Enjuagues residenciales

Carlos Rodríguez Braun explica que ante el derrumbe de la oferta de viviendas debido a las políticas intervencionistas del gobierno español, alegan, como siempre, que van a resolver el problema ocultando que ellos lo han creado o agravado, y proponiendo aún más intervencionismo.

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Por Carlos Rodríguez Braun

El Gobierno progresista, a través del Instituto de Crédito Oficial (ICO), ha puesto en marcha su última solución imaginativa para abaratar la vivienda. No, señora, no es nada parecido a una solución liberal que respete los derechos de los ciudadanos. Se trata de gastar su dinero de usted, señora, de la siguiente forma: se concederán créditos para aumentar la inversión en viviendas asequibles, pero, como leí en El País: "La principal novedad del programa es que una parte de esa financiación podrá convertirse en una ayuda a fondo perdido cuando el proyecto no sea rentable para los inversores". ¿Cómo no se nos había ocurrido antes?

Son unos genios. Sus propias medidas intervencionistas han derrumbado la oferta de viviendas, especialmente las más baratas, y, ante esa evidencia, saltan al ruedo, alegando, como siempre, que van a resolver el problema, ocultando, como siempre, que ellos lo han creado o agravado, y proponiendo aún más intervencionismo. Hasta el 30% del préstamo podrá ser objeto de una quita, y el diario progresista nos informa: "Con esta iniciativa, el Ejecutivo pretende fomentar la inversión en vivienda a precios moderados para tratar de incidir en la enorme crisis de acceso que existe en España".

Hay otros ejemplos de retórica púdica, como cuando se nos aclara que no hay viviendas baratas porque "suelen ofrecer márgenes inferiores" y por tanto hay que "incentivar al sector privado". Nuestras benditas autoridades lo tienen todo previsto, porque "bajando los costes de promoción, se tendrá la posibilidad de acoplar los precios con la capacidad de pago de los futuros inquilinos". La capacidad de pago de usted, señora, que hará frente a todos los descuadres de las cuentas públicas y de los organismos públicos como el ICO, es olímpicamente ignorada.

Este tipo de enjuagues dialécticos, y las medidas intervencionistas para "resolver" el problema de la vivienda, naturalmente, no son exclusivas de la izquierda, que, en este caso como en otros, no hace más que replicar el antiliberalismo del régimen del dictador Francisco Franco, del que nos quiere convencer de que abomina.

Lo que no hallará usted nunca en estas proclamas de autobeatificación es una sugerencia, no digo una exposición detallada, de quién paga finalmente todas estas "ayudas". Y, como apunté antes, tampoco ningún reconocimiento a que, como decía Ortega, se está pidiendo el retorno de lo que fue la causa del trastorno.

Este artículo fue publicado originalmente en La Razón (España) el 23 de septiembre de 2026.