La oferta pública inicial más importante de la historia

Marian L. Tupy dice que la pregunta importante no es si SpaceX vale 1,8 billones de dólares para los inversionistas, sino si vale la pena perseguir la misión de lograr una civilización humana autosuficiente y multiplanetaria.

Por Marian L. Tupy

SpaceX fijó el precio de su oferta pública inicial (OPI) en 135 dólares por acción, recaudando 75 mil millones de dólares y valorando a la empresa en 1,8 billones de dólares. La prensa financiera pasará las próximas semanas discutiendo si esa cifra está justificada por los márgenes de Starlink, la trayectoria del programa Starship y la expansión de la infraestructura de inteligencia artificial. Son debates razonables. Pero también son, en el sentido más profundo, irrelevantes. La pregunta más importante no es si SpaceX vale 1,8 billones de dólares para los inversionistas. La pregunta es si vale la pena perseguir la misión que anima a la empresa: una civilización humana autosuficiente y multiplanetaria. La respuesta es, sin lugar a dudas, sí.

Comencemos con un hecho que suele perderse en los debates sobre el cambio climático: más del 99 por ciento de todas las especies que alguna vez han vivido en la Tierra se han extinguido. Cinco eventos de extinción masiva han barrido casi por completo la vida, y ninguno de ellos requirió la intervención humana.

El evento del Ordovícico-Silúrico, hace 444 millones de años, fue impulsado por la glaciación, es decir, vastas capas de hielo que provocaron una caída brusca del nivel del mar, destruyendo los hábitats oceánicos poco profundos. La crisis del Devónico tardío se produjo a continuación, cuando la expansión de las plantas terrestres provocó un agotamiento del oxígeno en las aguas y un enfriamiento global. La extinción del Pérmico-Triásico, hace 252 millones de años, fue resultado de erupciones volcánicas masivas en Siberia que liberaron enormes cantidades de gases de efecto invernadero, lo que causó un calentamiento extremo y la acidificación de los océanos. El vulcanismo del Triásico-Jurásico elevó los niveles de CO₂ y desestabilizó los climas. La extinción del Cretácico-Paleógeno, hace 66 millones de años, combinó el impacto de un asteroide con la actividad volcánica, lo que provocó oscuridad global, lluvia ácida y un enfriamiento que acabó con los dinosaurios.

No hay razón para pensar que los desafíos naturales a la supervivencia humana sean cosa del pasado. Una erupción de un supervolcán bajo Yellowstone podría inyectar suficiente dióxido de azufre a la atmósfera como para desencadenar un invierno volcánico, destruyendo la agricultura mundial. El impacto de un asteroide lo suficientemente grande, como el que puso fin al Cretácico, produciría un "invierno de impacto" de características similares. Una supernova a menos de 30 años luz de la Tierra podría destruir la capa de ozono, exponiendo a toda la vida a una radiación ultravioleta letal. El propio Sol, a la larga, evaporará los océanos a medida que evolucione hacia una gigante roja.

El hecho de que la Tierra sea habitable hoy no significa que lo sea mañana. Nuestro planeta no es un santuario. Es una roca en un cosmos indiferente, sujeta a fuerzas contra las cuales una civilización de un solo planeta carece prácticamente de defensa. La única protección significativa contra esa exposición es convertirnos en dos civilizaciones, luego en varias, repartidas por mundos que ningún asteroide, ningún supervolcán ni ninguna estrella moribunda pueda destruir simultáneamente.

Para eso sirven, en última instancia, los 75 mil millones de dólares recaudados hoy. No para las suscripciones a Starlink, aunque estas son importantes. No para los contratos de lanzamiento, aunque estos también lo son. La lógica más profunda de SpaceX —la razón por la que Musk ha descrito la colonización de Marte como una póliza de seguro de vida para la especie humana— es que el progreso tecnológico y económico debe, en algún momento, escapar de la atracción gravitacional de un solo planeta.

Este artículo fue publicado originalmente en The Dispatch (Estados Unidos) el 18 de junio de 2026.