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Archivo por Octubre 2015

Bolivia: Criminalizando las opiniones

Publicado por Javier Paz

Un requisito indispensable de una sociedad democrática y de derecho es el respeto casi absoluto a la libertad de expresión. La posibilidad de emitir opiniones sin represalias por parte del Estado, incluso cuando estas opiniones no son compartidas por la gran mayoría de los ciudadanos es la base misma de la democracia. Sin libertad de expresión corren riesgo los partidos políticos de oposición; sin libertad de expresión no puede existir una prensa independiente que cuestione, investigue e incomode al poder político y económico. Sin libertad de expresión es más fácil que los gobernantes cometan y oculten más violaciones a los derechos humanos, además de perpetrarse en el poder y enriquecerse.

Por ello hay que ser muy cautos a la hora de permitir que el Estado ponga límites a la libertad de expresión, por más noble que parezca ser el objetivo de tales límites y en lo que respecta a este tema, ante la duda o el riesgo de abusos por parte del poder, siempre es mejor pecar del lado de proteger la libertad de expresión antes que limitarla.

Un ejemplo de ello es el racismo y la discriminación. Sin duda es noble la idea de acabar con estos prejuicios. Sin embargo la criminalización difícilmente elimina los prejuicios subyacentes y por otro lado puede ocasionar abusos de poder y limitaciones a la libertad de opinión y prensa. Un ejemplo concreto es Bolivia, donde una ley “contra el racismo y toda forma de discriminación” (no puedo dejar de mencionar la pomposidad del título en conjunción con la idiotez de procurar prohibir “toda forma de discriminación”) ha servido para iniciar acciones legales a dos personalidades de la televisión, una por decir que Oruro es feo y el otro por decir que las modelos cruceñas son tontas. Quienes están en desacuerdo o se sienten ofendidos por tales opiniones tienen el derecho de expresar su molestia en las redes sociales o en la prensa, tienen el derecho de dejar de mirar el programa del conductor cuya opinión les indignó, si la indignación general es tal, los dueños del canal pueden evaluar despedir a la persona. ¡Pero ser enjuiciado y tener la posibilidad de ir a presión por opinar que una ciudad es fea o porque ciertas mujeres son tontas es un exceso y un abuso mayúsculo! Si por tal cosa una persona puede ir a prisión, surge la interrogante de cuáles son los límites de esta ley y qué opinión está a salvo de la mirada inquisidora de los legisladores. Este tipo de leyes, como es el caso boliviano, pueden servir para desatar una injusta cacería de brujas, limitar la libertad de expresión y provocar autocensura.

No deja de ser costumbre que el sector monetario y financiero argentino se encuentre a diario bajo la lupa. Esta vez, las reservas internacionales fueron las que atrajeron la atención de los analistas económicos. Un nuevo crédito por la suma de USD 2.000 millones concedido por el gobierno chino, pareció aliviar momentáneamente la situación crítica de las reservas del Banco Central de la República Argentina que se encontraban próximas a caer por debajo de los USD 33.000 millones días anteriores. Aun así, la contabilidad creativa no puede ocultar el preocupante escenario que se devisa para los próximos meses.

Tras la aplicación del cepo cambiario en el mes de octubre de 2010, el gobierno argentino pareciera haber agotado la mayoría de herramientas que, bajo su criterio, cree adecuadas para mantener a la fuerza los dólares en el país. Sin embargo, como la emisión monetaria ha mantenido un crecimiento por encima de 30% mes a mes provocando una estampida en los niveles de inflación, las personas no han hecho otra cosa más que buscar refugio en el dólar. Desde entonces y como puede apreciarse en el gráfico, las reservas internacionales del Banco Central mantuvieron su caída a pesar de las innumerables trabas que las autoridades han inventado año tras año.

BM y RRII

No satisfechos con esto, en el último tiempo han optado por aliviar la pérdida de reservas vía swaps otorgados por el gobierno chino. Así, el año pasado China le concedió al gobierno argentino un préstamo que alcanzó los USD 11.000 millones, a lo que se le sumó el mes pasado un nuevo refuerzo por un total de USD 2.000 millones. Aun de esta manera, la contabilidad creativa pareciera no ser suficiente para cubrir la realidad patrimonial del Banco Central argentino. Según el último informe publicado por Ecolatina, si los swaps de China no hubiesen sido tenidos en cuenta, las reservas internacionales estarían próximas a perforar la barrera de los USD 20.000 millones.

Si bien el panorama parece poco alentador, lo que alarma aun más es el hecho de que el Instituto de Estudios Económicos de la Sociedad Rural Argentina previó para la próxima cosecha una caída no sólo en los precios internacionales de los commodities internacionales, sino también en el área sembrada y producción del campo debido al atraso cambiario. A esto se le suma la incapacidad de la balanza comercial de equiparar la entrada neta de divisas a las compras de dólar ahorro y turismo. Sin dudas esto impactará negativamente en las arcas de la institución financiera madre que durante el último tiempo se ha valido de crecientes medidas restrictivas para la compra de otas monedas a fin de atenuar su tensión patrimonial.

Bajo la premisa de que con el aumento del gasto público sustentado con emisión monetaria la economía se encaminará en un sendero de eterno crecimiento, el gobierno no ha puesto freno a la impresión de billetes que no ha generado otra cosa más que estancamiento económico, destrucción de recursos y pérdida del poder adquisitivo del peso argentino. Mientras sean estas ideas las que prevalezcan, en vano nos esperanzaremos con una Argentina próspera.

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