Los políticos y el dinero de otros

Gabriela Calderón de Burgos considera que los créditos subsidiados para vivienda con el dinero de los afiliados al seguro social es una política populista implementada con el dinero de otros.

Por Gabriela Calderón de Burgos

En marzo de 2025, en campaña por la reelección, el presidente Daniel Noboa prometió que el Banco de Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (BIESS) colocaría $1.000 millones en hipotecarios en 2025 y el BIESS sacó un crédito para casas con un interés anual bajo de 4,99%. Ahora que estamos nuevamente en tiempos electorales, el presidente ha anunciado que el BIESS concederá hipotecas a 2,99%. Esto es una gestión del fondo de ahorro del IESS con criterio claramente electoral. El populismo con dinero de otros no es una novedad, es una vieja tradición del seguro social.

El BIESS fue creado en 2009 con objetivos incompatibles entre sí. La obligación tradicional de los fondos de pensiones con criterios de “seguridad, solvencia, eficiencia y rentabilidad” –Artículo 372 de la Constitución— está en claro conflicto con aquellos de “generar empleo”, “promover el dinamismo económico del país” y proveer servicios financieros en condiciones favorables a los afiliados que califiquen (disposión transitoria vigésimotercera en constitución de 2008).

En 2009 tildé al naciente BIESS como “Banco de la Presidencia”, dada la preponderancia del Ejecutivo en el directorio y el tiempo me ha dado la razón: a septiembre de 2024, 47% de las inversiones del BIESS se concentran en bonos del estado. Esto podría incrementar con la aprobación de la reforma al BIESS en 2025, dado que ahora podrán liquidarse fideicomisos y cartera castigada y esa liquidez fresca podría terminar financiando todavía más gasto público.

La necesidad de liquidar fideicomisos y cartera castigada se debe al récord de malas decisiones de inversión por parte del BIESS, habiendo múltiples casos de fideicomisos para proyectos inmobiliarios abandonados, en algunos casos más de una década. La cartera castigada refleja otro problema de gestión: su tasa de morosidad cuadruplica aquella de la banca privada (12,47% vs. 3%). La cartera castigada, así como los fideicomisos implican pérdidas más allá del costo de oportunidad implícito en conceder créditos subsidiados. La liquidación de estos activos del BIESS se realizará con descuento, reflejando la perdida ya incurrida. 

Ahora consideremos el costo de oportunidad de conceder crédito subsidiado para vivienda. Supongamos que un afiliado recibe un crédito para vivienda de $65.000 a 20 años plazo. En base a las tasas promedio en 2025-2026, el BIESS le cobraría un interés anual de 4,9% mientras que la banca privada, conservadoramente, seis puntos más (10,9%). El BIESS le estaría ahorrando en intereses, con el dinero de los afiliados, un total de $57.252 a lo largo de 20 años al que recibe el crédito. Esto implica un subsidio del 88% del monto total prestado. Ahora supongamos que un afiliado recibirá un crédito para vivienda por el mismo monto, pero a 2,99% anual, entonces el subsidio pasará a ser de 112,8%. Esto es, el BIESS le regalará un subsidio de $73.320, superando el valor del capital prestado. 

Desde el punto de vista del selecto grupo de personas que califiquen para recibir este crédito favorable y del todavía más selecto grupo de empresas inmobiliarias que se beneficien de más ventas, esto es fenomenal. Para los afiliados dueños del capital, es una muy mala inversión. Así nos va, cuando ponemos a los políticos a cuidar el dinero de otros.