¿Por qué existen las multas?

Alfredo Bullard considera que se reducirían los costos de recaudación de un multa para el estado si esta se cobra por anticipado a aquellas personas que desean que no se le apliquen ciertas reglas como, por ejemplo, un límite de velocidad inferior.

Por Alfredo Bullard

Usted regresa de una reunión a la 1 de la mañana. El semáforo está en rojo. No hay nadie en la calle. Parece seguro cruzar. Tiene que decidir si cruza en rojo o espera a que cambie a verde. Decide pasar.

Este dilema es muy común y lo enfrentamos todos los días (no solo con la luz roja). O asume el costo de cumplir con la norma (perder tiempo en el semáforo) o asume el costo de incumplirla (posibilidad de recibir una multa). Nadie cumple siempre con todas las normas. 

Intuitivamente considera el monto de la multa y la posibilidad de ser sancionado. Por eso más gente cruza la luz roja a la 1 de la mañana que a las 12 del mediodía. La multa nominal es la misma pues no hay multas distintas por horarios. Pero a la 1 de la mañana la posibilidad de ser detectado es menor. Con ello la multa esperada es menor. 

Veamos. La multa es, digamos, S/100. Pero la posibilidad de ser detectado es mayor a mediodía (digamos 50%, porque hay más policías en la calle) que en la madrugada (digamos 10%). El costo de cruzar (multa esperada) es entonces S/50 a mediodía y S/10 a la 1 de la mañana. 

Este cálculo está implícito en toda infracción de la ley (ser informal, no pagar impuestos, botar basura en la calle, ir a exceso de velocidad y, por supuesto, no respetar el "pico y placa").

Pero cobrar una multa tiene un costo. No todas las multas se cobran. Por eso no es inusual que el Estado dé descuentos a quien paga prontamente. Por ejemplo si usted paga dentro de los 5 días de notificado de la infracción, le descuentan el 83% de la multa (solo paga S/57.12 de los S/336 de la multa establecida. 

Nunca se busca desincentivar todas las conductas infractoras. De lo contrario, pondría multas de un millón de dólares para todas las infracciones. Se asume que la multa es proporcional al costo que genera a la sociedad.  

Por ello no es descabellado cobrar a las personas por anticipado por su voluntad de que no se le apliquen ciertas reglas. Hay modelos que muestran que es más eficiente comprar el derecho, por ejemplo, de ir por encima de la velocidad máxima. El usuario paga y ya no se le multará por exceder la velocidad. Se reduce el costo de recaudación. Es lo que implícitamente ocurre cuando uno paga un peaje para circular por una carretera con límites de velocidad más altos.

En esa línea, es razonable que la Municipalidad establezca una regla por la que el usuario que quiere circular en los días en que está limitado por el "pico y placa" pague al comienzo de mes una cantidad por ese derecho y ya no se le aplique las multas. Es lo mismo que hace quien decide asumir el riesgo de ser multado (ha decidido pagar las multas y circular) solo que es más ordenado, reduce en el Estado los costos de recaudar y permite que las personas que valoren circular más que el costo que generan por congestión puedan hacerlo con un sistema más simple. Para que el sistema funcione, es suficiente que la multa sea calculada adecuadamente (costo de congestión multiplicado por la inversa de la posibilidad de ser detectado) con un descuento por el beneficio que genera reducir el costo de recaudar.

Este artículo fue publicado originalmente en Perú 21 (Perú) el 11 de agosto de 2019.