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Archivo por Octubre 2011

¿Quo vadis indignados?

Publicado por Alberto Benegas Lynch

Como es bien sabido, en el siglo XVI el límite norte de la colonia holandesa (New Amsterdam) estaba protegida de los ingleses por una pared (Waal Straat) y desde fines del siglo XVIII fue el lugar donde se concretaban operaciones mercantiles de envergadura, lo cual dio origen al New York Stock Exchange que constituyó el ejemplo más acabado del mercado de capitales mundial. Es de allí donde en gran medida se desenvolvieron los empresarios más activos y prósperos del planeta.

Sin embargo, con el tiempo muchos empresarios en EE.UU. se fueron convirtiendo en aliados del poder de turno financiando campañas de quienes en su momento les asegurarían privilegios y prebendas de diversa magnitud, con lo que terminaron haciendo negocios en los despachos oficiales. Obtuvieron así todo tipo de subsidios, “salvatajes” y mercados cautivos en detrimento de la gente. La evolución del cuadro de resultados en  competencia fue sustituida por el favor gubernamental y regulación ajustada a los atropellos y artimañas de los capitostes de bancos, industrias y comercios.

Ahora nos encontramos con protestas en Wall Street y en las ciudades más importantes del orbe de jóvenes desilusionados y frustrados que en parte les asiste la razón, solo que apuntan a un blanco equivocado: creen que los resultados de esta alianza nefasta entre el poder político y los así llamados empresarios son consecuencia del capitalismo. En este sentido, los manifestantes de marras se pronuncian enfáticamente “contra el lucro”, reniegan de “la especulación” y demandan que las autoridades “supriman los mercados”.

En una sociedad abierta, el sistema de ganancias y pérdidas es la brújula que asigna los siempre escasos factores productivos hacia las áreas demandadas por los consumidores y no son fruto de la arbitrariedad de los aparatos estatales como hoy ocurre en gran medida. Por su parte, la especulación es consubstancial a toda acción humana en cuanto a que significa que siempre se conjetura pasar a una situación mejor: los indignados naturalmente especulan con que sus demandas serán escuchadas y quien esto escribe especula con que lo dicho resultará claro y convincente. Por último, aludir a los mercados no es más que otro modo de referirse a lo que la gente vota diariamente en los plebiscitos del supermercado y equivalentes.

Tanto en Estados Unidos como en Europa se han ido acumulando promesas inauditas de imposible cumplimiento. En el primer caso, actualmente de cada dólar gastado por el gobierno 42 centavos son deuda en un contexto en el que se ha duplicado el gasto de la administración central en la última década y con un déficit del 14% del PBI. En realidad, la reciente disputa por el límite de la deuda no significaba un default técnico puesto que al momento los ingresos mensuales son de $200.000 millones y el servicio de la deuda es de $29.000 millones. Por ende, si se incluyen los pagos al sistema de seguridad social, a la medicina y los militares aún quedan $66.000 millones mensuales para asignar a fines que más temprano que tarde deberán recortarse drásticamente.

En ese país, además de las erogaciones domésticas, los gastos militares resultan astronómicos debido a la manutención de 700 bases militares en 120 países, además de los frentes de batallas, a contramano de lo señalado reiteradamente por los Padres Fundadores (incluyendo en Gral. Washington). Tal vez quien resumió mejor la tradición estadounidense en materia militar ha sido John Quincy Adams mientras fue secretario de estado (luego presidente de esa admirable república): “América [del Norte] no va al extranjero en busca de monstruos para destruir. Desea la libertad y la independencia para todos. Es el campeón solamente de las suyas. Recomienda esa causa general por el contenido de su voz y por la simpatía benigna de su ejemplo. Sabe bien que alistándose bajo otras banderas que no son la suya, aún tratándose de la causa de la libertad extranjera, se involucrará más allá de la posibilidad de salir de problemas, en todas las guerras de intrigas e intereses, de la codicia individual, de la envida y de ambición que asume y usurpa los ideales de libertad. Podrá se la directriz del mundo pero no será más la directriz de su propio espíritu”.

Por su parte, la monumental “ayuda externa” ha servido para consolidar gobiernos corruptos y políticas absolutamente contraproducentes tal como lo señalan economistas de la talla de Ana Schwartz, Peter Bauer y Melvin Krauss y tal como lo expone enfáticamente Dambisa Moyo en su reciente libro sobre la materia (nacida y criada en Zambia, con una maestría en administración pública en Harvard y un doctorado en economía de Oxford).

