“¿Posponer las elecciones????”

Gene Healy indica que el presidente de EE.UU. carece del poder de posponer las elecciones, dado que el Congreso fija la fecha de las mismas e incluso si lo hiciera, la Ley de Sucesión Presidencial indica que la vocera del Congreso, Nancy Pelosi, tomaría su lugar el 20 de enero de 2021.

Por Gene Healy

Como si en EE.UU. en 2020 no hubiese ya suficiente sensación de república bananera, últimamente el presidente Donald Trump se ha mostrado inusualmente concentrado en sumar muestras de autoritarismo disfuncional. Primero tuvimos su intento en Portland de utilizar el cumplimiento de la ley federal como una especie de fuerza de seguridad interna ad hoc. Ahora hay la sugerencia más reciente —en Twitter, naturalmente— de que quizás deberíamos “Retardar las elecciones hasta que las personas puedan debidamente, seguramente, votar con seguridad???” Recuerdo mucha paranoia en la Derecha hace algunos años atrás acerca de que el presidente Obama estaba conformando una “fuerza de seguridad nacional civil” y negándose a abandonar el cargo; durante las últimas dos semanas, Trump ha coqueteado con ambas ideas más de lo que Obama lo hizo en sus dos periodos. 

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Debido a la manera de decirlo de Trump fue lo suficientemente agradable como para ser posiblemente negada, no queda claro a partir del tweet de Trump si está sugiriendo que él podría posponer las elecciones de noviembre por sí solo vía un decreto ejecutivo. Lo que queda claro, como lo señaló Walter Olson, es que el presidente no tiene tal poder. En la Constitución, el Congreso fija la fecha para las elecciones presidenciales; a menos que el Congreso cambie la ley, esa elección se realizará el 3 de noviembre, “así le guste o no al presidente”.

Durante tiempos igual de paranoicos hace 16 años, cerca del primer voto presidencial posterior al 9/11, el Servicio de Investigaciones del Congreso examinó la cuestión del “Poder de la Rama Ejecutiva para Posponer Elecciones”, concluyendo que este no existía. Incluso el uso más amplio posible —o abuso— de los poderes de emergencia del presidente “no parecerían tener el efecto legal de retardar una elección, ni le daría al Poder Ejecutivo la autoridad de cambiar la fecha de la elección”. Dado que en virtud de la Enmienda No. 20, el periodo de Trump termina al medio día del 20 de enero, incluso si lograse de alguna manera de cancelar la elección totalmente, en ese punto, y bajo la Ley de Sucesión Presidencial, la vocera del Congreso Nancy Pelosi tomaría su lugar. Es posible que Trump todavía no ha pensado en esto detenidamente. 

De cualquier manera, si el tweet de Trump era un amenaza velada de posponer la elección, esta se una a una larga lista de deseos autoritarios que ha permitido dejar flotar desde su inauguración. En tan solo los últimos dos años, este presidente (una lista incompleta):

Por supuesto, Trump nunca llevó a sus consecuencias finales cualquiera de esas amenazas. De igual manera, es una apuesta relativamente segura que “Posponer la elección???” nunca hará la transición de tweet estúpido a plan macabro (Yo quizás, sin embargo, apostaría a que se intentará un auto-perdón presidencial antes del 20 de enero). 

El hecho de que el presidente No. 45 carezca de competencia, auto-disciplina, y suficiente atención funcional para llevar sus peores impulsos autocráticos a la práctica es, supongo, algo como una bendición. Eso no significa que el tweet autoritario de Trump es inofensivo. Cuando la mitad de la clase política es llevada por la lealtad partidista a defender o minimizar el desprecio abierto del presidente por los límites constitucionales es probable que resulte más fácil que los presidentes futuros realicen genuinos ataques a esos límites.

Sin duda escucharemos de los aliados del presidente que esto es solamente un tweet, que el realmente no pensaba lo que dijo, y/o que simplemente estaba siendo “sarcástico”. Trump no piensa que se expresó mal: mire lo que ahora ha dejado como su tweet destacado, con orgullo y a la cabeza de su cuenta de Twitter. El señor es un vampiro sediento de atención, y toda la prensa es buena prensa. Es cansino, cuando no, agotador. Joe Biden ha recibido una cantidad considerable de críticas por su “campaña invisible”, pero no ser visto y que rara vez lo escuchen podría resultar ser un bienvenido contraste y una estrategia de campaña con el atractivo mayor posible.

Este artículo fue publicado originalmente en Cato At Liberty (EE.UU.) el 31 de julio de 2020.