señala el profesor argentino, Martín Krause, fue un entusiasta partidario del programa “New Media” de la universidad y del método socrático como forma de enseñanza. Como su fundador, fue el promotor del “Antigua Forum”, una manera novedosa de reunir a pensadores destacados, empresarios y otros para resolver problemas del mundo real. Giancarlo jugó un papel importante en posicionar a la UFM entre las universidades más modernas de la región, algo que sus miles de alumnos y numerosos profesores visitantes de las Américas pueden atestiguar. Me siento orgulloso de que, bajo el estímulo de Giancarlo, comenzamos con la primera de nuestras Universidades ElCato para latinoamericanos en la UFM hace siete años.

Además, de afianzar el liberalismo clásico a través de la UFM, Giancarlo fue miembro del consejo directivo de Liberty Fund, presidente y vicepresidente de la Association of Private Enterprise Education y secretario de la Mont Pelerin Society. Su interés en hacer el mundo de las ideas relevante para mejorar el bienestar de las personas, lo llevó a avocarse por la importancia de los principios liberales y de la reforma de políticas públicas. Respecto a esto último, Giancarlo fue un arquitecto, junto con Tom Hazlett, de la privatización exitosa de las telecomunicaciones en Guatemala, que colocó al país a la vanguardia en esta área.

Quienes conocíamos a Gianca, como sus amigos lo llamaban, lo recordaremos por su compromiso con los “principios éticos, jurídicos y económicos de una sociedad de personas libres y responsables”, que es también la misión de la UFM. Al igual que su mentor Muso Ayau, el fundador de la universidad, Gianca encarnó el espíritu del liberalismo. Fue tolerante, curioso, modesto sobre su conocimiento y logros, cortés, de mente abierta y lleno de confianza en el potencial humano. Instó a los estudiantes a cuestionar todo, incluso a ellos mismos. Cuando Muso Ayau falleció, me contó que una de las cosas que más lo impresionaba acerca de Muso era que había tenido “un fuerte sentido del bien y del mal”. Lo mismo puede decirse de Giancarlo.

Giancarlo murió de una enfermedad debilitante contra la cual luchó por varios años. Para aquellos quienes nos comunicábamos con él mayormente a la distancia, nunca hubo un indicio de que algo andaba mal, a pesar de que su condición era conocida y nosotros, por supuesto, lo sabíamos. Se mantuvo extremadamente activo, respondiendo rápido los correos, enviando notas y sugerencias personales, recomendando lecturas en Twitter, etc. Fue una constante fuente de optimismo e inspiración. Hacia el final, fue un modelo de dignidad.

Nos satisface presentarles hoy la Biblioteca de la Libertad, un proyecto realizado por el Instituto Cato y Liberty Fund. Esta biblioteca permitirá a nuestros visitantes conocer clásicos de la libertad en español que abarcan una amplia gama de disciplinas, incluyendo economía, derecho, historia, filosofía y teoría política, y se encuentran disponibles en distintos formatos de descarga.

La Biblioteca incluye estos primeros diez libros de gran envergadura:

  • Bases y puntos de partida para la organización política de la República Argentina  de Juan Bautista Alberdi
  • Camino de servidumbre de Friedrich A. Hayek
  • Ensayo sobre la naturaleza del comercio en general de Richard Cantillon
  • Ensayos sobre la libertad y el poder de John Emerich Edward Dalberg-Acton
  • La Declaración de Independencia y la Constitución de los Estados Unidos de América Thomas Jefferson, James Madison y otros
  • La libertad y la ley de Bruno Leoni
  • Obras escogidas de Frédéric Bastiat
  • Planificación para la libertad de Ludwig von Mises
  • Sobre el poder de Bertrand de Jouvenel
  • Teoría de las cortes ó grandes juntas nacionales de los Reinos de León y Castilla de Francisco Martínez Marina

En el mundo hispano-parlante este proyecto es de particular importancia, considerando la casi hegemonía de textos que promueven ideas e interpretaciones históricas contrarias a la existencia de sociedades de individuos libres. Es un mundo donde muchos estudiantes de economía y ciencias sociales nunca han sido expuestos a clásicos como Camino de servidumbre, o incluso ni siquiera han escuchado de su autor, galardonado con el Premio Nobel de Economía, F.A. Hayek. Aun si uno tuviera conocimiento de estos libros y el deseo de leerlos, es típicamente difícil encontrarlos en una librería en América Latina o España.

España y sus ex colonias cargan con el pesado legado de siglos de un imperio mercantilista y absolutista. No debería sorprender, entonces, que gocen de escasa difusión obras clásicas que demolieron ese sistema económico, como por ejemplo, el Ensayo sobre la naturaleza del comercio en generalde Richard Cantillon. Asimismo, gozan de poca difusión trabajos clásicos donde se destruyó la justificación del absolutismo. Son desconocidas en el mundo hispano-parlante incluso aquellas obras cuyos autores fueron influyentes próceres de las repúblicas latinoamericanas, como por ejemplo aquellas del argentino Juan Bautista Alberdi. En su obra Bases y puntos de partida para la organización política de la República Argentina Alberdi explica que:

“Las colonias españolas eran formadas para el fisco, no el fisco para las colonias. Su legislación era conforme a su destino: eran máquinas para crear rentas fiscales. Ante el interés fiscal era nulo el interés del individuo. Al entrar en la revolución, hemos escrito en nuestras constituciones la inviolabilidad del derecho privado; pero hemos dejado en presencia subsistente el antiguo culto del interés fiscal. De modo que, a pesar de la revolución y de la independencia, hemos continuado siendo Repúblicas hechas para el fisco”.

En la Biblioteca de la Libertad tendrán la oportunidad de acceder a obras clásicas que retan a la concentración del poder, como Sobre el poder de Bertrand de Jouvenel o Ensayos sobre la libertad y el poder de John Emerich Edward Dalberg-Acton.

Como dice David Boaz en su introducción a Liberalismo, una aproximación:

“En cierto sentido, a lo largo de la historia no han existido más que dos filosofías políticas: libertad y poder. O bien se debería disponer de libertad para vivir la vida como se desee, siempre y cuando se respeten los derechos iguales de los otros, o bien se debería otorgar a algunos la facultad de utilizar la fuerza y obligar a otros a actuar de una forma distinta a la que elegirían por voluntad propia”.  

Esperamos que la Biblioteca de la Libertad, que continuará expandiéndose, contribuya a la difusión de las ideas de la libertad en español a fin de que las sociedades persigan, en palabras de Acton, la libertad como “el más alto de los fines políticos. No se persigue en vistas a obtener una buena administración pública, sino para permitir que puedan perseguirse los fines más altos de la sociedad civil y de la vida privada”.

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