Suficiente con los diálogos

Juan Carlos Hidalgo considera que el momento para dialogar ha pasado y que ahora el diálogo solo sirve para maquillar el chantaje de los sindicatos.

Por Juan Carlos Hidalgo

Los gritos que pegó Carlos Alvarado en Nicoya bien pudieron ser un punto de inflexión en su presidencia. Emboscado por grupos sindicales que lo insultaban y abucheaban, el mandatario perdió los estribos y con las venas henchidas les advirtió “a los que nos detienen, no los vamos a dejar que nos detengan” —Cicerón puede estar tranquilo, Alvarado nunca se le irá arriba en oratoria—. ¿Había llegado finalmente el momento en que el presidente les decía a los gremios “hasta aquí”?

Cualquier esperanza se disipó el jueves cuando Alvarado los recibió en Casa Presidencial, los subió al podio, les dio micrófono y acordó dialogar con ellos —otra vez—. La lista de grupos congregados en el Encuentro Social Multisectorial es el quién es quién de las fuerzas que “nos detienen”. Ahí llegó a dictar sus términos Albino Vargas, quien ha comparado al presidente con Daniel Ortega y que hace unos meses lo amenazó diciéndole que se estaba comprando “todos los números de la rifa”. También estuvo el autodenominado “Movimiento Estudiantil de Secundaria”, un puñado de revoltosos que cierran colegios con candados y a los que el gobierno inexplicablemente ha legitimado como representantes estudiantiles.

Que el agasajo sindical tuviera lugar la misma semana en que los gremios de la Caja Costarricense de Seguridad Social (CCSS) —que no están en el ESM— se fueran a huelga, paralizando equipos para el tratamiento del cáncer, dejando sin alimentos a los enfermos en los hospitales y causando la suspensión de miles de citas y cirugías —e incluso la posible muerte de un paciente— fue una coincidencia que jamás debió permitirse. Sin embargo, el presidente insiste en que el diálogo “va teniendo buenos frutos”.

El gobierno destaca su disposición a dialogar como la única forma de mantener una preciada “paz social”. Pero ese término no es más que un eufemismo para maquillar el chantaje criminal de los sindicatos, que en el último año demostraron que no tienen miramientos para cometer actos delictivos en defensa de sus gollerías. Lo del jueves no fue el lanzamiento de una jornada de entendimiento multisectorial, sino un acto de apaciguamiento gremial.

El país debe avanzar con paso decidido y los sindicatos han dejado claro que harán lo imposible por detenernos. Es hora de que el presidente entienda que el tiempo para dialogar con extorsionistas ya expiró.

Este artículo fue publicado originalmente en La Nación (Costa Rica) el 12 de agosto de 2019.