No deben echarse en saco roto las manifestaciones de “los indignados”. El que estas líneas escribe también está indignado, el asunto es dirigir los dardos a los blancos adecuados si se pretende revertir el grave estado de cosas que nos conmueven. En no pocos medios académicos se viene debatiendo la necesidad de reconsiderar el sistema bancario de reserva parcial manipulado por la banca central que mantiene en vilo a todo el sistema financiero cada vez que tiene lugar un cambio en la demanda de dinero. Asimismo, se discuten sistemas alternativos a la llamada seguridad social puesto que los estatales existentes en Europa y en EE.UU. nacieron quebrados a la luz de un elemental análisis actuarial. Varios de los candidatos a la presidencia por parte de los republicanos estadounidenses están considerando estos y otros asuntos vitales, tales como Ron Paul y Herman Cain.  Ocurre lo mismo en algunos ámbitos políticos alemanes. Es de esperar que  puedan modificarse a tiempo las medidas que permitieron un Leviatán adiposo e ineficiente que afecta especialmente a los más necesitados.

Publicado originalmente en Ámbito Financiero (Argentina) el 20 de octubre de 2011.

La campaña electoral está a toda marcha en Venezuela con los seis candidatos que compiten por la candidatura de la Mesa de la Unidad (MUD), el movimiento opositor que nominará a un candidato único que le hará frente a Hugo Chávez en octubre de 2012.

Luego de 13 años de un gobierno socialista que ha dilapidado la economía venezolana y que incluso ha generazo escasez de gasolina en la rica nación petrolera, uno esperaría que los candidatos opositores ofrecieran un giro de 180 grados con respecto a las políticas estatistas de Hugo Chávez. Desafortunadamente, este no pareciera ser el caso.

Veamos por ejemplo al partido Primero Justicia, cuyo candidato presidencial Henrique Capriles Radonski, está liderando las encuestas. Capriles no ha dicho mucho sobre qué modelo económico apoya. Sus declaraciones se limitan a generalidades como “A mí hay una sola cosa que me obsesiona…que Venezuela tenga progreso”. Como gobernador del estado Miranda, a Capriles le gusta comparar su enfoque con el del ex presidente brasileño Lula da Silva: políticas macroeconómicas responsables combinadas con robustos programas sociales.

Sin embargo, la doctrina de Primero Justicia parece ser algo más específica en cuanto al papel que debe jugar el Estado en la sociedad. Afirma defender un “Estado Social-Humanista” que se encuentra entre “el Estado Social Burocrático que presta en forma monopolista e ineficiente los servicios sociales, y el Estado Neoliberal que se asume mínimo y claudica sus responsabilidades sociales”. En cuanto al modelo económico que Primero Justicia quiere promover, la doctrina señala que “se opone a la economía planificada socialista y a las formas económicas de tendencia liberal que convierten al mercado en un dogma”. En otras palabras Primero Justicia se ve así misma como una Tercera Vía entre el “Socialismo del Siglo XXI” de Hugo Chávez, y lo que afirma es el “dogma neo-liberal”.

A mi parecer, lo que Venezuela necesita es una ruptura absoluta con las fracasadas políticas estatistas del pasado, y no solo una versión “light” del socialismo. No obstante, un partido socialdemócrata moderno es definitivamente una mejor alternativa para el país que Hugo Chávez. Lamentablemente, durante la campaña electoral las autoridades de Primero Justicia se han mostrado más interesados en derrotar a Hugo Chávez prometiendo más asistencialismo y dádivas gubernamentales. Por ejemplo, el diario El Universal publicó la semana pasada una declaración del Coordinador Nacional de Primero Justicia, Julio Borges, donde fustigó a Chávez por no invertir lo suficiente en programas sociales. Borges señaló que su partido utilizaría los ingresos petroleros para crear un Fondo de Seguridad Social que otorgaría pensiones a “todos los venezolanos, sin importar que hayan tenido empleo formal o no”, incluyendo a amas de casa.

Cualquier observador de la historia moderna venezolana diría, “¡Otra vez!”. Por muchas décadas los políticos venezolanos, ya sea como gobierno o como oposición, han visto al Estado (y particularmente a los ingresos petroleros), como una fuente infinita de riqueza que simplemente necesita ser distribuida entre los venezolanos. Como Borges dijera en otra declaración “cada familia tendría 1.600 millones de bolívares (unos $375.000) si se distribuyeran adecuadamente y con justicia los recursos del petróleo”.

Henrique Capriles lanzó formalmente su candidatura presidencial la semana pasada. Los venezolanos tienen otras preocupaciones aparte de las necesidades económicas que jugarán un papel importante en las elecciones del año que viene, como el alarmante aumento de la criminalidad (Venezuela actualmente es el país más violento de Sudamérica) y la constante erosión de las libertades políticas y civiles. Sin embargo, Capriles está mal aconsejado si piensa que puede derrotar a Chávez jugando la carta populista de ofrecer más ayudas gubernamentales a los venezolanos.

