Lo que la poetiza me enseñó: Los progresistas necesitan libertad para elegir la educación

Neal McCluskey indica que la educación progresista es el dominio de las escuelas privadas y que por ende convendría a las familias que la desean para sus hijos, promover la libertad para elegir la educación de sus hijos.

Por Neal McCluskey

Muchas cosas trascendentales y emocionalmente cargadas sucedieron el día de la inauguración de Joe Biden como el Presidente No. 46 de EE.UU. Una inauguración siempre es un espectáculo, por supuesto, pero esta transferencia de poder fue especialmente poderosa luego de un vergonzoso disturbio en el Capitolio a tan solo 14 días de la inauguración. No obstante, incluso con todas las lumbreras políticas y la pomposidad de la circunstancia, fue el poema de una jovencita —la joven poetiza laureada Amanda Gorman— la que se robó el show, celebrando un viaje nacional hacia la unidad incluso conforme constantemente batallamos con emociones y obstáculos que nos mantienen separados.  

Irónicamente, una cosa que muchos progresistas advierten que sería un obstáculo gigantesco para lograr un país armonioso y unificado es la libertad para elegir el colegio. Esto es, permitirle a las familias recibir financiamiento estatal para la educación de un niño en una escuela que ellos elijan en lugar de que este sea enviado directamente a una escuela estatal a la cual el niño ha sido asignado. La libertad para elegir, temen los progresistas, “balcanizaría” a los estadounidenses, enviando a los niños a escuelas llenas de gente que se ve igual y ve el mundo de manera idéntica, en lugar de exponerlos a personas y pensamientos diversos.

¿Por qué es esto irónico? Porque la misma Amanda Gorman asistió a una escuela secundaria privada —que también es progresista— en Santa Monica, California. Gorman no está sola en asistir a una educación privada para tener acceso a una escuela que le provee una enseñanza y cultura progresistas. Es relativamente conocido que el actor Matt Damon envió a sus propios hijos a una escuela privada. Esto a pesar de que tanto él como su esposa, una conocida profesora de educación, se oponen célebremente a la libertad para elegir escuelas. 

¿Por qué asistir a una escuela privada? Porque, dijo Damon, “la educación progresista ya no existe en el sistema estatal”.

Un gran problema para aquellos que desean una educación progresista es que la mayoría de las personas probablemente no la desean. Las escuelas progresistas suelen enfatizar el aprendizaje liderado por el estudiante, son ligeramente estructuradas, y promueven el aprendizaje exploratorio, pero el padre promedio es más proclive a estar acostumbrado a la educación “tradicional” enfocada en los datos, los gráficos, e incluso en la memorización. Un sistema estatal, que es controlado por los políticos, está en gran medida condenado a ser medido según los resultados que pueden encajar en una cita de propaganda —los puntajes en evaluaciones estandarizadas han subido o bajado— no en narrativas acerca de cómo los niños siembran jardines o practican la “heutagogia —toman control de su propia educación”.

La realidad parece respaldar esto. La educación progresista parece que es de manera abrumadora el dominio de las escuelas privadas. Mientras que los datos comprehensivos no parecen existir, el Progressive Education Network tiene 102 miembros de educación primaria y secundaria en EE.UU. De estas, 86 son instituciones privadas, y solo 14 son estatales. De las escuelas estatales, cuatro son escuelas concertadas —escuelas que los padres han elegido para sus hijos. Si los progresistas desean facilitar el acceso a este tipo de educación que ellos consideran que es mejor, deberían respaldar un sistema que ellos puede que piensen que es peor: la libertad para optar por una escuela privada, como el sistema de bonos escolares o los créditos tributarios para la educación. Entonces, en lugar de que la amplia mayoría de escuelas tengan que proveer lo que sea que es aceptable para el grupo más grande de personas —cosa que rara vez constituye una educación progresista— todos, incluyendo los maestros, podrían proveer y consumir más fácilmente lo que ellos desean. 

Esto sería un avance no solo para la educación progresiva, sino para la paz y la unidad nacional que Gorman y muchos otros desean. Las personas que quieren un tipo de educación ya no se verían obligadas a luchar con aquellos que quieren algo diferente dado que ejercer supremacía en un distrito escolar, o incluso en el gobierno del estado, ya no sería la única manera de obtenerlo. Los progresistas deberían promover la libertad para elegir los colegios. Primero, simplemente porque permitir que personas diversas elijan la educación que ellos desean es lo correcto. Segundo, porque le permitiría a los mismos progresistas tener acceso a la educación que ellos desean para sus hijos.

Este artículo fue publicado originalmente en Cato at Liberty (EE.UU.) el 22 de enero de 2021.