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A buena hora tenemos el poder....

Publicado por Luis Figueroa

En la entrada anterior, Gabriela Calderón llama la atención sobre la frase del político ecuatoriano, Ricardo Patiño: “Está bien que tengamos poder, a buena hora que seamos nosotros y no otros los que tengan poder”. Y me recordó que hace ratos, un grupo de estadounidenses me comentó que se extrañaban de la forma tan irrespetuosa con la que muchos guatemaltecos nos referíamos al gobierno y al Presidente de la República. Yo aventuré, a manera de hipótesis, que era porque el Presidente no era un símbolo de unidad nacional, ni nada parecido; sino que él y sus cómplices (cualesquiera que fueran) eran los dirigentes de la gavilla de turno que llegaba a usufructuar el poder. Y que, por lo tanto, para el guatematleco promedio, le era difícil pensar en ellos como dignos de algún respeto.

Yo tenía como 19 años, entonces; y sigo pensando igual. Es que sí hay diferencia moral entre un político que llega al poder para garantizar la igualdad de la ley para todos y para garantizar los derechos individuales de todos; y uno que llega al poder para hacer uso de él en su beneficio propio, o en el del grupo de interés al que representa. También hay diferencia entre el primer tipo de político y el que llega para imponer, en la sociedad, su particular visión del mundo. Por eso no me extraña la frase de Patiño. Para muchos, llegar al poder significa tener la oportunidad de ejercer la fuerza (supuestamente para el bien, y generalmente para el mal).

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