Remedios contraindicados

Iván Alonso indica que cuando se da una concentración de mercado entre pocas empresas esto no necesariamente implica perjuicios al consumidor, más bien, si se da en un ámbito de competencia libre, puede derivar en productos más accesibles al consumidor.

Por Iván Alonso

La compra de Quicorp, dueña de Mifarma y otras cadenas de farmacias, por InRetail, propietaria de Inkafarma, la cadena más grande de todas, ha suscitado diversas reacciones que llaman a la intervención del estado en el mercado de comercialización de medicinas. Todas ellas, creemos, contraindicadas para la economía del consumidor. 

El defensor del pueblo, que juega figurativamente de líbero, propuso en el Congreso que el estado subsidie a otra cadena de farmaciapara que compita con las de InRetail. Una propuesta que supone, acaso correctamente, que la nueva cadena integrada bajará los precios de los medicamentos. Lo que no se entiende es por qué quiere el defensor amenazarla con subsidiar a un competidor si lo hace. 

Por su parte, el congresista Velásquez Quesquén, añorando quizás en lo profundo de su ser las colas que simbolizan el primer gobierno de su partido, ha propuesto el control de precios de los medicamentos. ¿Cuál es la necesidad del control? La expansión de Inkafarma, Mifarma y otras cadenas en los últimos años no ha producido un aumento de los precios de los medicamentos por encima de la inflación

Propuestas como éstas no parecen ser más que reacciones instintivas ante lo que se presume que es una amenaza al consumidor: la concentración empresarial. A veces la concentración no es sino el resultado natural de una expansión de la oferta. Lan llegó a tener el 90% o más del mercado aéreo nacional, simplemente porque puso los aviones cuando nadie más quería ponerlos. En el mercado farmacéutico, las cuatro cadenas principales, para usar una medida convencional, controlaban el 69% de las farmacias afiliadas en el 2010 y el 80% en el 2015, de acuerdo con el anuario estadístico del Ministerio de la Producción, que cualquiera puede consultar en la web. La razón por la que el mercado se concentró más fue que las grandes cadenas abrieron más farmacias. Sólo Inkafarma abrió 377 nuevos locales, duplicando prácticamente su tamaño. Hubo más concentración, pero hubo también más farmacias. 

¿Se ha perjudicado el consumidor con ese aumento en la concentración? No; todo lo contrario. Las ventas totales de productos farmacéuticos en farmacias, supermercados y otros locales crecieron más de 60% entre el 2010 y el 2015, pasando de 4.700 millones de soles aproximadamente a 7.700 millones. Los precios de los productos farmacéuticos aumentaron tan solo 15% en ese mismo periodo. Quiere decir que el volumen de ventas creció entre 40% y 45%. En otras palabras, ha habido cada vez más medicinas al alcance de la gente. 

El temor a la concentración nace de una doctrina económica errada, según la cual la estructura del mercado, esto es, el tamaño relativo de los distintos competidores, determina la intensidad de la competencia y los precios y cantidades que se ofrecen al público. Supuestamente, cuanto más concentrado el mercado, más se elevan los precios por encima de los costos. El error de esa doctrina está en considerar que la estructura del mercado es algo caído del cielo, y no el resultado del proceso competitivo, como, en efecto, lo es. 

Y la competencia tiende siempre a lo que es más eficiente. Si todavía hay economías de escala en el negocio farmacéutico, InRetail seguirá creciendo con precios bajos. Si no, perderá participación de mercado y quién sabe termine vendiendo lo que acaba de comprar.

Este artículo fue publicado originalmente en El Comercio (Perú) el 9 de febrero de 2019.