Una historia de dos males

Jeffrey A. Singer dice que así como en el combate del COVID-19 lo importante es fijarse en la evolución de las tasas de hospitalización y mortalidad, en el combate de la epidemia de sobredosis de drogas toca seguir el mismo indicador y adoptar políticas que mitiguen el daño.

Por Jeffrey A. Singer

Algunos observadores de nuestra política frente a la pandemia del coronavirus critican la tendencia a enfocarse exclusivamente en los números de casos, cuando las tasas de hospitalización y de mortalidad son lo que realmente importa. Conforme aprendemos más acerca del virus del COVID, la mitigación y el tratamiento está mejorando y las fatalidades están disminuyendo. 

De igual forma, la política del Departamento de Justicia de EE.UU. (DOJ, por sus siglas en inglés) hacia la epidemia de sobredosis parece estar enfocada en los arrestos y capturas de drogas, como podemos ver en un reciente comunicado de prensa del DOJ que cuenta los arrestos de traficantes de drogas y las capturas de drogas ilegales que se han dado desde que empezó la “Operación SOS” en julio de 2018. Pero es la tasa de mortalidad por sobredosis lo que realmente importa. 

El DOJ dice que sus operaciones están haciendo que disminuyan las muertes por sobredosis. Solamente hay un problema: las sobredosis ya estaban aumentando en 2019 e inicios de 2020, incluso antes de que llegara la pandemia del COVID-19, y se han disparado desde el inicio de la pandemia. 

Los expertos de salud pública y quienes proveen cuidados médicos han aprendido, desde los primeros días de la pandemia, cómo mitigar la propagación con medidas que reducen el daño tales como usar mascarillas y practicar el distanciamiento social, y cómo tratar de mejor forma la infección. Nuevos tratamientos están siendo desarrollados y, ojalá pronto, una vacuna nos ayudará a alcanzar la inmunidad de “rebaño” o “comunitaria”. Desafortunadamente, lo mismo no puede decirse de aquellos que combaten en la guerra contra las drogas. Los funcionarios públicos parecen reacios a mitigar la propagación de las muertes y enfermedades con medidas que se ha demostrado que pueden reducir el daño como “el intercambio de agujas” y los programas de “sitios de inyecciones seguras”, los Tratamientos de Medicación Asistida, y la distribución libre de prescripción del antídoto contra las sobredosis naloxona. Parece que no les interesa en desarrollar la versión de una vacuna para la epidemia de sobredosis: acabar con la prohibición. Todos los expertos de salud pública están de acuerdo con que, eventualmente, la población del mundo se recuperará conforme la pandemia del coronavirus gradualmente desaparezca. Pero esto no puede decirse acerca de la epidemia de las sobredosis. 

Espere ver por parte del DOJ otro comunicado de prensa positivo jactándose de los arrestos y capturas de drogas el próximo año. También espere ver que las sobredosis continúen aumentando.

Este artículo fue publicado originalmente en Cato At Liberty (EE.UU.) el 24 de septiembre de 2020.