Los venezolanos se merecen una verdadera alternativa a Chávez. Se merecen un candidato que prometa el regreso a un Estado de Derecho democrático. Las elecciones de octubre de 2012 también deberían ser algo más que elegir un nuevo distribuidor en jefe en el Palacio de Miraflores.

¿Necesita más pruebas de que la guerra contra las drogas es un fracaso? Basta con leer la Evaluación Nacional sobre la Amenaza de las Drogas 2011, publicada por el Departamento de Justicia de EE.UU. Aquí hay unas citas interesantes:

  • El abuso de varias de las principales drogas ilícitas, incluyendo la heroína, la marihuana y la metanfetamina, parece estar aumentando, especialmente entre los jóvenes. [página 1]
  • La disponibilidad generalizada de las drogas ilícitas en EE.UU. está aumentando. La heroína, la marihuana, la MDMA (éxtasis) y la metanfetamina son fáciles de obtener y su disponibilidad parece estar aumentando en algunos mercados. [página 24]
  • Se estima que un 8,7 por ciento de los estadounidenses de 12 años de edad o mayores --o 21,8 millones de individuos-- eran usuarios comunes de drogas ilícitas en 2009, un aumento estadísticamente significativo desde el 8 por ciento que lo eran en 2008. [página 1]
  • Importantes OCTs (organizaciones criminales transnacionales) con sede en México y sus asociados están fortaleciendo su dominio del comercio de drogas al por mayor en EE.UU. y mantendrán su dominio durante el futuro cercano. [página 7]
  • OCTs mexicanas operaban en más de mil ciudades estadounidenses en 2009 y 2010 (la cifra dada en el reporte del año pasado fue de 270 ciudades). [página 8]

Aquí puede leer el reporte completo en inglés.

Una de las banderas de Camila Vallejo y el movimiento estudiantil es que la educación pública universitaria en Chile --que no es gratuita, pero se financia con préstamos del estado-- deja a los estudiantes con deudas impagables. ¿De verdad?

El costo anual por estudiante en las universidades publicas chilenas es de aproximadamente $8.000, según información en la web de Libertad y Desarrollo. La República dice que el Estado presta el 85% a una tasa de interés de 6% anual y a un plazo de 10-20 años. Haciendo los cálculos, la deuda acumulada en 5 años de estudios (con intereses capitalizados) es de $39.500, y las cuotas mensuales, entre $283 y $439, según el plazo. No parece "impagable" para un egresado en un país donde el sueldo mínimo es de 300 dólares.

Steve Jobs"Al perseguir su propio interés, promueve el de la sociedad de una manera más efectiva que si esto entrara en sus designios".
Adam Smith, La Riqueza de las Naciones, 1776

Con la muerte de Steve Jobs, el mundo ha perdido a un genio. Basta dar un breve recorrido hoy por las redes sociales o por los titulares de los principales medios de comunicación para darnos cuenta que ayer la humanidad también perdió a uno de sus más grandes benefactores.

Steve Jobs epitomiza la mano invisible de Adam Smith. Fue un empresario cuyo único motivo fue la búsqueda del bienestar propio. De hecho ese fue uno de sus principales consejos en el ya famoso discurso de graduación de la Universidad de Stanford en el 2005:

"Tu tiempo es limitado, de modo que no lo malgastes viviendo la vida de otra persona. No quedes atrapado en el dogma, que es vivir como otros piensan que deberías vivir. No dejes que los ruidos de las opiniones de los demás acallen tu propia voz interior. Y lo que es más importante, ten el coraje para hacer lo que te dice tu corazón y tu intuición. De alguna manera ellos ya saben la clase de persona que quieres llegar a ser. Todo lo demás es secundario".

A diferencia de lo que muchos acostumbran a decir en este tipo de discursos, Jobs no instó a los graduandos de Stanford a sacrificarse por ideales nobles o a supeditar sus vidas a un nebuloso bien común. Por el contrario, Jobs apeló a que los jóvenes buscaran sus propios objetivos y siguieran sus propios ideales sin importar lo que otros dijeran.

Y es ahí donde entra la magnífica lección de Adam Smith. Al buscar su propio beneficio, Steve Jobs construyó una fortuna ofreciendo productos que beneficiaron a millones de consumidores. Jobs, al perseguir su interés propio, promovió el bienestar de toda la humanidad. Hoy, el mundo entero se lo reconoce.

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