Si caen los niveles de anticuerpos, ¿ya no hay inmunidad?

Jeffrey A. Singer explica que es normal que los niveles de anticuerpos caigan luego de que se haya superado una infección como el COVID-19, pero que eso no significa que el paciente recuperado ya no está protegido frente a una nueva infección.

Por Jeffrey A. Singer

El New York Times tuvo un excelente artículo el 27 de octubre discutiendo el papel que los linfocitos B —que producen anticuerpos para virus y otros patógenos invasores— y los linfocitos T —algunos de los cuales atacan y destruyen directamente los patógenos, y otros que desarrollan una memoria para componentes de los patógenos invasores. 

Luego de que el sistema inmunológico de una persona ha derrotado una infección de COVID-19 o cualquier otro virus, las células B de esa persona continúan produciendo anticuerpos para ese virus pero, con el tiempo, la producción del anticuerpo y los niveles de anticuerpos gradualmente disminuyen. Pero como el inmunólogo de la Universidad de Pennsylvania Scott Hensley dice en el artículo del New York Times:

Los niveles en declive de anticuerpos luego de que una infección severa haya sido resuelta “es la señal de una respuesta normal por parte de un sistema inmunológico sano”, dijo el Dr. Hensley. “No significa que esas personas ya no tienen anticuerpos. No significa que ellos no tienen protección”.

El Dr. Hensley dice que los recientes titulares sensacionalistas acerca de un estudio del Imperial College de Londres que demuestra un declive gradual en los anticuerpos luego de una infección de COVID son “absurdos”.

Esto es porque las células B y la producción de anticuerpos son solamente un componente de la respuesta inmune. El Dr. Paul Elliott, un epidemiólogo del Imperial College den Londres señala en el artículo del New York Times que algunos linfocitos T retienen una memoria del patógeno y estimulan a las células B para que estas produzcan más anticuerpos para este, si es que y cuando el patógeno vuelve a invadir. Otros linfocitos T atacan y destruyen directamente el patógeno que ellos recuerdan. Todavía otras células T liberan factores que movilizan otros componentes del sistema inmunológico del anfitrión en contra del patógeno. 

El artículo del New York Times cita al Dr. Shane Crotty, un virólogo en La Jolla Institute for Immunology diciendo:

“Un número muy pequeño de personas puede que no produzcan anticuerpos. Pero incluso esas personas puede que tengan células inmunes llamadas células T que pueden identificar y destruir el virus. La gran mayoría de personas infectadas con el coronavirus desarrollan respuestas celulares duraderas, según varios estudios recientes.

Las células T es poco probable que prevengan una infección, pero puede que al menos prevengan una enfermedad seria al mitigar el ataque, dijo el Dr. Crotty. Considerando todo esto, dijo él, interpretar niveles bajos de anticuerpos como que la inmunidad ha desaparecido, o que las vacunas del coronavirus no serán efectivas es ‘equivocado’”.

El 24 de octubre en el Podcast diario de Cato, discutí, entre otras cosas, cómo la inmunidad de las células T podría implicar que muchas más personas de las que pensamos ya son inmunes al COVID-19. La memoria en las células T de otros coronavirus, esto es, aquellos que causan el resfriado común, también podrían conceder “inmunidad parcial” a las personas expuestas a las infecciones del COVID-19 y esto podría ayudar a explicar por qué algunas personas tienen síntomas más leves —o ningún síntoma— con las infecciones del COVID-19. 

Educando a los lectores que podrían de otra manera concluir que los reportes de niveles en declive de de anticuerpos en los pacientes que han tenido COVID-19 es una mala noticia, la reportera científica del New York Times Apoorva Mandavilli prestó un servicio público.

Este artículo fue publicado originalmente en Cato At Liberty (EE.UU.) el 2 de noviembre de 2020.