Reforma de la inmigración: Eliminar el retraso en la presentación de solicitudes
Gordon Gray y Whitney Appel estiman que el costo inicial para el presupuesto federal de eliminar el retraso en el procesamiento de las solicitudes de visas de inmigración se superaría con creces durante la próxima década.
Por Gordon Gray y Whitney Appel
En la actualidad hay unos 8,6 millones de solicitudes de inmigración pendientes ante el Servicio de Aduanas e Inmigración de Estados Unidos (USCIS). De ellas, 5,2 millones están atascadas, con plazos de tramitación más largos de lo habitual. Al igual que muchas agencias federales, las operaciones del USCIS se vieron sustancialmente perturbadas por la pandemia de COVID-19; es una agencia de cara al público, que lleva a cabo una parte sustancial de sus actividades con miembros del público y, a menudo, en persona.
El USCIS también es único entre los organismos gubernamentales en el sentido de que se financia casi en su totalidad con las tasas de los usuarios, en su mayoría ingresos procedentes de extranjeros que solicitan entrar o permanecer en el país. La agencia recibe alrededor del 97% de su financiación a través de la imposición y recaudación de tasas cobradas a los solicitantes de inmigración. Aunque hacer que los inmigrantes paguen íntegramente sus propios gastos de tramitación puede parecer justo, este modelo de financiación significa que la agencia tiene poca o ninguna capacidad de aumentar los recursos para ponerse al día cuando se queda rezagada, y hoy está lamentablemente rezagada.
Dada la escasez endémica de mano de obra en todo Estados Unidos, éste sería un buen momento para que el Congreso echara una mano. Hemos evaluado varios escenarios de financiación y dotación de personal que eliminarían el retraso de solicitudes pendientes. Cada escenario requeriría asignaciones adicionales del Congreso por un total de entre 3.000 y 4.000 millones de dólares –aproximadamente una cuarta parte del 1% del gasto federal anual– y podría eliminar eficazmente el retraso en tan sólo dos años.
Desde el punto de vista económico, una tramitación más ágil de las solicitudes de inmigración sería un buen negocio para Estados Unidos. Mientras que los contribuyentes correrían con los gastos de la solución del retraso, una tramitación más ágil serviría para aumentar la producción económica y el pago de impuestos de estos inmigrantes a lo largo de toda su vida. Nuestro análisis estima que la eliminación de los retrasos añadiría unos 938.000 nuevos trabajadores a la economía estadounidense en los próximos años, y su entrada en la economía nacional crearía hasta 110.000 millones de dólares al año en producto interior bruto real adicional. La llegada más temprana de nuevos trabajadores y el aumento concomitante de la renta nacional tendrían un efecto presupuestario público significativo y positivo durante la próxima década que superaría con creces el coste presupuestario inicial de eliminar el retraso.
Aunque muchas de las solicitudes pendientes ante el USCIS pueden ser administrativas o carecer de consecuencias económicas, la eliminación de este retraso aumentaría la inmigración y el empleo en Estados Unidos. La mejora de este proceso y la eliminación de los retrasos actuales reportarían en última instancia importantes beneficios económicos y fiscales.
Este artículo fue publicado originalmente en la revista Regulation (edición de primavera de 2023).