Silencios que dicen mucho

Juan Carlos Hidalgo comenta el paro de los empleados del poder judicial en Costa Rica.

Por Juan Carlos Hidalgo

La huelga del Poder Judicial es diferente a cualquier otra que haya sufrido el país, como bien lo indica la especialista en derecho laboral Paola Gutiérrez en  El Financiero. Todo un poder de la República se ha ido a paro, suspendiendo el trabajo de los tribunales, la impartición de justicia y otras funciones esenciales para el mantenimiento de un Estado de derecho. La raison d’être del plantón, como sabemos, es defender un régimen que obliga al resto de los contribuyentes a pagarles pensiones de lujo a los empleados judiciales.

Uno creería que este tipo de coyuntura se presta para la consolidación de liderazgos, tanto de quienes son responsables de gobernar, como de aquellos que aspiran a hacerlo. Pero ese no ha sido el caso. El presidente Solís hizo las de Pilatos al decir que esta es una bronca entre los gremios del Poder Judicial y los diputados. No importa que un mal acuerdo podría dejarle una enorme factura a Hacienda y, por ende, es un asunto que también le atañe al Ejecutivo. Como vemos, Solís ya está en operación de patearle la bola al próximo gobierno.

Más patética aún fue su solicitud de “misericordia” a los huelguistas para que entregaran los cuerpos retenidos en la morgue judicial. Solís dijo hace un año que ni 57 diputados unánimemente podían tocar asuntos de remuneraciones sin antes consultarlo con los sindicatos, básicamente dándoles un veto sobre cualquier reforma al sector público. El presidente puso a los zorros a cuidar el gallinero y ahora les pide misericordia.

Pero son los candidatos Antonio Álvarez Desanti y Carlos Alvarado quienes han guardado un silencio sepulcral durante el paro. No olvidemos que en abril los diputados del PLN votaron en una comisión a favor de conocer únicamente la propuesta de reforma de los sindicatos, arguyendo un pacto de Álvarez con los gremios. Y hace poco más de una semana, el diputado Franklin Corella —ficha cercana de Alvarado— firmó un acuerdo similar con los sindicatos para que depusieran la huelga. Si bien el jueves estos diputados votaron a favor de una reforma sensata, el silencio de los candidatos se mantiene. ¿A qué se deberá?

No todo ha sido mutismo. La diputada Marcela Guerrero del PAC se ha erguido como una voz seria y valiente en este debate, atrayendo incluso amenazas por su rechazo a buscar soluciones políticas apartadas de criterios técnicos. Esto es precisamente lo que el país necesita ahora.

Este artículo fue publicado originalmente en La Nación (Costa Rica) el 31 de julio de 2017.