La locura de controlar los precios frente al coronavirus

Ryan Bourne dice que ante una epidemia prolongada y que parece que empeorará, silenciar las señales de precios arriesga con desalentar la muy necesita expansión en la oferta de productos particularmente demandados por el brote del coronavirus.

Por Ryan Bourne

En vista de que el gobierno francés y Amazon amenazan con excluir a los vendedores que alzan los precios de aquellos productos afectados por el coronavirus (tales como las mascarillas y el anti-bacterial de manos), mi último artículo para el Telegraph argumenta a favor de permitir que los precios de mercado funcionen frente a la escasez en el corto plazo. 

El caso en contra de la legislación que prohíbe las alzas de precios es muy conocido. Los economistas generalmente se oponen a este tipo de leyes. En este caso, ni siquiera queda claro si lo que está pasando puede ser descrito como “sacar provecho” —una frase generalmente reservada para referirse a los picos en los precios altos luego de un desastre.

Lo que tenemos aquí es la vieja oferta y demanda el deseo de estos productos está aumentando, mientras que en el corto plazo la oferta está relativamente limitada. En este ambiente, las alzas de precios juegan un papel decisivo en disuadir la compra en exceso y la acumulación, mientras que alentar a que más oferta sea llevada al mercado en el futuro.

Sharp, por ejemplo, ha adecuado una fábrica de televisores para producir mascarillas faciales. Hubiesen muchos más casos así o empresas trabajando horas extra para satisfacer la nueva demanda, si hubiese una clara señal de potenciales ganancias.

Tan pronto mi artículo fue publicado, la Autoridad de Competencia y Mercados del Reino Unido anunció que estaba evaluando si recomendarle al gobierno introducir controles de precio aquí. Ningún razonamiento económico fue esgrimido para respaldar su postura. El economista inglés Andrew Lilico señala que sus propios poderes legales muy probablemente no alcanza a cubrir a los vendedores o comerciantes que elevar sus precios —usualmente tienen que encontrar evidencia de un “poder significativo de mercado” y de “precios excesivos”. Pero considerando que las farmacias, los vendedores de químicos, y los supermercados son relativamente competitivos, no queda claro que exista algún poder de mercado significativo. 

Quizás como resultado de la amenaza de acción estatal, o por preocupaciones acerca de un rechazo por parte de los consumidores, muchas empresas en EE.UU. han mantenido los precios bajos, algunos incluso vendiendo con descuento el anti-bacterial frente a la demanda creciente. Los resultados son claros, estando muchas perchas vacías (ver imagen abajo). He escuchado historias de la ciudad de Nueva York donde las farmacias tienen un stock de mercado negro tras bastidores. 

En el Reino Unido, la mayoría de las farmacias ahora están restringiendo las compras a dos anti-bacteriales por cliente (ver imagen abajo), reglas que pueden ser fácilmente burladas visitando múltiples tiendas o pidiéndoles a familiares que compren por separado. Estos mecanismos son un recordatorio de que los recursos escasos todavía necesitan alguna forma de asignación, incluso cuando los precios legales dejan de reflejar la realidad. Las amenazas de acción por parte del gobierno implican que en cambio están siendo racionados según quién tiene la suerte de pasar por allí cuando la tienda obtiene una nueva entrega, o según quién puede encontrar un vendedor en el mercado negro que está fuera del radar del regulador.

UK stores restricts hand sanitizer sales to two per person

Frente a una epidemia prolongada y que probablemente empeorará, silenciar las señales de precios por lo tanto arriesga con desalentar la muy necesitada expansión de la oferta conforme el virus se esparce. Ya es suficientemente malo que las empresas del sector privado estén haciendo lo mejor para evitar que los vendedores atiendan legalmente al mercado. Las amenazas del gobierno y las leyes simplemente exacerban el problema.

Este artículo fue publicado originalmente en Cato at Liberty (EE.UU.) el 5 de marzo de 2020.