¿Por qué el congreso debe rechazar la "deforma" tributaria?

Víctor Pavón estima que el alza de impuestos promovida por el gobierno viola varios artículos de la Constitución, dado que mantendría el despilfarro en la administración pública en ausencia de una rendición de cuentas.

Por Víctor Pavón

Se dice con razón que la inflación es una forma de tributo sin legislación y es absolutamente cierto. La inflación es contraria al ahorro y a la inversión y hasta peligrosa para el mantenimiento de un determinado régimen político, como en efecto sucedió cuando los romanos en épocas del Imperio hicieron uso de esta medida cuya intención fue crear una burbuja artificial para seguir con sus lujos y derroche, y no les fue bien.

Sobre esto se sabe y mucho. En el presente, sin embargo, no parece tomarse con la misma consideración a los impuestos. Ocurre que como los políticos y tecnócratas están cada vez más alejados del clamor popular, se hace necesario recordar que con los tributos también puede ocurrir algo muy similar que con la inflación.

Cuando los tributos –nuevos o modificando sus tasas– son aprobados para mantener el despilfarro sin rendición de cuentas ni contraprestación en el mantenimiento del orden y la seguridad de los individuos, pues entonces esos nuevos tributos no solo son un robo sino también está ocurriendo algo más.

Está sucediendo que definitivamente el pueblo ya no gobierna por medio de sus representantes. Y si ya no es el pueblo el que está representando en el Congreso, quiere decir que los que dicen ser representantes no son tales, sino que se representan a sí mismos acompañados de la cofradía de bufones, aduladores y delincuentes de los que se rodean para así seguir viviendo de los demás.

Esta peligrosa tendencia es la que hoy tenemos en nuestro país. Y cuanto antes sea revertida será mejor dada la debilidad institucional que padecemos. Lo que hoy pretende el Ejecutivo nacional con su proyecto de reforma tributaria contradice y viola la Constitución Nacional en sus artículos 176, 178, 179 y 181.

Nuestra ley fundamental dice en el Capítulo VI De la Política Económica del Estado, Sección 1 Del Desarrollo Económico Nacional que sus fines y fundamentos están en la promoción del desarrollo económico, social y cultural y que se deberá hacer uso racional de los recursos disponibles, con el objeto de impulsar un crecimiento ordenado y sostenido de la economía. ¿De qué uso racional y ordenado de los recursos hace el Estado en los diferentes gobiernos que tuvimos a la fecha? ¿Hay mejor infraestructura, educación, salud, seguridad?

Lo que hoy tenemos es precisamente lo contrario de lo que exige la propia Constitución. ¿Cómo es posible entonces que ahora el Ejecutivo solicite más dinero cuando que no cumple con lo que está obligado por la ley fundamental?

El Ejecutivo por medio del Presidente de la República representa al Estado y dirige la administración del país (artículo 239 de la Constitución). En su equivocada decisión de persistir con la deforma, se le podrá atribuir las críticas que correspondan y así debe ocurrir. No obstante, el poder del Ejecutivo está limitado a su vez por el poder del Congreso. Esta es la esencia de la democracia constitucional.

De ahí que los congresistas en caso de aprobar la "deforma" tributaria se convertirán en los nuevos bufones y aduladores del Ejecutivo porque saben que con más dinero podrán seguir haciendo lo que se  les antoja porque dispondrán de más para lo mismo y, por tanto, culpables de mal desempeño en sus funciones, llegando a la situación de ¿para qué entonces se tiene un Congreso si no es para defender los intereses del pueblo?