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Beijing, la dictadura, contra el pueblo tibetano

Publicado por Luis Figueroa

La China es una dictadura; pero como es una dictadura “rica”, a los entusiastas de la realpolitik, a los posmodernos y a los pragmáticos, se les olvida aquel pequeño detalle.

El 24 de marzo pasado, mientras la antorcha olímpica era encendida en Atenas, el régimen de Beijing sentenció a un Yang Chunlin a cinco años de prisión, adivine usted por qué. Por decir que el respeto a los derechos humanos es más importante que los juegos olímpicos. El 14 de marzo la policía china le disparó a un grupo de manifestantes tibetanos; y el día 17, el Dalai Lama denunció el genocidio cultural en Tibet.

Desde que empezaron los disturbios en Tibet, la dictadura de China ha incrementado la cacería de los dirigentes de las manifestaciones y miles de soldados chinos han convergido en la frontera occidental con Tibet.

Hace poco, Zhang Qingli, el secretario del Partido Comunista de Tibet dijo que "actualmente estamos en una lucha intensa y feroz con el Dalai Lama; una lucha de vida, o muerte con el enemigo". Y las palabras del dirigente llaman la atención hacia el hecho de que la dictadura china, como todas las dictaduras, existe en condiciones específicas y muy limitadas.  Si esas condiciones cambian, la dictadura se quiebra. Así ocurrió en Polonia cuando Solidaridad cobró fuerza.  Así ocurrió en la República Democrática de Alemania cuando se abrió la frontera para Hungría. Eso fue lo que permitió el derrocamiento de los Ceaucescu, en Rumanía. Eso fue lo que le hicieron la Perestroika y la Glasnost a la Unión Soviética. Tibet puede ser el talón de Aquiles de la dictadura china; de modo que, en vísperas de las Olimpiadas, Hu Jintao se verá en la necesidad de resolver el asunto de forma que no quede duda de quién manda. Ciertamente no es de extrañar que sea una lucha de vida o muerte, como ha advertido Zhang; y que en algún momento, veamos "el uso máximo de la fuerza" para aplastar las manifestaciones.

Sin embargo, las reacciones internacionales y de la prensa, frente a lo que ocurre en Tibet, contrasta notablemente con las reacciones que se observaron durante los levantamientos contra la dictadura en Burma. ¿A qué cree usted que se debe esto?

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