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Analizando las políticas de austeridad de Gran Bretaña

Publicado por Juan Carlos Hidalgo

El debate sobre las políticas de austeridad en Europa está siendo seguido muy de cerca en América Latina, y muchas personas están sacando conclusiones equivocadas sobre cómo la austeridad está supuestamente estrangulando a las economías del Viejo Continente. Sin embargo, para entender mejor lo que ocurre al otro lado del Atlántico, tenemos que aclarar primero qué entendemos por “austeridad”.

Existen diferentes definiciones de austeridad allá afuera. El término podría referirse a la consolidación fiscal mediante recortes de gasto únicamente. También podría significar una mezcla de recortes de gastos y aumentos de impuestos (el llamado “enfoque equilibrado”), o podría tratarse solamente de aumentos de impuestos. De tal forma que cuando las personas culpan a la “austeridad” por los problemas económicos de Europa, podrían estar hablando de un conjunto de políticas muy diferente en cada país.

Echemos un vistazo a Gran Bretaña, país que acaba de entrar en una segunda recesión debido, según Paul Krugman del New York Times, al “fracaso evidente” de las políticas de austeridad. Si observamos los niveles de gasto gubernamental en Gran Bretaña, tanto en términos nominal como real, podemos ver que a pesar del anuncio de recortes profundos por parte del gobierno del primer ministro David Cameron, el gasto público sigue en aumento:

Gasto público de Gran Bretaña
Fuente: Comisión Europea, Asuntos Económicos y Financieros.

Si bien es cierto que, al menos en términos nominales, la tasa de crecimiento del gasto ha disminuido, eso está muy lejos de constituir recortes brutales, como Krugman y otros nos lo quieren hacer creer. Si observamos el gasto total del Estado como porcentaje de la economía, Gran Bretaña alcanzó un pico en 2009 del 51,5% que luego cayó al 49,9% en 2011. ¿Puede alguien afirmar seriamente que el país se encuentra en recesión por una caída tan pequeña del gasto público como porcentaje de la economía?

Ahora bien, recordemos que el gobierno de coalición conservador-liberal demócrata que llegó al poder en mayo de 2010 adoptó lo que The Economist catalogó un enfoque equilibrado de consolidación fiscal basado en £1 de aumento de impuestos por cada £3 en recortes de gastos. Para ser justos, la revista británica también dijo que si la recuperación económica se tornaba difícil de alcanzar, el gobierno debería considerar un aplazamiento en el aumento de impuestos, mas no en los recortes de gastos. Los aumentos de impuestos ya entraron en efecto (la tasa del IVA subió del 17,5% al 20%, por ejemplo). Pero, como podemos ver en la gráfica, los recortes de gasto no se han llevado a cabo en lo absoluto. Por lo tanto, la austeridad en Gran Bretaña ha consistido únicamente de aumento de impuestos.

Es difícil estimar el impacto del aumento de impuestos en la economía británica. Ciertamente la crisis económica en Europa Continental ha tenido un impacto en la recaída de Gran Bretaña. Sin embargo, aquellos que afirman que la “austeridad” es responsable por la segunda recesión británica deberían ser honestos y reconocer que por austeridad se refieren a aumentos de impuestos, no a recorte de gastos.

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