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Arrogancia progresista

Cuando Hayek se planteó resumir el socialismo en una sola palabra, dijo "arrogancia". Fue una idea acertada, porque lo característico de los enemigos de la libertad es suponer que son seres superiores. ¿Cómo, si no, justificarían arrebatarnos la libertad y la propiedad?

Un ejemplo es don Jesús Caldera, que describió en El País el famoso "nuevo modelo productivo por el que hay que apostar". Lógicamente, cuando habla de apostar se refiere a apostar con nuestro dinero, no con el suyo. Lo que él despliega de verdad no es su dinero sino su arrogancia, que le lleva a señalar los sectores de futuro –dice "estratégicos", igual que en el franquismo– que garantizarán la sostenibilidad económica, social y medioambiental. Nada menos. No habla de la sostenibilidad política, que es la que posiblemente le interesa.

Todo es mentira, propaganda, humo, corrección política: "La lucha contra el cambio climático y la protección del medioambiente abren, además, nuevas oportunidades de empleo en la economía española". Ni una palabra de la libertad, de los recursos de las mujeres y hombres de un país libre. Aquí los socialistas nos dirán cuáles son los "sectores clave para el futuro". Dirá usted: no tendrán tanta cara. Pues sí que la tienen. Por un lado, agárrese: construcción, turismo y transporte. Y eso después de despotricar contra "la economía del ladrillo".

Y sigue Caldera. Siete "nuevos sectores": las energías renovables, las eco-industrias, las tecnologías de la información y comunicación, la biotecnología, la industria aeroespacial, las industrias culturales y los servicios sociales. Y más bobadas, y más "derechos de ciudadanía". Naturalmente, el resultado que prevén estos grandísimos creadores de paro es una gran subida de empleo, que además tienen la cara dura de cifrar en abanico: "Calculamos que podrían generarse entre 500.000 y 3,1 millones de nuevos empleos entre 2010 y 2025, en función del éxito relativo de las diferentes reformas".

Dirá usted: ¿cómo pueden caer en tamaños disparates? Pues una posibilidad está en el diagnóstico. Estos arrogantes que saben cómo organizar la economía y la sociedad, estos fenómenos afirman seriamente que la crisis económica mundial ha sido provocada por ¡los mercados!

Publicado originalmente en Libertad Digital el 7 de marzo de 2010.

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