Logrando la estabilización: lecciones de China y Corea del Sur
John Mueller sostiene que todavía no se sabe si EE.UU. seguirá el camino de Corea del Sur y China, en cuanto a lograr controlar la epidemia con una tasa de mortalidad relativamente baja, o si seguirá el camino de Italia, con un colapso del sistema de salud y niveles excepcionalmente altos de mortalidad.
Por John Mueller
Gran parte de la discusión acerca de la política diseñada para abordar el coronavirus ha enfatizado la necesidad de “aplanar la curva”. Pero esto podría ser mejor descrito como “estabilizar la curva”.
Son importantes e ilustrativos los casos de China y de Corea del Sur. Luego de dos o tres semanas de aumentos veloces en el número de muertes y de casos nuevos, ambos números dejaron de aumentar mucho y la condición ha persistido. Lo más impresionante de esto es el conteo de casos. Su crecimiento rápido se debía sustancialmente a las mejoras y a la expansión de los esfuerzos para detectar los casos, y la estabilización se dio incluso mientras esos esfuerzos continuaban mejorando y expandiéndose.
Aunque no hay manera de saber ahora si la estabilización en China y Corea del Sur resultará ser permanente, las experiencias sugieren que la epidemia puede ser contenida, y que las extrapolaciones concluyendo que el número de casos podría llegar a los cientos de miles o incluso millones en un país no son necesariamente sólidas.
El virus llegó a EE.UU. después, y el país parece recién ahora estar en la porción temprana de la etapa de incrementos rápidos. Las comparaciones con China y Corea del Sur sugerirían, entonces, que durante las próximas dos o tres semanas EE.UU. continuará experimentando aumentos sustanciales en la cifra de muertos y en aquella de casos detectados. La segunda cifra probablemente se verá ampliamente potenciada por las mejoras en la detección de casos, un esfuerzo importante en el que EE.UU. había sido relativamente lento hasta ahora. Después de eso, llegaríamos a la estabilización, experimentando solo pequeños incrementos en las muertes y en la cifra de casos detectados.
El total de muertes en China, que fue tomada por sorpresa, está por encima de 3.000 y en Corea del Sur, que no fue tomada por sorpresa, está en poco más de 100. Una comparación podría sugerir que podrían haber miles de muertes en total en EE.UU. Esto sería una tragedia, por supuesto, pero una que debería ser mantenida dentro de un contexto: el año pasado 61.000 personas murieron de influenza en EE.UU. Eso fue superior a la cifra de los últimos 8 años, pero incluso en la temporada baja del periodo, 2011-2012, 12.000 personas murieron por la influenza.
Si EE.UU. seguirá el mismo patrón de China y de Corea del Sur es algo que, por supuesto, todavía está por determinarse. En esos países, el problema estuvo sustancialmente concentrado en áreas limitadas —en el caso de China, un área relativamente grande conteniendo alrededor de 60 millones de personas— y en ambos casos, las muertes del virus fuera de esas zonas han sustancialmente inferiores.
Ese no es tanto el caso en EE.UU. —aunque hay diferencias regionales considerables. También la preocupación es que EE.UU. ha sido lento para establecer la realización de pruebas, particularmente comparado con Corea del Sur. Algunos se preocupan de que la experiencia terrible de Italia, donde las tasas de mortalidad son excepcionalmente altas y donde el sistema médico ha sido abrumado, es más relevante para el caso estadounidense. Deberíamos saberlo dentro de pocas semanas.
Este artículo fue publicado originalmente en Cato At Liberty (EE.UU.) el 24 de marzo de 2020.