Los últimos fascistas: cómo el peronismo explica el declive de Argentina
Marcos Falcone señala que el declive de Argentina es único precisamente porque es el único país del mundo donde un partido genuinamente fascista ha seguido ganando elecciones durante casi ocho décadas.
Por Marcos Falcone
Esta semana, The Independent Review ha publicado mi último artículo de investigación revisado por pares, titulado "Peronismo: el auge y la persistencia del fascismo en Argentina". El artículo sostiene que el peronismo se entiende mejor como la variante argentina del fascismo y que su auge y persistencia son la principal explicación del prolongado declive económico del país.
El argumento se desarrolla en cuatro partes. En primer lugar, describo la prosperidad de Argentina a principios del siglo XX, cuando se situaba sistemáticamente entre las diez primeras economías mundiales, y cómo esto era consecuencia de sus políticas liberales clásicas, que incluían una intervención estatal limitada, el libre comercio y la libre inmigración, entre otras. Eso comenzó a cambiar con una serie de golpes de Estado y el auge del sentimiento fascista, que el coronel Juan Domingo Perón acabaría encarnando en su Partido Justicialista y, de manera más amplia, en el movimiento peronista.
En segundo lugar, utilizo la tipología de Stanley Payne —que identifica el fascismo a través de tres dimensiones (sus negaciones, ideología/objetivos y estilo/organización)— y muestro cómo el peronismo cumple sistemáticamente todos estos criterios: Es antiliberal, anticomunista y anticonservador; defiende una organización económica corporativista y un credo nacionalista; y promueve la movilización de masas, el culto a la personalidad y el uso de la violencia, entre otras políticas. La propia admiración de Perón por Mussolini queda documentada en sus cartas desde Italia a finales de la década de 1930.
En tercer lugar, sostengo que lo que hace que el caso de Argentina sea único es que, a diferencia del fascismo italiano o español, el peronismo sobrevivió a su fundador. Incluso después de que Perón fuera derrocado en 1955, los cambios estructurales que impuso —como los sindicatos monopolísticos, la legislación laboral corporativista, las nacionalizaciones, la protección de las industrias afines y el elevado gasto público— nunca fueron desmantelados. A través de diversas políticas y cambios constitucionales, los gobiernos no peronistas, incluidos los militares, reforzaron de hecho el sistema peronista.
En cuarto lugar, expongo las consecuencias económicas de la persistencia del peronismo en Argentina, que sigue conservando la misma ideología, los mismos símbolos y el mismo estilo que en la década de 1940. El artículo atribuye el pronunciado declive económico del país directamente al sistema peronista de protección constante de sectores económicos improductivos, déficits incontrolables y crisis recurrentes de deuda e hiperinflación. El ciclo peronista de beneficios concentrados para los sindicatos y las industrias protegidas —que difunde los costos al resto de la población— se explica utilizando la lógica de la acción colectiva de Mancur Olson y la resistencia al ajuste del Estado de bienestar de Paul Pierson. Se consideran y rechazan explicaciones alternativas (teoría de la dependencia, anomia, legado colonial y conflicto distributivo) por el hecho de que ninguna puede explicar la singularidad de Argentina en comparación con países similares.
La conclusión es que el declive de Argentina es único precisamente porque es el único país del mundo donde un partido genuinamente fascista ha seguido ganando elecciones durante casi ocho décadas. Concluyo con este párrafo:
La ideología, las negaciones y los símbolos peronistas originales… siguen presentes. Casi ochenta años después de su fundación, el Partido Justicialista sigue… teniendo los mismos objetivos que en 1945. Se trata de un fenómeno único; en ningún otro país un partido fascista sigue ganando elecciones. Italia y España albergan a nostálgicos del fascismo, pero estos no tienen ni de lejos la influencia que tienen en Argentina… Ese fenómeno único ofrece la mejor explicación para el resultado único: la caída económica de Argentina, que no tiene parangón en el mundo.
El artículo completo se puede encontrar aquí.
Este post fue publicado originalmente en Cato At Liberty (Estados Unidos) el 2 de abril de 2026.