¿Por qué ir a votar?

Alfredo Bullard considera que el voto obligatorio, no sirve para mejorar la calidad del Congreso puesto que la gente vota no para mejorar el futuro del país, sino más bien para evitar la multa.

Por Alfredo Bullard

Leí alguna vez que en un país civilizado (de esos en los que el voto es voluntario) dos economistas se encuentran en la cola de votación y se avergüenzan de verse uno al otro. Y es que es económicamente irracional ir a votar si el voto es voluntario.

En un proceso electoral el voto de una persona no vale nada. Su voto solo tiene valor si la elección se define por un voto. En los demás casos su voto no hace ninguna diferencia y por tanto no aporta ningún valor a su futuro. Si un candidato o un partido le gana a otro obteniendo 10.000 frente a 9.000 votos, su voto no valió nada porque el elegido no cambiara (9.999 frente a 9.001 votos no hacen ninguna diferencia). El supuesto en que su voto realmente valga es realmente muy extraño.

En pocas palabras ir o no ir a votar no cambia el futuro de un votante individual casi nunca (por no decir nunca).

En el Perú los dos economistas que se encuentran en la cola, sin embargo, no tendrían vergüenza porque saben que ir a votar puede ser racional ya que si no van los multan. Ese parecería el único beneficio del voto obligatorio: no arrochar a los economistas por hacer algo económicamente irracional.

Pero el que uno vaya a votar obligado no quiere decir que su voto sea de calidad. Y sin calidad de votos, cae la calidad de los elegidos. Si es obligatorio ir a votar, las personas invierten en dejar de hacer otra cosa (ver televisión, quedarse en la playa, o resolver un crucigrama).

Pero para votar bien hay otra inversión que uno tiene que hacer: informarse sobre qué partido es mejor y/o qué candidato apoyará las cosas que quisiera para mi país.

Informarse tiene un costo. ¿Cuántos lectores han leído y comparado las propuestas de los partidos y sus candidatos? Yo no lo he hecho y estoy casi seguro de que usted tampoco.

La multa lo obliga a votar, pero no lo obliga a votar informado y de manera racional. Como no hay multa por ser irracional tendremos más votantes, pero votando peor. Por eso elegimos malos presidentes y peores congresistas: la gente va a votar para que no lo multen, no para tener un mejor futuro. Sabe que su voto tiene casi nulo impacto en lo que será su vida.

Suiza es el país del mundo donde, a pesar de tener voto voluntario, más gente va a votar. Hace unos años, para incrementar la cantidad de votantes se implementó el voto por Internet. No había que ir al local de votación, lo cual es más barato que ir. El razonamiento era simple: si bajo el costo de votar, habrá más votantes (simple aplicación de la ley de oferta y demanda). ¿El resultado? Fue a votar menos gente que antes. Y es que parece que la razón por la que la gente va a votar es la misma por la que va al Estadio a ver un partido pudiendo verlo por televisión: la emoción de participar como hincha que apoya su equipo.

Si multo a la gente que no va al estadio, ¿qué esperaría de la calidad del hincha? Claramente caería. Ya no irían al estadio solo los interesados sino los que no tienen ningún interés. Tendría hinchas tan desinteresados como nuestros votantes. Y un hincha desinteresado aporta poco al equipo. Así que prepárese para ver la calidad del Congreso que se elegirá el próximo domingo. Va a parecer un equipo colero que se va a la baja.

Este artículo fue publicado originalmente en Perú 21 (Perú) el 18 de enero de 2020.