Un acto arbitrario

Manuel Hinds considera arbitraria y contraria al espíritu de la Ley de Partidos Políticos la prohibición impuesta por el Tribunal Supremo Electoral a los medios de comunicación masivos de transmitir cualquier spot, programa de televisión, cuñas radiales o publicaciones en las que aparezcan los precandidatos presidenciales.

Por Manuel Hinds

A principios de este mes el Tribunal Supremo Electoral emitió una resolución para normar las comunicaciones de precandidatos, partidos y medios durante las elecciones primarias para seleccionar los candidatos a la Presidencia de la República. La resolución se dio en respuesta a la queja de algunos ciudadanos de que las campañas que los precandidatos de ARENA están llevando a cabo constituyen una “campaña adelantada” para las elecciones de 2019 porque en el proceso han colocado vallas y mupis en calles y carreteras y han trasmitido varios programas de televisión, incluyendo un debate entre todos los precandidatos que se llevó a cabo el jueves de la semana pasada. La queja es que en la propaganda para cada uno de los precandidatos se filtra un mensaje favorable para el partido ARENA mismo, lo cual representa, dicen los quejosos, una desventaja para los otros partidos, que no están llevando a cabo un proceso similar.

El TSE se pronunció a favor de los quejosos, estableciendo unas restricciones que no solamente violan la libertad de expresión y prensa consagrada en la Constitución Política sino que además contradicen el espíritu de la Ley de Partidos Políticos y la sentencia de la Sala de lo Constitucional que exigió que los candidatos a puestos de elección popular fueran seleccionados por medio de procesos democráticos. Las restricciones son tales que, en medio de muchas otras, el TSE ordena que los medios “no podrán transmitir spots, programas de televisión, cuñas radiales o publicaciones en prensa escrita y digital, en las que aparezcan ciudadanos que aspiren al cargo de presidente o vicepresidente de la República”.

Esto implica que para no incurrir en sanciones del TSE los periódicos, los canales de televisión tendrían que estar autocensurándose, no reportando ningún evento en el que aparezcan precandidatos y buscando que en ninguna fotografía o video aparezca uno de estos. Esto suprimiría mucha información que el público demanda legítimamente y establecería una autocensura que está prohibida por la Constitución. El TSE no tiene derecho ni competencia para negar al público acceso a la información.

La resolución también contradice el espíritu de la Ley de Partidos Políticos y los estatutos de ARENA, que han sido aprobados por la Asamblea Nacional como leyes de la República. La Ley de Partidos Políticos ordena que los candidatos sean seleccionados por medios democráticos, y los estatutos de ARENA que esta selección debe hacerse por medio de elecciones primarias. El padrón electoral de ARENA es de 122 mil personas. No hay manera efectiva de llegar a todos estos electores sin usar los medios masivos que son precisamente los que el TSE ha prohibido usar. Facebook y otras redes sociales se pueden usar, pero no llegan a todos, especialmente a los que tienen menos medios económicos. En realidad, los medios masivos cumplen un papel que sin ellos nadie puede cumplir. Al prohibir el uso de estos medios, el TSE ha remachado su negación al derecho de información de la población.

¿Cómo podrían enterarse los 122 mil empadronados de ARENA de lo que piensan y sienten los precandidatos para hacer su decisión de por quien votar? ¿Y cómo el resto del país podría enterarse de cómo se han realizado las primarias si no se puede informar sobre ellas?

La verdad es que al emitir estas resoluciones el TSE ha seguido innecesariamente una filosofía restrictiva para resolver el problema de la equidad de oportunidades en las elecciones. Los quejosos o sus protegidos se sienten en desventaja porque estos protegidos, los otros partidos, no están realizando primarias, y no están teniendo una legítima competencia para seleccionar a su candidato. Si ellos estuvieran cumpliendo con el espíritu de la Ley de Partidos Políticos, ellos también estarían haciendo propaganda nacional, y tendrían vallas, mupis, entrevistas y hasta, posiblemente, debates. Por supuesto, si no se puede publicar nada en los medios masivos de los actos de los precandidatos de ARENA, ni de sus debates, ni de la magnitud de su proceso, los otros partidos podrán no hacer nada similar y aún así pretender que son tan democráticos como ARENA —obviamente— sin serlo. El sacar el proceso de las primarias de los medios masivos es crear oscuridad en la política del país. Todos sabemos lo que se forja en la oscuridad.

Este artículo fue publicado originalmente en El Diario de Hoy (El Salvador) el 13 de abril de 2018.