Por Gale L. Pooley
Resumen: El papel se ha abaratado drásticamente en los últimos dos siglos. Esta abundancia no se debe principalmente a la conservación o al reciclaje, sino a los avances en el conocimiento y la tecnología. La creciente eficiencia a la hora de transformar los abundantes árboles en papel es un buen ejemplo de ello.
En 1826, una resma de 500 hojas de papel costaba unos 5 dólares. Con un salario promedio cercano a los cinco centavos por hora, el precio en tiempo era de 100 horas. El papel era un bien preciado porque aún no se habían inventado las técnicas modernas de fabricación de papel: aún no habíamos descubierto los conocimientos necesarios para innovar el producto.
Hoy en día, una resma de 500 hojas de mucha mayor calidad se vende por 7,99 dólares en Staples. Con un salario promedio de unos 36,86 dólares por hora, el precio en tiempo es de solo 13 minutos.
El precio en tiempo del papel ha caído un 99,78% en los últimos 200 años. Con el tiempo que se necesitaba para ganar el dinero de una sola hoja en 1826, un trabajador hoy puede obtener 461 hojas. La escasez no desapareció porque conserváramos el papel, sino porque aprendimos a transformar los abundantes árboles en papel aún más abundante.

¿Qué hay del papel reciclado?
Mucha gente da por sentado que reciclar papel ahorra recursos. Si eso fuera cierto, ¿por qué el papel reciclado es aproximadamente un 85% más caro que el papel virgen? La respuesta es que Estados Unidos tiene unos 300.000 millones de árboles, mientras que el propio proceso de reciclaje consume una cantidad considerable de energía, mano de obra y capital.

Una pregunta útil cada vez que alguien advierte de que nos estamos "quedando sin" algo es sencilla: Si es tan escaso, ¿por qué es tan barato?
Recuerda, la abundancia no proviene de las buenas intenciones; proviene de la innovación. A lo largo de dos mil años, el papel ha pasado del papiro a los trapos de algodón y lino, y de ahí a la pulpa de madera; cada transición es un triunfo del ingenio humano sobre la escasez. Lo que consumimos no son árboles ni fibras, sino conocimiento codificado en la materia. Y cuanto más consumimos, más descubrimos. Por eso el papel es abundante, los lápices son baratos y la luz es abundante. La riqueza es el aprendizaje hecho visible, y la abundancia es el dividendo de las ideas.
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